| Portada La portada del Informe Anual 2025 contiene una imagen de la moneda de colección Tortuga Paslama, en su octava edición, emitida en 2025. Esta moneda es parte de la serie internacional de monedas de plata de colección denominada “Fabulosos 15”, donde 15 países representan su cultura en monedas conmemorativas. © Banco Central de Nicaragua Paso a Desnivel Nejapa, 100 metros al este, Pista Héroes de la Insurrección. Managua, Nicaragua Apartado Postal 2252, 2253 Teléfono: (505) 2255 7171 Página Web:
Correo electrónico: ISSN 2313-8661 (edición impresa) ISSN 2313-867X (edición electrónica) Publicación y distribución: Banco Central de Nicaragua |

PRESIDENCIA
Managua, 31 de Marzo de 2026
Compañero Comandante
Daniel Ortega Saavedra
Co-Presidente de la República
Compañera
Rosario Murillo
Co-Presidente de la República
Estimados Comandante y Compañera Co-Presidentes:
En cumplimiento del artículo 42 de la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero, tengo el honor de presentarles el Informe Anual 2025 del Banco Central de Nicaragua (BCN), el que contiene la descripción y análisis de la evolución económica y financiera del país, de la política monetaria y cambiaria, y de la situación financiera del Banco Central, durante el período de referencia.
En el año 2025, la economía nicaragüense aumentó su dinamismo al crecer 4.9 por ciento, resultado de un adecuado marco de políticas macroeconómicas y fundamentos económicos sólidos. El mercado laboral y la inflación doméstica se mantuvieron estables, con una baja tasa de desempleo y de inflación. El Banco Central redujo su Tasa de Referencia Monetaria, en correspondencia con las condiciones financieras domésticas y las externas, a la vez que promovió la estabilidad del sistema financiero asegurando la liquidez, lo que facilitó la continuidad del proceso de intermediación financiera. Por su parte, la política fiscal consolidó su posición, reflejando superávit en el balance público y reducción en los niveles de deuda pública como porcentaje del PIB, mientras que la cuenta corriente de la balanza de pagos también reflejó superávit.
En este contexto, el balance general del Banco Central se fortaleció, destacándose el aumento de las reservas internacionales, el reconocimiento de adeudos por parte del Gobierno y la transferencia al Estado de los activos residuales provenientes del sistema financiero desincorporado. Asimismo, el Banco continuó promoviendo el buen funcionamiento de los sistemas de pagos mediante el fortalecimiento normativo, acciones para salvaguardar la continuidad de las operaciones y ejerciendo las funciones de vigilancia y supervisión.
Con mi más alta estimación y consideración, les saludo.
Fraternamente,
Ovidio Reyes Ramírez
Presidente del
Banco Central de Nicaragua
Consejo Directivo Monetario y Financiero
Leonardo Ovidio Reyes Ramírez
Presidente del Banco Central de Nicaragua
Presidente del Consejo Directivo
Miembro Suplente del Presidente del BCN
Luis Ángel Montenegro Espinoza
Superintendente de Bancos y de Otras Instituciones Financieras
Vicepresidente del Consejo Directivo
Nicolás Espinoza Rivera
Viceministro del Ministerio de Hacienda y Crédito Público
Miembro Suplente del Consejo Directivo
Hugo Ramón Ortega Siles
Miembro Propietario
Roberto Antonio Rivas Arguello
Miembro Propietario
Informe Anual 2025
Contenido
Capítulo I Evolución Económica
Recuadro 1. PIB potencial y productividad de los factores
Recuadro 2. Evolución del Índice de condiciones del mercado laboral
Recuadro 3. Comportamiento de la inflación subyacente
Recuadro 4. Fortalecimiento de la política del gasto público
Recuadro 6. Endeudamiento público global y sostenibilidad fiscal
Capítulo II Política monetaria y cambiaria
Recuadro 7. Actualización del marco operativo de los instrumentos de política monetaria y cambiaria
Recuadro 8. Desarrollos recientes del mercado cambiario
Recuadro 9. Resultado de las medidas implementadas para propiciar el mayor uso del córdoba
Capítulo III Sistema financiero
Recuadro 10. Nuevo marco legal para resguardar la estabilidad financiera
3.2. Desempeño de los mercados financieros
3.3. Evolución del Sistema Bancario y Financieras
Recuadro 11. Recomposición del balance del Sistema Bancario ante cambios regulatorios en 2025
3.4. Indicadores del sistema bancario y financieras
Capítulo IV Operaciones del BCN
4.1. Estados financieros del BCN
4.3. Gestión de Reservas Internacionales

Resumen ejecutivo
En 2025, la economía nicaragüense registró crecimiento económico por quinto año consecutivo, en un contexto de bajo desempleo, reducción de la inflación y coordinación de las políticas fiscal y monetaria para preservar la estabilidad macroeconómica. En este sentido, se aseguró la sostenibilidad fiscal y externa, y se resguardó la estabilidad del sistema financiero. La cuenta corriente de la balanza de pagos y el balance del sector público presentaron superávit; el Gobierno acumuló ahorros precautorios para enfrentar choques, mientras que el Banco Central de Nicaragua (BCN) acumuló reservas internacionales que reforzaron su capacidad para resguardar el régimen cambiario vigente.
El desempeño de la economía nicaragüense se dio en un entorno internacional caracterizado por una alta incertidumbre, con predominio de riesgos geopolíticos y cambios en las políticas comerciales. No obstante, la economía global mostró resiliencia y el entorno externo también ofreció oportunidades, en particular, se presentó una buena demanda externa y precios internacionales favorables para los productos nacionales.
En el ámbito doméstico, el Producto Interno Bruto (PIB) creció 4.9 por ciento, respaldado por la expansión de la mayoría de los sectores económicos, destacándose el desempeño de los servicios, la construcción, la explotación de minas, el pecuario y la industria. Por el enfoque del gasto, el crecimiento fue impulsado por la inversión y el consumo, que dinamizaron la demanda interna, así como por el incremento de las exportaciones. El consumo de los hogares impulsó la absorción interna, favorecido por la estabilidad del empleo, el aumento de las remuneraciones, los ingresos provenientes de flujos externos y el crédito del sistema financiero. Mientras, la formación bruta de capital se expandió tanto por la inversión pública como por la privada.
El mercado laboral se mantuvo resiliente y continuó mostrando señales favorables para la economía, con una tasa de desempleo baja, estabilidad del empleo formal y crecimiento de los salarios reales. La tasa de desempleo promedio de 2025 se ubicó en 2.7 por ciento, mientras la afiliación al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social aumentó en 7,825 asegurados, principalmente en los sectores de servicios, como comercio y financiero.
La inflación general se ubicó en 2.7 por ciento (2.9% la subyacente), siendo el nivel más bajo en varios años. Este resultado respondió a la moderación de los precios de los alimentos, asociada a una buena producción agropecuaria, la desaceleración de la inflación internacional, el deslizamiento cambiario en cero por ciento y la continuidad de la política de estabilidad de precios y subsidios en bienes y servicios clave. En términos de contribución, los impulsos inflacionarios provinieron de las divisiones de alimentos, restaurantes y hoteles, educación, y bienes y servicios diversos.
Las finanzas públicas mantuvieron una posición sólida, con un superávit del Gobierno Central (3.6% del PIB) y del Sector Público No Financiero (3.2% del PIB). Estos resultados respondieron a mayores ingresos tributarios y a una política de focalización del gasto en inversión social e infraestructura productiva, manteniéndose subsidios a tarifas de servicios públicos y al transporte colectivo, así como el congelamiento de los precios de los combustibles. El Gobierno acumuló reservas financieras y la deuda pública se redujo a 48.1 por ciento del PIB (51.7% en 2024), fortaleciéndose su sostenibilidad.
La balanza de pagos presentó superávit de la cuenta corriente de 9.5 por ciento del PIB, impulsado por el crecimiento de las exportaciones y otros flujos externos. Así, las exportaciones de mercancías y zona franca crecieron en 15.4 por ciento, en un contexto de buenos precios internacionales, adecuada demanda de productos nacionales y fuerte competitividad del sector exportador. A su vez, las importaciones crecieron 7.5 por ciento, dando impulso al consumo y a la actividad productiva. En la cuenta financiera, aumentaron los ingresos netos por inversión extranjera directa y la acumulación de reservas internacionales, con balance neto en posición acreedora.
Las principales variables monetarias y cambiarias continuaron dinámicas, reflejando aumento de los agregados monetarios, baja brecha cambiaria y compra neta de divisas en las operaciones cambiarias del BCN y del sistema financiero. Las reservas internacionales brutas alcanzaron un saldo de 8,324.8 millones de dólares en diciembre de 2025 (US$2,219.7 millones más que en diciembre de 2024) y una cobertura de 3.6 veces la base monetaria, resguardando el régimen cambiario vigente. En materia de política monetaria y cambiaria, el BCN mantuvo la tasa de deslizamiento cambiario en cero por ciento (0%) anual, redujo la Tasa de Referencia Monetaria a 6.00 por ciento, ejecutó operaciones de mercado abierto para administrar la liquidez, fortaleció sus operaciones en el mercado cambiario y promovió el uso del córdoba. Asimismo, para mejorar la efectividad de la política monetaria se reforzó el marco normativo del encaje legal, el mercado cambiario, la emisión de valores y otros.
La estabilidad financiera siguió siendo sólida, con indicadores adecuados de calidad de la cartera, solvencia, liquidez y rentabilidad. La cartera de crédito creció 13.5 por ciento, apalancada con el incremento de los depósitos del público (15.2%). Lo anterior, se dio en el entorno de un proceso de fortalecimiento del marco legal y prudencial financiero.
Durante el año, el BCN fortaleció la continuidad operativa, regulación y supervisión de los sistemas de pago, en un contexto de creciente dinamismo transaccional, donde las operaciones a través de los principales sistemas alcanzaron el equivalente a 3.5 veces el PIB (3.1 veces en 2024) y un crecimiento interanual de 25.2 por ciento, con predominio de operaciones en moneda nacional. En este sentido, se reforzó el marco normativo y el proceso de autorización de proveedores de servicios financieros, y se implementaron mejoras operativas como la finalización de la adopción del estándar internacional de cuenta bancaria y la ampliación del truncamiento de cheques.
Los estados financieros del BCN se fortalecieron con la implementación de disposiciones de la Ley No. 1232, Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero, y las acciones de política implementadas. En particular, se emitieron valores públicos a favor del BCN para saldar adeudos, cubrir pérdidas operativas y cambiarias acumuladas, se transfirió al Estado los activos residuales de la banca desincorporada y se aumentaron los activos con no residentes. Como resultado, el patrimonio de la institución registró un saldo positivo de 7,651.7 millones de córdobas, en tanto que el estado de resultados reflejó una utilidad integral de 2,404.7 millones de córdobas, sustentada principalmente en ingresos financieros derivados de las inversiones de reservas internacionales. En consecuencia, el BCN continuó mejorando su balance monetario y generó un ahorro cuasifiscal.

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| Capítulo I Evolución Económica1.1. Desempeño macroeconómico
En 2025, la economía nicaragüense creció por encima de lo previsto a inicios de año, de manera que continúa consolidándose en una senda de expansión sostenida, que se refleja en un buen desempeño de la mayoría de los sectores económicos. Este contexto de crecimiento económico fue acompañado de bajas tasas de desempleo e inflación doméstica, en el marco de la continuidad de políticas macroeconómicas apropiadas. El entorno económico y financiero global en 2025 estuvo caracterizado por la incertidumbre asociada a las tensiones generadas por cambios en las políticas comerciales y a los riesgos de intensificación de los conflictos geopolíticos. En este contexto, la economía mundial mostró una notable capacidad de adaptación, con un crecimiento por encima de lo previsto y una moderación de la inflación, principalmente en las economías emergentes y en desarrollo. El Fondo Monetario Internacional (FMI) estima que la economía mundial creció un 3.3 por ciento (3.3% en 2024), y la tasa de inflación global se ubicó en 4.1 por ciento (5.8% en 2024). La dinámica del Producto Interno Bruto (PIB) de Nicaragua se apoyó fundamentalmente en los factores domésticos, relacionados con la absorción interna, en particular por el consumo privado y la inversión fija, que han atenuado la disminución de la demanda externa neta, aunque se continuaron generando importantes flujos hacia el país. Por tanto, en un año de resiliencia de la economía global, la economía nicaragüense creció 4.9 por ciento (3.6% en 2024). Este crecimiento económico fue respaldado por un adecuado marco de políticas públicas orientadas a garantizar la estabilidad macroeconómica. Entre los pilares de este marco destacan una política fiscal prudente que ha generado reservas financieras, una política monetaria enfocada en favorecer la intermediación financiera, una efectiva supervisión bancaria y diversas políticas sectoriales de apoyo. En este sentido, el marco de políticas ha contribuido a la estabilidad monetaria y financiera, ha reforzado la confianza de los agentes económicos y ha fortalecido la resiliencia del país frente a choques externos y fenómenos naturales. El dinamismo de la actividad económica y el contexto de estabilidad macroeconómica se manifestó en varios ámbitos, destacándose la estabilidad del mercado laboral; la baja inflación; el crecimiento de los ingresos fiscales; la evolución favorable de los flujos externos; el aumento de la cartera de crédito y los depósitos; la estabilidad cambiaria; y el fortalecimiento de las reservas internacionales brutas (RIB), entre otros. Principales resultados En 2025, el PIB continuó en expansión por quinto año consecutivo, al registrar un incremento de 4.9 por ciento (3.6% en 2024), impulsado por una evolución positiva en la mayoría de los sectores económicos. Durante el primer trimestre, el crecimiento de la actividad económica fue determinado por la absorción interna, destacándose el aumento en las actividades de comercio, hoteles y restaurantes, pecuario e intermediación financiera. Luego, en el segundo trimestre, continuó la dinámica de expansión, apoyada principalmente en el buen desempeño de las actividades de servicios, y la recuperación en la construcción y la explotación de minas y canteras. En el tercer trimestre, la actividad económica nicaragüense presentó el mayor dinamismo del año, que se reflejó en un mayor incremento de las exportaciones. Por el lado de la producción, es importante destacar el incremento en la actividad de construcción, como reflejo del mayor impulso de la inversión pública y privada, además del buen desempeño de la explotación de minas y canteras, pesca y acuicultura, el sector pecuario y la industria manufacturera. En el último trimestre se mantuvo el crecimiento de la economía, por lo que la mayoría de los sectores permanecieron en expansión. Esto respondió a condiciones favorables para la demanda interna, impulsadas por mayores flujos externos, el crecimiento del crédito y la mejora de los salarios reales, que incidieron positivamente en el consumo y la inversión, influenciado también por factores estacionales vinculados a las festividades de fin de año. Esta trayectoria de crecimiento de la actividad económica a lo largo del año fue impulsada principalmente por factores internos, favorecidos por las mejores expectativas de los agentes económicos y la entrada de flujos externos. A su vez, a pesar de los cambios en las políticas comerciales a nivel global, se registró un nivel de exportaciones que estimuló el desempeño productivo nacional, reflejándose en un incremento en las actividades primarias e industriales vinculadas con el sector exportador. Así, la mayoría de las actividades de los sectores económicos se mantuvieron en expansión durante el año. Particularmente, el desempeño del sector primario se apoyó en la demanda externa y niveles favorables de precios internacionales, que impulsaron las actividades de minas y canteras, y pecuario. En tanto, en el sector secundario se destacó la dinámica de la construcción, tanto pública como privada; mientras que, en la industria manufacturera se destaca la contribución positiva de la industria alimenticia. El buen dinamismo en las actividades del sector secundario y, en menor medida, del primario, continuaron incidiendo positivamente en el sector de servicios, destacándose las actividades de comercio, hoteles y restaurantes, transporte y comunicaciones, e intermediación financiera. En este contexto, el mercado laboral se mantuvo resiliente y continuó mostrando señales favorables para la economía, con una tasa de desempleo baja, estabilidad del empleo formal y crecimiento de los salarios reales. En este sentido, según la Encuesta de Empleo Mensual (EEM) del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), la tasa de desempleo promedio de 2025 se ubicó en 2.7 por ciento (3.1% en 2024), mientras que se observó una reducción en la tasa de participación laboral, que registró un promedio de 66 por ciento en 2025 (66.8% en 2024). En cuanto al empleo formal, el número de afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) aumentó en 1 por ciento interanual (1.3% en 2024). Consistente con el desempeño de las actividades económicas, los mayores incrementos en la afiliación provinieron de las actividades relacionadas con los servicios, principalmente de los sectores de comercio, financiero, transporte y servicios comunales, compensados en parte por la disminución en la afiliación del sector industrial. Por otra parte, en 2025, la inflación doméstica continuó baja, en un contexto de moderación de la inflación internacional y de la permanencia de factores internos favorables, de modo que la inflación general se ubicó en 2.70 por ciento (2.84% en 2024) y la inflación subyacente en 2.91 por ciento (3.39% en 2024). En particular, las menores presiones inflacionarias globales estuvieron asociadas a la desaceleración de los precios de combustibles y derivados, y de los alimentos. Asimismo, a nivel interno, las condiciones climáticas, la política de deslizamiento cambiario en cero por ciento, la continuidad de la política de subsidios a bienes y servicios clave, y la implementación de políticas monetarias y fiscales equilibradas también contribuyeron a la estabilidad de los precios domésticos, lo que propició un aumento de los salarios reales. En términos de dinámica, las variaciones en la inflación general estuvieron asociadas en buena parte a la división de alimentos, observándose presiones al alza en febrero, aunque después se mostró una reducción gradual hasta agosto, debido a menores precios de alimentos de tipo agrícola y pecuario, y en los últimos meses del año se registró una normalización de precios. Las principales disminuciones en la inflación interanual con relación a 2024 se reflejaron en las divisiones asociadas a restaurantes y hoteles, prendas de vestir y calzado, transporte, y alimentos y bebidas no alcohólicas, que siguieron una tendencia de moderación de precios. En tanto, las mayores contribuciones a la inflación por división se registraron en alimentos y bebidas no alcohólicas, restaurantes y hoteles, educación, y bienes y servicios diversos. Por otro lado, las divisiones de mayor inflación interanual fueron educación, restaurantes y hoteles, bienes y servicios diversos, y alimentos y bebidas no alcohólicas. Por otra parte, el balance del Sector Público No Financiero (SPNF) fue superavitario a nivel agregado, lo que representa un continuo fortalecimiento de la posición fiscal, apoyada en el incremento de los ingresos tributarios, la estabilidad del financiamiento y un gasto público moderado orientado al cumplimiento de prioridades. En este contexto, el objetivo de la política fiscal fue garantizar la sostenibilidad de las finanzas públicas, asegurando el financiamiento de los programas dirigidos a apoyar el crecimiento económico, la inversión social, la reducción de la pobreza y la mitigación del impacto social de los choques externos y desastres naturales. Particularmente, los ingresos fiscales mantuvieron su dinamismo, favorecidos por el aumento de la actividad económica y el fortalecimiento de la administración tributaria. En el ámbito del gasto público, la política siguió orientada por los principios de eficiencia, disciplina financiera y racionalización, lo que ha permitido al sector público alcanzar una posición financiera más sólida para enfrentar imprevistos. Al mismo tiempo, se priorizó el gasto social en salud y educación, la inversión en infraestructura productiva y los subsidios a bienes y servicios clave, con el objetivo de proteger el ingreso real de las familias nicaragüenses. El contexto doméstico y el marco de política fiscal propició que el SPNF finalizara 2025 con un superávit después de donaciones, equivalente a 3.2 por ciento del PIB (superávit de 2.4% del PIB en 2024), explicado por un mayor crecimiento de los ingresos con relación a los gastos. Así, una política fiscal responsable y la gestión activa de recursos financieros permitió el acceso a fuentes sanas de financiamiento para fortalecer las finanzas públicas, principalmente mediante la obtención de flujos de préstamos externos concesionales. Lo anterior, en conjunto con la reducción de la deuda interna del Gobierno Central, contribuyó a que la deuda pública se mantuviera en niveles sostenibles y redujera su relación a PIB, situándose en 48.1 por ciento (51.7% en 2024). Por otra parte, las variables monetarias y financieras siguieron mostrando un buen desempeño en 2025, reforzando el espacio para el crecimiento de la actividad económica nicaragüense. En general, los agregados monetarios continuaron creciendo, el mercado cambiario permaneció estable, la demanda de instrumentos del BCN mantuvo su dinamismo y los niveles de reservas internacionales se fortalecieron. Asimismo, los resultados monetarios y financieros también fueron favorecidos por una política monetaria enfocada en apoyar la administración de liquidez del sistema financiero, propiciar condiciones monetarias que favorezcan la intermediación financiera y fomentar el mayor uso de la moneda nacional a través de los instrumentos monetarios. Esto se enmarca en el cumplimiento del objetivo fundamental del BCN de estabilidad de la moneda nacional y el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos. En 2025, considerando las condiciones monetarias internas y externas, el BCN redujo en dos ocasiones la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) por un total de 50 puntos básicos, situándola en 6.00 por ciento al finalizar el año. A su vez, el BCN apoyó la gestión de liquidez del sistema financiero, manteniendo a disposición sus instrumentos monetarios de inyección y de absorción de liquidez. Las políticas implementadas, el contexto de mayor oferta de divisas y la adecuada coordinación fiscal propiciaron el fortalecimiento de las reservas internacionales brutas (RIB). Durante 2025, estas acumularon 2,219.7 millones de dólares, alcanzando un saldo total de 8,324.8 millones de dólares, consistente con una cobertura de RIB a base monetaria de 3.6 veces y de 10.1 meses de importaciones de mercancías. De esta forma, se mantiene una posición sólida que favorece la capacidad para resguardar el régimen cambiario vigente. Los indicadores del sistema financiero reflejaron una posición sólida ante un contexto de mayor crecimiento económico y una adecuada coordinación entre la política monetaria y fiscal, lo que favoreció la estabilidad financiera durante 2025. En este sentido, se mostró expansión en las fuentes de fondeo, con un incremento en los depósitos de 15.2 por ciento, y una cartera de crédito que ha consolidado su dinamismo, finalizando con un aumento de 13.5 por ciento. Asimismo, se mantuvieron resultados positivos en la calidad de la cartera del sistema bancario y financieras (SBF), y la rentabilidad se mantuvo relativamente estable. Por su parte, los niveles de liquidez y solvencia se ubicaron en una posición de holgura respecto a sus límites regulatorios. Lo anterior se dio en el entorno de un proceso de fortalecimiento del marco legal y prudencial financiero. Por otro lado, durante 2025, a pesar de un entorno internacional marcado por la incertidumbre derivada de los cambios en políticas arancelarias y los conflictos geopolíticos, permanecieron condiciones propicias para la entrada de flujos externos hacia el país, tales como los precios de los principales productos de exportación en niveles favorables, la moderación en los precios de importación de petróleo y combustibles, y el crecimiento económico resiliente de los principales socios comerciales. Particularmente, las exportaciones de mercancías aumentaron un 27.1 por ciento (3.9% en 2024), como resultado del efecto de mejores precios (22.5%) y mayor volumen exportado (4.6%), impulsadas principalmente por las exportaciones de oro, café y carne. En tanto, las exportaciones de zona franca reflejaron un comportamiento moderado con un incremento de 1.6 por ciento (0.4% en 2024), registrándose un aumento en la demanda de arneses, tabaco, y frutas y hortalizas, que fueron compensados en parte por una baja en las ventas de productos pesqueros, aceite de palma y textiles. En el agregado (mercancías más zona franca), las exportaciones crecieron 15.4 por ciento. A su vez, la demanda interna por bienes importados siguió siendo impulsada en 2025 por el crecimiento del consumo e inversión de la economía, de forma que las importaciones de mercancías se incrementaron en 9 por ciento (7.7% en 2024), destacándose el aumento en bienes de capital y de bienes intermedios, aunque con disminución en la factura petrolera. Además, las importaciones del sector de zona franca crecieron en 2.1 por ciento (0.8% en 2024). En conjunto (mercancías más zona franca), las importaciones aumentaron 7.5 por ciento. Dado lo anterior, en 2025, el déficit comercial de mercancías se redujo en 9.6 por ciento (incremento de 11.8% en 2024), situándose en 3,699.4 millones de dólares (US$4,090.2 millones en 2024), lo cual refleja el contexto favorable para los productos de exportación nicaragüenses. Así, los términos de intercambio, que incluyen mercancías y zona franca, registraron una mejora promedio de 10.4 por ciento, dado un aumento de los precios de exportación (9.8%) y una reducción de los precios de importación (-0.6%). En referencia a la balanza de pagos, se registró un superávit de cuenta corriente por 2,101.7 millones de dólares en 2025, equivalente a 9.5 por ciento del PIB (superávit de 5% del PIB en 2024). A su vez, la cuenta de capital registró un superávit de 16.1 millones de dólares, mientras que la cuenta financiera cerró el año con una posición acreedora por 1,180.5 millones de dólares. En particular, el superávit de cuenta corriente estuvo determinado fundamentalmente por la disminución del déficit comercial de bienes y el crecimiento de los otros ingresos netos, lo cual fue parcialmente contrarrestado por el déficit en la cuenta de servicios. Finalmente, se continuó observando un buen nivel de flujos externos por concepto de Inversión Extranjera Directa (IED). Si bien se redujeron un 4 por ciento con relación a 2024, estos ascendieron a 3,059.2 millones de dólares (US$3,186.2 millones en 2024), equivalentes al 13.8 por ciento del PIB. Las inversiones estuvieron dirigidas a los sectores de energía y minas, industria, finanzas, comercio y servicios. Asimismo, los ingresos por turismo receptor se mantuvieron relativamente estables y alcanzaron los 527 millones de dólares (US$510.9 millones en 2024), como resultado de un incremento en el gasto promedio de los turistas que compensó la reducción en el número de visitantes y en la estadía promedio.
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Recuadro 1. PIB potencial y productividad de los factores
La economía nicaragüense se ha consolidado en una senda de crecimiento sostenido del Producto Interno Bruto (PIB), impulsada principalmente por el buen desempeño de la mayoría de los sectores económicos y la demanda interna, lo que incidió positivamente en las expectativas de los agentes económicos. Desde la perspectiva de la producción, el crecimiento económico ha sido respaldado en mayor medida por la expansión del sector de servicios, y las actividades de construcción, minería y pecuario. Este dinamismo podría apuntar a que la economía continúe creciendo en el corto y mediano plazo, a pesar de los riesgos que persisten en el entorno internacional.
Por tanto, el objetivo de este recuadro es presentar una estimación del PIB potencial de la economía nicaragüense, realizando distinciones de estas según los períodos de la coyuntura económica nicaragüense. Además, mediante un ejercicio de contabilidad de crecimiento, se analiza la evolución del PIB potencial, permitiendo inferir las contribuciones de los principales factores de producción sobre su dinámica.
Estimación del crecimiento potencial
El producto potencial se define como el nivel de producción de una economía consistente con la ausencia de presiones inflacionarias. A pesar de que el producto potencial no es observable, es una variable esencial para las decisiones de política económica y para la evaluación de las perspectivas de crecimiento de una economía. Por tanto, con el propósito de tener una estimación del PIB potencial, se utilizan metodologías de filtros univariados (Hodrick-Prescott, Baxter-King, Christiano-Fitzgerald), el método de componentes no observables (estimado mediante filtro de Kalman) y un modelo de vectores autorregresivos estructural (SVAR, por sus siglas en inglés), similar al propuesto por Clarida y Galí (1994)[1].
Con base en estas estimaciones, en el quinquenio 2013-2017 el PIB potencial reflejó un crecimiento anual promedio de 4.4 por ciento, consistente con una economía nicaragüense que se caracterizó por tasas de crecimiento positivas del PIB, estabilidad de precios y crecimiento del empleo. Luego, ante la materialización de choques adversos que afectaron el normal desempeño de las actividades económicas (eventos sociopolíticos en 2018, pandemia del COVID-19 a inicios de 2020 y los huracanes Eta e Iota a finales de 2020), se registraron tasas de variación negativas del PIB, por lo cual el PIB potencial decreció, ubicándose en una tasa anual promedio de 0.9 por ciento en el trienio 2018-2020.
No obstante, en el quinquenio posterior (2021-2025), la actividad económica nicaragüense experimentó un repunte importante y ha consolidado su trayectoria de crecimiento, por lo que se estima un aumento anual promedio del PIB potencial de 4.1 por ciento, lo que indica un restablecimiento de la capacidad de la economía para expandir su capacidad de producción, con una dinámica que se compara con los niveles estimados para el quinquenio previo al período en que la actividad económica se redujo. Particularmente, se estima un crecimiento del PIB potencial de 4.3 por ciento en 2025.

En términos del ciclo económico reciente, el contexto de crecimiento del PIB ha propiciado que la brecha de producto sea positiva entre 2021-2025, sugiriendo que la economía se ubica en la fase ascendente del ciclo económico. Cabe destacar que esta brecha de producto puede no ser lo suficientemente alta como para haber contribuido a las presiones inflacionarias observadas principalmente en 2022, que provinieron en mayor medida de factores que se originaron en la coyuntura internacional posterior a la pandemia.

En cuanto al ciclo económico a mediano plazo, se prevé que la brecha de producto se cierre, de forma que la producción converja hacia el nivel del PIB potencial. En este sentido, las perspectivas apuntan a que la economía nicaragüense continuará aumentando su capacidad de producción en el corto y mediano plazo, estimándose un crecimiento anual promedio del producto potencial de 4.2 por ciento en el período 2026-2029.
Contabilidad del crecimiento potencial
Por otra parte, las estimaciones del ejercicio de contabilidad de crecimiento sugieren que, tanto la productividad, como los factores de producción, capital y trabajo, incidieron positivamente en el crecimiento del PIB potencial en 2025. En cuanto a la contribución de los factores de producción en el contexto de crecimiento económico entre 2021-2025, el factor capital fue el principal impulsor del crecimiento del PIB potencial, aportando 2 puntos porcentuales en promedio (promedio de 1.3 p.p. en 2018-2020), las ganancias en productividad aportaron 1.4 puntos porcentuales en promedio (promedio de -2.7 p.p. en 2018-2020), mientras el aporte promedio del factor trabajo se ubicó en 0.7 puntos porcentuales (promedio de 0.6 p.p. en 2018-2020).
Así, en los últimos años, el desempeño económico ha tenido una relación importante con la recuperación de los factores de producción, principalmente del capital, debido al aumento de la inversión pública y privada, aumentando su aporte al crecimiento potencial con relación al quinquenio previo al período de reducción de la actividad económica. A su vez, la senda de crecimiento mostrada por la economía nicaragüense ha propiciado la recuperación del empleo, aunque su aporte ha sido más limitado a pesar de que se ha observado una tasa de desempleo baja en los últimos años, lo que puede estar asociado a una participación laboral que se redujo estructuralmente a partir de la pandemia, siendo este un fenómeno que ha afectado a las economías a nivel global.

Conclusión
La economía nicaragüense ha logrado consolidar una senda de crecimiento sostenido, con una dinámica del PIB potencial que es comparable con los niveles estimados para el quinquenio previo al período en que la actividad económica se redujo. De esta forma, la estimación puntual del PIB potencial para 2025 indica que este registró un crecimiento de 4.3 por ciento, y se prevé una tasa promedio de crecimiento de 4.2 por ciento en el período 2026-2029, lo que puede evidenciar que la capacidad de producción de la economía nicaragüense se continuará expandiendo durante los próximos años, con una mayor relevancia de los factores de producción, principalmente del capital. Asimismo, sugiere que la economía nicaragüense posee la capacidad de sostener la tendencia de crecimiento y continuar generando valor agregado, dando lugar a una perspectiva económica positiva en el corto y mediano plazo, a pesar de los riesgos que persisten en el entorno internacional.
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| 1.3. Mercado laboralEn 2025, el mercado laboral nicaragüense mantuvo resiliencia y continuó mostrando señales favorables para la economía. El año estuvo caracterizado por una baja tasa de desempleo y la estabilidad del empleo formal. Además, se observó una evolución positiva de los salarios, tanto en términos nominales como reales, vinculada al crecimiento de la actividad económica y a las menores presiones inflacionarias ocurridas durante el año, factores que contribuyeron a sostener el poder adquisitivo de los trabajadores. Desempleo, subempleo y participación De acuerdo con la información de la Encuesta de Empleo Mensual (EEM) del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), en 2025 la tasa de desempleo promedio se situó en 2.7 por ciento, resultando en una reducción de 0.4 puntos porcentuales con respecto al 3.1 por ciento observado en 2024. Así, al cierre del año, la tasa de desempleo puntual se ubicó en 2.4 por ciento (2% en 2024). Por su parte, la tasa de subempleo promedio en 2025 experimentó un alza de 0.6 puntos porcentuales con respecto al promedio registrado en 2024 (38.8%), situándose en 39.4 por ciento, mientras que en diciembre de 2025 se situó en 39.7 por ciento, inferior al valor observado en el mismo periodo del año previo (39.9% en diciembre de 2024). La tasa de participación laboral registró una disminución en su promedio anual al ubicarse en 66 por ciento (66.8% en 2024). Sin embargo, cerró el año en 67.1 por ciento, valor superior en 0.4 puntos porcentuales al observado en diciembre de 2024 (66.7%). A nivel de género, el promedio anual de la tasa de participación de los hombres (78.2%) continuó siendo superior al de las mujeres (55.4%). Desde una perspectiva geográfica, el mercado laboral de la zona rural mostró un mayor dinamismo y mejores indicadores en comparación con el área urbana (en particular, menores tasas de desempleo y subempleo, y mayor participación laboral). Empleo formal En 2025, el empleo formal continuó registrando tasas de crecimiento interanuales positivas, pero moderadas, reflejando dinámicas heterogéneas en el empleo por sectores. Al cierre del año, el número de afiliados al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS) alcanzó 810.2 mil afiliados, lo que representó un crecimiento interanual de uno por ciento en comparación con diciembre de 2024, equivalente a un aumento de 7.8 mil afiliados. Este resultado estuvo explicado principalmente por las nuevas afiliaciones observadas en los sectores de comercio (11,265 afiliados), financiero (3,490 afiliados), transporte (2,510 afiliados) y servicios comunales (2,059 afiliados), al tiempo que se registró una menor afiliación en la industria manufacturera. En términos de dinámica, el sector comercio lideró la expansión de la afiliación, registrando un incremento de 8 por ciento en términos anuales, mientras que la afiliación del sector industria se redujo en 6.9 por ciento. ![]() En cuanto al número de afiliados por régimen, el de mayor participación fue el obligatorio, concentrando el 90.8 por ciento del total. Específicamente, este régimen contabilizó 735.6 mil trabajadores a diciembre de 2025, con una reducción interanual de 0.7 por ciento con respecto a 2024. En contraste, el total de asegurados en el régimen facultativo experimentó tasas de crecimiento interanuales de dos dígitos durante todo el año, registrando a diciembre un aumento de 20.9 por ciento y totalizando 74.6 mil trabajadores. Empleo sectorial De acuerdo con la EEM, el empleo por categoría ocupacional mostró estabilidad, con cambios moderados en el peso relativo de las distintas categorías respecto de 2024. Las categorías de asalariados, cuenta propia y no remunerados registraron incrementos en su participación, destacándose cuenta propia, con el mayor aumento anual de 0.6 puntos porcentuales, seguida por los asalariados, con un incremento de 0.5 puntos porcentuales; mientras que la categoría de empleadores redujo su participación relativa en 1.1 puntos porcentuales. A nivel de actividades, el sector primario y de servicios mantuvieron la mayor participación del empleo total. En particular, las actividades de agricultura, silvicultura y pesca canalizan la mayor proporción de ocupados (27.3%), seguidas por el comercio (23.1%) y los servicios (17.7%), que en conjunto representaron el 68.1 por ciento del empleo total. Al comparar con 2024, se observan incrementos en la participación del empleo en las actividades de comercio (2p.p.), construcción (1.2p.p.), transporte (0.4p.p.) y electricidad (0.1p.p.). Por su parte, las actividades de comunicaciones y de minas y canteras mantuvieron una participación estable, mientras que el resto de las actividades registraron reducciones moderadas en su ponderación. Este comportamiento ha sido consistente con la evolución de la actividad económica sectorial, la cual ha propiciado una recomposición gradual de la estructura ocupacional nicaragüense. Salario mínimo El 27 de febrero de 2025, la Comisión Nacional de Salario Mínimo (CNSM) estableció un único ajuste salarial de 4 por ciento para todos los sectores, exceptuando las empresas del sector industrial sujeto a régimen especial, donde se acordó aplicar un ajuste del 7 por ciento. Este incremento fue aplicable a partir del 1 de marzo de 2025, hasta el 28 de febrero de 2026. Del mismo modo, se ratificó el convenio de ajuste de salarios mínimos para las empresas bajo régimen de zona franca, el cual contempló el ajuste del 7 por ciento arriba descrito, vigente a partir del 1 de enero de 2025. Con los nuevos ajustes de salarios de la CNSM, las actividades de construcción y establecimientos financieros mantuvieron los mayores salarios mínimos del país (ambas de C$13,315.6). Dado que el ajuste porcentual se aplica de manera uniforme entre actividades, el menor salario mínimo permanece asociado a las actividades agropecuarias. ![]() Salarios nominales y reales Durante 2025, los salarios nominales de los empleados gubernamentales y de los asegurados al INSS mantuvieron una dinámica de crecimiento. Así, a diciembre, los salarios nominales de los asegurados al INSS crecieron 5 por ciento interanual, mientras que los correspondientes a los trabajadores del Gobierno 5.9 por ciento. Este desempeño se dio en un contexto de dinamismo de la actividad económica, que creció 4.9 por ciento, así como de una baja inflación nacional, la cual se ubicó en 2.7 por ciento al cierre del año (2.8% en 2024). El crecimiento de los salarios nominales, junto con el entorno de menores presiones inflacionarias, favoreció la evolución de los salarios reales tanto de los trabajadores formales como de los empleados gubernamentales, que experimentaron a diciembre de 2025 un crecimiento del 2.2 y 3.1 por ciento interanual, respectivamente. Por su parte, los salarios reales promedio del sector privado presentaron un incremento de 5.5 por ciento interanual, superando en 2.5 puntos porcentuales el crecimiento observado en diciembre de 2024. ![]() |
Recuadro 2. Evolución del Índice de condiciones del mercado laboral
El análisis del mercado laboral exige un monitoreo sistemático que trascienda la observación de indicadores aislados, como la tasa de desempleo, ya que su interpretación individual puede ofrecer una visión parcial de su dinámica. Por ello, se construyó un Índice de Condiciones del Mercado Laboral (ICML) para Nicaragua, el cual integra información de diversas variables relevantes del mercado de trabajo con el propósito de ofrecer una aproximación más amplia de su evolución.
En este recuadro se presenta el ICML para la economía nicaragüense y su comportamiento reciente, permitiendo complementar el análisis tradicional del mercado laboral al sintetizar, en un solo indicador, distintos aspectos asociados a su desempeño. De esta manera, se facilita la identificación de cambios de carácter estructural o coyuntural, así como la evaluación de episodios de mayor o menor fortaleza en las condiciones laborales a lo largo del tiempo.
Marco de referencia
En 2014, la Reserva Federal de Kansas y la Junta de la Reserva Federal de Washington, D.C. desarrollaron el Labour Market Conditions Indicator, un indicador que combina múltiples variables para medir el nivel de actividad y el impulso del mercado laboral. Esta metodología fue posteriormente adaptada por el Centro Latinoamericano de Políticas Económicas y Sociales de la Pontificia Universidad Católica de Chile, que en 2024 construyó, a partir de 16 variables laborales, tres subíndices: calidad y eficiencia del empleo, actividad y perspectivas empresariales, sobre los cuales publica informes mensuales que permiten dar seguimiento a su evolución.
Por su parte, la Organización Internacional del Trabajo ha desarrollado bases comparativas que integran múltiples dimensiones del mercado laboral, enfatizando la necesidad de evaluarlo de forma integral y más allá de indicadores tradicionales considerados de manera aislada. En esta misma línea, el Banco Interamericano de Desarrollo ha avanzado en el desarrollo de indicadores sintéticos a través del Better Jobs Index, el cual combina dimensiones asociadas tanto a la cantidad como a la calidad del empleo. Este índice ha sido aplicado en países como Uruguay y El Salvador, incorporando variables como formalidad, salarios y participación laboral, capturando así la complejidad de sus mercados de trabajo.
Metodología y datos
Para construir el ICML de Nicaragua se utilizó la metodología de Análisis de Componentes Principales (ACP), mediante la cual se identifica qué variables se agrupan y contribuyen más a cada componente, definiendo así la estructura óptima de los subíndices. Se utilizaron 10 variables laborales provenientes del Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), el Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), el Ministerio del Trabajo (MITRAB) y el Banco Central de Nicaragua (BCN); que incluyen tasas de desempleo, subempleo, participación, presión[3] y ocupación neta; así como empleo formal, empleo en zonas francas industrial y tres indicadores salariales: nominal, real y mínimo promedio ponderado[4]. Para la construcción del índice, se emplearon series trimestrales, desde el segundo trimestre de 2010 hasta el cuarto trimestre de 2025; todas las series se expresan en variaciones interanuales, salvo la tasa de desempleo, que se mantiene en niveles, por su aporte significativo en términos absolutos. Las variables de empleo y salarios se transformaron como tasas de crecimiento, mientras que las demás variables se calcularon como diferencias interanuales.
El procedimiento se desarrolló en tres etapas: (i) todas las variables fueron estandarizadas para eliminar las diferencias derivadas de sus distintas unidades de medida; (ii)según los resultados del ACP, cada variable se asigna al componente en el que tiene mayor peso relativo y se pondera dentro de ese subíndice de acuerdo con su contribución, orientando todas las variables de manera que un aumento refleje una mejora en el subíndice correspondiente y asegurando que cada subíndice recoja las variables que más influyen en el factor; y (iii) el índice agregado se construye mediante un promedio simple de los subíndices resultantes, y posteriormente se estandariza. Aplicando este procedimiento, se construyeron tres subíndices, nombrados según las variables que los componen: Índice DSP (desempleo, subempleo y presión); Índice salarial (salario real, nominal y salario mínimo); y el Índice OPE (ocupación, participación, empleo formal y empleo de la zona franca industrial).

Índice de Condiciones del Mercado Laboral
El ICML construido para Nicaragua, aplicando la metodología descrita anteriormente, presenta una evolución que mantiene una estrecha relación con la actividad económica, reflejando de manera consistente las fases del ciclo económico. Las variaciones del índice responden a los cambios coyunturales del nivel de actividad, capturando de manera coherente tanto las fases expansivas como los períodos de desaceleración, lo que sugiere un comportamiento procíclico y consistente con su uso como indicador sintético del mercado laboral.
A partir de esta dinámica, el análisis del índice en el tiempo permite identificar episodios específicos del mercado laboral. Así, por ejemplo, en 2010, el índice se sitúa por debajo de su promedio histórico (en -1.8 d.e.), evidenciando un entorno laboral menos dinámico. Este comportamiento se observó a pesar de una elevada tasa de participación laboral, dado que una proporción significativa de los nuevos participantes no fue absorbida por el mercado de trabajo formal y se concentró en el desempleo y el subempleo, lo que limitó las condiciones laborales y evidenció restricciones en la capacidad de absorción del mercado de trabajo.

Posterior a esta fecha y hasta 2017, el mercado laboral atravesó un proceso de normalización gradual que ganó solidez con el tiempo. En una primera instancia, la mejora en las condiciones laborales estuvo impulsada principalmente por condiciones salariales más favorables, reflejadas en incrementos del índice salarial. Asimismo, se observó una recuperación del índice DSP, asociada a la reducción de las tasas de desempleo y subempleo, las cuales se mantuvieron en niveles inferiores a los registrados en 2010, aunque con ciertas fluctuaciones. En contraste, el índice OPE generó presiones a la baja sobre el ICML, debido a las reducciones moderadas de las tasas de participación laboral y ocupación neta. A partir de 2016, la recuperación se volvió más consistente, producto del crecimiento del empleo formal y la incorporación más sostenida de trabajadores, que fue acompañada por una mejora del índice DSP.
No obstante, este proceso se revirtió en 2018, cuando el contexto sociopolítico introdujo cambios en la dinámica del mercado laboral. La desaceleración de la actividad económica redujo la capacidad de generación de empleo formal y empujó a una parte de la fuerza laboral hacia el desempleo y el subempleo. Este desplazamiento hacia ocupaciones menos favorables impulsó a la baja los índices DSP y OPE, traduciéndose en un debilitamiento de las condiciones del mercado de trabajo, y registrando los descensos más notorios del ICML, que se ubicó al cierre de 2019 en menos 1.5 desviaciones estándar, valor por debajo de su promedio histórico.
Este escenario persistió en 2020 por el impacto de la pandemia del COVID-19, que acentuó las vulnerabilidades preexistentes en el mercado. La reducción del empleo, el aumento de la presión laboral y la pérdida de poder adquisitivo asociada a la disminución de los salarios reales, afectaron simultáneamente la cantidad y la calidad del empleo. Como resultado, el ICML se ubicó en niveles negativos (-1.6 d.e. al cierre de 2020).
Posteriormente, el mercado laboral evidenció una recomposición, impulsada en parte por la recuperación de la actividad económica, que fortaleció la generación de empleo y la absorción de mano de obra formal. Este proceso permitió avances y una recuperación moderada en las condiciones laborales, aunque, la mejora en el índice salarial fue acotada, dado que los salarios, a pesar de que mostraron señales de recuperación, no lograron compensar plenamente la disminución previa. En consecuencia, las condiciones salariales actuaron como un factor restrictivo sobre la dinámica del mercado laboral, moderando el ritmo de recuperación del ICML.
En el período más reciente, el ICML consolidó la recuperación iniciada tras los choques previos y se mantuvo por encima de su promedio histórico. En 2025, su evolución estuvo respaldada por el desempeño favorable del índice salarial y del índice de DSP, cuyos aportes positivos contrarrestaron la debilidad del OPE y permitieron sostener el avance del indicador, aunque en un entorno de crecimiento más moderado. En particular, la reducción del desempleo y la mejora del salario mínimo y de los salarios reales contribuyeron positivamente al índice, evidenciando que tanto el poder adquisitivo del ingreso laboral como la mayor absorción de la fuerza de trabajo continuaron respaldando el desempeño del mercado laboral.

No obstante, el crecimiento del ICML se vio atenuado por la incidencia negativa de algunos indicadores. En particular, los salarios nominales mostraron una moderación en su ritmo de crecimiento, mientras que el empleo en la zona franca industrial presentó bajo dinamismo, lo que se asocia en parte a los efectos adversos de las políticas comerciales. Adicionalmente, el subempleo y la presión laboral registraron incrementos interanuales que suavizaron el avance del indicador, limitando una expansión más pronunciada del ICML.
Conclusiones
El ICML construido para Nicaragua sintetiza, a nivel agregado, las fluctuaciones y efectos de los distintos choques que han incidido en el mercado laboral nicaragüense a través de sus principales indicadores, consistente con la evolución de la actividad económica. En este sentido, los resultados evidencian un fortalecimiento gradual de las condiciones laborales en los últimos años, con registros que, desde 2024, se sitúan por encima de su promedio histórico y se consolidan en 2025, sugiriendo una mejora sostenida del entorno laboral. En particular, en 2025, este desempeño estuvo impulsado por la mejora de las condiciones salariales, asociada a la recuperación del salario mínimo promedio ponderado y los salarios reales, lo cual fue favorecido por la menor tasa de inflación. Además, se observó un comportamiento favorable del DSP, sustentado en bajas tasas de desempleo, que compensó la dinámica menos favorable del índice OPE.
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![]() ![]() ![]() | 1.4. InflaciónEn 2025, la inflación nacional continuó baja, en un contexto de moderación de la inflación internacional y de la permanencia de factores internos favorables. Las menores presiones internacionales estuvieron asociadas en parte a la desaceleración de los precios de combustibles y derivados, y de los alimentos, mientras que, a nivel interno, las condiciones climáticas y la continuidad de políticas a favor de reducir presiones en el costo de la vida contribuyeron a la estabilidad de los precios domésticos. Así, el índice de precios al consumidor (IPC) registró una inflación interanual de 2.70 por ciento en 2025 (2.84% en 2024). En términos de promedio anual, se observó mayor moderación en los precios domésticos, al ubicarse la inflación en 2.08 por ciento (4.63% en 2024). Dentro de las medidas de política adoptadas por las autoridades para preservar una inflación baja y estable, se destaca el deslizamiento cambiario de cero por ciento, la continuidad de los subsidios a bienes y servicios claves, y la implementación de políticas monetaria y fiscal equilibradas. Además, las condiciones climáticas favorables durante el ciclo productivo garantizaron el buen desempeño de la producción agropecuaria. Bajo estas condiciones, la inflación general se mantuvo estable durante el año, reflejándose este comportamiento en todas las divisiones del IPC, exceptuando alimentos y bebidas no alcohólicas. La evolución de los precios en los primeros meses del año mostró presiones al alza, principalmente en febrero cuando la inflación interanual alcanzó 3.45 por ciento, siendo la variación más alta del año, impulsada por el incremento de los precios en las divisiones de alimentos (principalmente de productos agropecuarios), hoteles y restaurantes y educación. Hacia mediados del año, entre abril y agosto, se registraron tasas interanuales menores al 2 por ciento, lo cual fue determinado principalmente por menores precios en la división de alimentos (principalmente de tipo pecuario y agrícola). Posteriormente, a partir de septiembre, la inflación reflejó cierto repunte, impulsada por aumentos en los precios en las divisiones de alimentos (principalmente procesados y pecuarios), hoteles y restaurantes (con incremento en los precios del servicio de almuerzo) y bienes y servicios diversos. El IPC subyacente, que mide la evolución de precios de una canasta de bienes y servicios de menor volatilidad, registró un incremento mayor que el IPC general, reflejándose en una inflación de 2.91 por ciento en 2025 (3.39% en 2024). En términos de contribución, la inflación subyacente representó 1.79 puntos porcentuales de la inflación general, impulsada por las divisiones de alimentos (destacando el café molido) y de restaurantes y hoteles subyacentes (principalmente por el servicio de almuerzo). En total, la contribución del componente subyacente del IPC representó el 66.1 por ciento de la inflación nacional. En el caso de la inflación no subyacente, esta cerró el año alcanzando una variación interanual de 2.37 por ciento (1.97% en 2024), en donde los alimentos no subyacentes (volátiles) registraron una inflación de 2.83 por ciento y una contribución de 0.64 puntos porcentuales, impulsada por el mayor aporte de productos como huevos, queso y tortilla. En el subíndice de bienes transables y no transables, los precios de transables registraron en 2025 una inflación interanual de 1.77 por ciento (2.59% en 2024), favorecida por menores precios internacionales que se reflejaron en algunas materias primas y productos importados. Durante el año, la inflación de este grupo de bienes se mantuvo moderada, con ciertos impulsos en los primeros meses, provocados por incrementos en algunos productos de origen nacional perteneciente a la rama de alimentos del tipo agrícola y pecuario. En el subíndice de bienes no transables se observó una inflación de 3.81 por ciento (3.13% en 2024), inducida por mayores precios en los servicios, específicamente en los servicios de restaurantes y de educación. Por el lado del subíndice de bienes y servicios, los bienes mostraron aumentos de precios más bajos que los servicios e incluso a mediados de año presentaron deflación. No obstante, en la parte inicial y final del año se observaron impulsos al alza, en particular, en la división de alimentos del tipo agropecuario (principalmente huevo de gallina, queso, tortilla de maíz, frijol y arroz, además del café molido). Con esto, la inflación de bienes registró una variación interanual de 2.56 por ciento (2.59% en 2024). Por otro lado, a lo largo del año los servicios mantuvieron una inflación más estable respecto a la de bienes, aunque más alta, de tal manera que cerró el año en 2.94 por ciento (3.26% en 2024), impulsada principalmente por los precios en las divisiones de hoteles y restaurantes (con incremento en los precios de los servicios de almuerzo) y de educación (con aumentos en las mensualidades de educación primaria, secundaria y universitaria). En la región de Centroamérica y República Dominicana (CARD), la inflación fue moderada durante 2025, aunque con diferencias entre países. En particular, se observó una mayor inflación en Honduras (4.98%) y República Dominicana (4.95%), mientras que Costa Rica mostró deflación (-1.23%) y El Salvador una inflación baja (0.91%). Así, la inflación de la región CARD se ubicó entre -1.23 y 4.98 por ciento interanual, con un promedio de 2.60 por ciento. En general, durante el año, se observó una inflación regional baja, apoyada por el efecto traspaso de la desaceleración de la inflación internacional, las acciones de política monetaria de los bancos centrales, y condiciones internas en general apropiadas. Determinantes de la inflación En 2025, a nivel global, persistió la incertidumbre por la incidencia sobre la evolución de los precios derivada de los cambios en las políticas comerciales y los riesgos asociados a los conflictos geopolíticos. No obstante, la inflación mundial se redujo y la evolución de la inflación nacional a lo largo del año mostró estabilidad. Entre los factores que determinaron este comportamiento se encuentran elementos relacionados con el entorno internacional (como la inflación internacional, principalmente de socios comerciales, y los precios mundiales del petróleo y los alimentos) y con las condiciones domésticas (factores climáticos y políticas públicas). En lo concerniente a la inflación internacional, los precios mundiales al consumidor continuaron descendiendo. Según cifras preliminares del Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación mundial cerró 2025 en 4.1 por ciento (5.8% en 2024). Según la Secretaría del Consejo Monetario Centroamericano (SECMCA), la inflación de la región de Centroamérica y República Dominicana (CARD) fue de 2.6 por ciento en 2025, muy similar a la inflación nacional. En cuanto a los precios del petróleo, según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA, por sus siglas en inglés), el precio al cierre de año del WTI registró una disminución anual de 17.33 por ciento. Por otra parte, el Índice de Precios de Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) aumentó 4.26 por ciento en promedio durante el año (deflación de 2% en 2024). En el entorno interno, predominaron condiciones climáticas neutras durante la mayor parte del ciclo productivo, con un nivel de precipitaciones adecuadas para la producción agropecuaria, constituyéndose en un factor clave para la estabilización de los precios al consumidor. Este comportamiento fue reforzado por la implementación de medidas de política del Gobierno y del BCN orientadas a contribuir a la estabilidad de precios. Así, el Gobierno de Nicaragua a través de la Ley No. 898, Ley de Variación de la Tarifa de Energía Eléctrica al Consumidor, mantuvo en 2025 el subsidio a la tarifa de energía eléctrica para el sector residencial que consume menos de 150 kWh al mes. Este beneficio incluye un descuento del 25 por ciento y la exención del IVA. Además, se extendió la política de congelamiento de los precios de los combustibles (gasolina, diésel) y del gas licuado de petróleo (GLP) para proteger la economía familiar y al sector productivo. Asimismo, se mantuvo inalterada la tarifa del pasaje de autobús interurbano en los municipios de Managua y Ciudad Sandino. Por su parte, el Banco Central de Nicaragua mantuvo una participación activa para garantizar la estabilidad de precios nacionales con la implementación de una política monetaria oportuna, conservando el deslizamiento cambiario en 0 por ciento y realizando ajustes a la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) en correspondencia con las condiciones internas y externas. Inflación por división La división de alimentos y bebidas no alcohólicas fue la de mayor aporte a la inflación anual (1.09 p.p.), dado su peso dentro del índice; no obstante, registró una inflación menor en el año 2025 en comparación al año anterior, al ubicarse en 2.87 por ciento (3.15% en 2024). El aumento de precios en esta división en los últimos meses del año estuvo impulsado principalmente por los productos alimenticios procesados, que alcanzaron una inflación interanual de 6.01 por ciento, superando la inflación de los productos pecuarios que fue de 3.05 por ciento. En contraste, los productos agrícolas, registraron una disminución de precios de 1.45 por ciento. Los alimentos procesados que mostraron mayores contribuciones al IPC fueron el café molido (31.14%) y la tortilla de maíz (12.70%), además de otros productos de molinería y panadería que también registraron incrementos de precios en comparación con el resto, incluidos harina de maíz, pinolillo, pan de molde y saborizantes, entre otros. En el caso de los productos pecuarios, los más inflacionarios en términos interanuales fueron huevos de gallina (21.40%) y queso (8.13%), mientras que en los productos agrícolas los precios de los granos básicos aumentaron 4.56 por ciento (aumento de 49.39% en maíz y de 10.77% en frijol), lo que fue compensado en parte por las disminuciones interanuales observadas en los precios de las frutas (-9.10%) y las verduras (-4.92%). La división de restaurantes y hoteles presentó la segunda mayor inflación, con 3.83 por ciento (6.44% en 2024), y la segunda de mayor contribución (0.44 p.p.). Este resultado estuvo impulsado principalmente por el precio del servicio de almuerzo, que registró la mayor contribución entre todos los bienes y servicios de la canasta del IPC (0.35 puntos porcentuales). No obstante, el incremento del precio del servicio de almuerzo en 2025 fue el menor de los últimos cuatro años (4.96% interanual). La división de educación presentó la mayor inflación en 2025, alcanzando 6.96 por ciento (4.92% en 2024), y la tercera mayor contribución marginal (0.41 p.p.). Los mayores aumentos de precios se observaron en las mensualidades de todos los niveles (universitaria, primaria y secundaria). Estos incrementos podrían estar asociados a la obligatoriedad de expresar los aranceles en córdobas en todos los centros educativos, ya que la conversión de cuotas originalmente establecidas en dólares pudo generar diferencias según el tipo de cambio aplicado por cada institución, reflejándose en ajustes en las mensualidades. El índice del grupo de bienes y servicios diversos registró una inflación de 3.81 por ciento (3.84% en 2024), impulsada por los precios de productos y servicios para eventos sociales y de uso personal, como son juegos de alianzas (31.03%), seguido de servicios de peluquería (10.23%), acondicionador de cabello (9.45%), crema de belleza (8.17%) y servicios de manicura (6.72%), principalmente. Con este resultado, la división de bienes y servicios diversos se ubicó como la tercera con mayor inflación y la cuarta con mayor contribución a la inflación total (0.27 p.p.). La división de transporte registró una inflación interanual de 1.38 por ciento (2% en 2024). En los últimos tres años esta división se ha mantenido entre las de menor inflación a nivel nacional, como resultado del congelamiento en los precios del diésel y la gasolina. Con esta política de Gobierno, se ha logrado reducir la volatilidad de precios en esta división, lo que ha contribuido a limitar efectos de segunda vuelta en las actividades productivas y a preservar la estabilidad de precios en las cadenas de comercialización, mitigando presiones inflacionarias sobre el conjunto de bienes y servicios del IPC nacional. Finalmente, la división de recreación y cultura registró una disminución de precios de 0.93 por ciento (-6.16% en 2024), siendo la única que registró menores precios respecto a los observados en 2024, producto de la disminución en los precios de equipos de computación (-11.36%), billete de lotería (-7.71%) y mensualidad de televisión por cable (-5.12%). El resto de bienes y servicios presentaron variaciones de precios promedios de 1.41 por ciento, siendo el servicio de mensualidad en gimnasio el de mayor inflación (7.75%). Otros índices de precios El Índice de Precios de Productor (IPP) registró una inflación interanual de 6.58 por ciento en 2025 (3.65% en 2024), impulsado principalmente por las actividades de minas y canteras (43.20%), productos agropecuarios (6.39%) y en menor magnitud por productos de la industria manufacturera (3.70%), y suministro de electricidad, gas y agua (0.55%). Mientras, en el caso de los productos de la pesca se observó una disminución de precios de 9.19 por ciento. Entre las actividades con mayores variaciones de precios, la minería registró un aumento de 43.2 por ciento, explicado principalmente por el incremento en la minería metálica (60.9%) y, en menor medida, por la minería no metálica (10.03%). En el sector agropecuario, las frutas registraron un incremento de precios del 22.7 por ciento, los animales vivos un 3.18 por ciento y los cereales 11.64 por ciento. En cambio, los precios de las verduras presentaron una disminución interanual de 8.46 por ciento. Cabe destacar que IPP mostró estabilidad durante los primeros ocho meses el con una inflación entre 2.65 y 3.24 por ciento, y fue en el período septiembre-noviembre que registró un repunte, alcanzando 8.19 por ciento en noviembre, pero moderándose en diciembre para cerrar el año en 6.58 por ciento. Finalmente, el Índice de Materiales de Construcción (IPMC) registró una inflación del 6.86 por ciento (1.33% en 2024). Este nivel de precios coincide con la dinámica actual de un alto crecimiento del sector construcción dentro de la actividad económica nacional. En cuanto a la evolución del IPMC durante el año, se observó una inflación baja en los primeros meses (1.49% en enero), pero posteriormente siguió en ascenso hasta diciembre. Los productos que más aumentaron de precio en 2025 fueron las líneas de maderas y techos (10.12%), electricidad e iluminación (8.98%) y cemento y derivados (8.33%). En cambio, se observaron menores incrementos de precios en las líneas de sanitarios y pisos (0.47%) y metales y derivados (2.18%). |
Recuadro 3. Comportamiento de la inflación subyacente
La política monetaria del Banco Central de Nicaragua (BCN) está orientada al cumplimiento de su objetivo fundamental: preservar la estabilidad de la moneda y asegurar el normal funcionamiento de los pagos internos y externos. Para el seguimiento de la estabilidad de precios se utiliza el Índice de Precios al Consumidor (IPC), dado que corresponde a una canasta amplia de bienes y servicios representativa de los patrones de consumo de la población y es el indicador de referencia adoptado por la mayoría de los bancos centrales. La inflación medida por el IPC suele contener productos con una elevada volatilidad, ya que aun tras descontar los factores estacionales, las variaciones mensuales pueden reflejar perturbaciones transitorias que no guardan relación directa con el ciclo económico, como shocks de oferta en sectores específicos. Por ejemplo, el IPC refleja la incidencia temporal de eventos climáticos que afectan los precios de los alimentos, disrupciones productivas de corta duración o acontecimientos geopolíticos que generan volatilidad en los precios internacionales del petróleo, así como posibles errores de medición.
En este contexto, para evaluar de manera más precisa la evolución actual y futura de la inflación, los bancos centrales regularmente complementan el análisis del IPC con indicadores de inflación subyacente o core. Estas medidas buscan captar las tendencias inflacionarias de mediano plazo, aislando el “ruido” de corto plazo, reflejando presiones asociadas al ciclo económico sobre las cuales la política monetaria puede actuar con mayor efectividad. Dado que el componente transitorio no puede identificarse con total certeza, se recurre a un conjunto de indicadores construidos mediante diversas metodologías. El objetivo de este recuadro es presentar diferentes medidas de inflación subyacente, y compararlas con la medición oficial, con el objetivo de robustecer el análisis de la evolución de los precios en la economía nicaragüense.
Evolución comparada de la inflación general y subyacente
La canasta del IPC general de Nicaragua está conformada por 298 productos. Por su parte, la inflación subyacente presentada oficialmente en los diferentes informes institucionales del BCN excluye los productos con mayor volatilidad, resultando en una canasta de 225 productos que representan el 66.2 por ciento de la ponderación del IPC en el año base. Esta amplia cobertura explica que la inflación subyacente conserve una dinámica estrechamente vinculada a la inflación general, como lo evidencia un coeficiente de correlación de 0.8.

No obstante, dicha correlación también sugiere que esta medida podría seguir reflejando parcialmente factores que afectan al índice agregado, por lo que resulta pertinente complementar su análisis con otros indicadores de inflación subyacente construidos mediante metodologías alternativas.
Gráficamente se observa que, durante el período 2006–2009 se registraron niveles elevados tanto de la inflación general como de la inflación subyacente, lo que se asocia a la incidencia de factores internos y externos. En 2007, shocks de oferta de origen interno, particularmente los efectos del huracán Félix, generaron presiones significativas sobre los precios de los alimentos, lo que se evidencia más en el alza en la inflación general. Posteriormente, durante 2008–2009, los factores externos adquirieron mayor relevancia: en 2008 destacó el aumento de los precios internacionales de materias primas, mientras que en 2009, con el impacto de la crisis financiera internacional, disminuyeron las presiones inflacionarias debido a la menor demanda externa. A partir de entonces, se observa un proceso de estabilización inflacionaria, durante el cual ambas medidas siguen una dinámica conjunta. No obstante, este proceso se vio interrumpido en el contexto de la pandemia del COVID-19, cuando se registraron aumentos inflacionarios generalizados a nivel global, provocando que ambas series retomaran una trayectoria ascendente en Nicaragua y que la inflación general alcanzara un máximo superior al de la subyacente. Finalmente, en los últimos dos años, se ha observado una desaceleración sostenida de las presiones inflacionarias, lo que sugiere la disipación gradual de los shocks transitorios sobre los precios.
Cálculos alternativos de la inflación subyacente
Con el propósito de robustecer la identificación de la tendencia inflacionaria de mediano plazo, se desarrollaron ejercicios complementarios utilizando metodologías alternativas, las cuales pueden agruparse en tres grandes categorías: (i) medidas estadísticas robustas de tendencia central, (ii) métodos econométricos de extracción de factores comunes, y (iii) una medición alternativa que excluye del IPC general todos los productos de la división de Alimentos, así como los componentes más volátiles de la división de Transporte y la división de Alojamiento, gas, electricidad y otros combustibles.
- Medidas estadísticas robustas de tendencia central
En este grupo de metodologías, se consideran indicadores construidos a partir de medidas de tendencia central robustas, entre ellos la media recortada y la mediana. Estas metodologías buscan aislar la señal persistente de la inflación reduciendo la influencia de variaciones extremas o de componentes particularmente volátiles.
En el caso de la media recortada, se estimaron indicadores de inflación subyacente basados en truncamientos del 40 por ciento de la distribución de las variaciones mensuales de precios. La metodología consiste en ordenar las variaciones mensuales y excluir aquellas ubicadas en los extremos de la distribución, es decir, realizando cortes en los percentiles 20 y 80, de manera que se conserva el rango central correspondiente a las variaciones más estables del mes analizado. Posteriormente, se aplican las ponderaciones correspondientes a los artículos incluidos en dicho intervalo, obteniéndose así una media ponderada que constituye la variación mensual del indicador de media recortada.
Las variaciones del mes correspondiente se obtienen como:

Donde:

Para obtener el IPC general del mes correspondiente, se procede como sigue:

En el caso del Indicador de Medianas[5], la inflación subyacente se construye a partir de las variaciones mensuales de precios de todos los artículos del IPC. En lugar de promediar esas variaciones (como ocurre con el IPC general o con las medias truncadas), primero se ordenan todas las variaciones mensuales de menor a mayor y luego se identifica el valor central de esa distribución. Ese valor central, la mediana, es la variación mensual del indicador en el período analizado. En términos simples, es la variación de precios que deja exactamente al 50 por ciento de los productos con variaciones menores y al otro 50 por ciento con variaciones mayores. El IPC general se calcula de manera análoga al cálculo del IPC de medias recortadas del inciso anterior.
Los resultados de la estimación de los dos primeros métodos muestran un ciclo claro de aumento y posterior desaceleración de las presiones inflacionarias durante los últimos 6 años, para la inflación subyacente y sus medidas alternativas.

Asimismo, desde 2023 se observa una desaceleración sostenida en todas las medidas de inflación subyacente, la cual se acentúa a partir de 2024. A inicios de 2023, el 81.5 por ciento de los productos del IPC registraban tasas de variación interanual superiores al 4 por ciento, en un contexto de presiones internacionales posteriores a la pandemia que afectó a nivel mundial. Al cierre de 2025, esta proporción se redujo a 27.2 por ciento. Esta dinámica coincide también con el proceso de ajuste gradual en la política cambiaria, en el cual la tasa de deslizamiento se redujo a 0 por ciento en 2024 y 2025, lo que también estaría aportando a la estabilización de la inflación subyacente.
Finalmente, la inflación subyacente oficial suele mostrar niveles ligeramente superiores, las medidas basadas en medias truncadas (40%) y la mediana aportan señales más estables y menos sensibles a variaciones extremas, permitiendo una identificación alternativa de la tendencia de fondo. Estas medidas resultan especialmente útiles para filtrar el ruido de corto plazo y ofrecen una visión complementaria que enriquece el análisis de la dinámica inflacionaria.
ii. Métodos econométricos de extracción de factores comunes
Se estimaron medidas alternas de inflación subyacente mediante la aplicación de un análisis de Componentes Principales (CP) al panel desagregado de variaciones del IPC, identificando un primer factor común como aproximación al componente inflacionario sistemático y extendiendo el ejercicio a diez componentes principales. Adicionalmente, se estimaron Modelos de Factores Dinámicos (FD) con estructura autorregresiva en el factor latente, bajo especificaciones con ponderaciones fijas y variables, lo que permitió aislar el componente común persistente de las fluctuaciones idiosincráticas transitorias. Ambas metodologías producen estimaciones de inflación subyacente obtenidas mediante modelos econométricos que identifican el factor común persistente en las variaciones del IPC, en contraste con la medida oficial basada en la exclusión de componentes volátiles.

Los resultados muestran una alta consistencia entre la inflación subyacente observada y las estimaciones obtenidas mediante Componentes Principales y Factores Dinámicos, tanto con ponderaciones fijas como dinámicas. En todos los enfoques se identifica un ciclo inflacionario definido: tras niveles elevados en 2020, se observa una moderación inicial, seguida de un repunte significativo que alcanza su punto máximo alrededor de 2022-2023, y posteriormente un proceso sostenido de desaceleración. Si bien las magnitudes difieren, particularmente en el nivel máximo y en la velocidad de ajuste, las distintas metodologías capturan de forma coherente la dinámica común subyacente, lo que refuerza la robustez de la señal extraída.
Medida alternativa que excluye todos los productos de la división de alimentos y otros componentes volátiles de la división de Transporte y la división de Alojamiento, gas y electricidad y otros combustibles.

El tercer ejercicio se realizó comparando la inflación subyacente con una medida alternativa que elimina todos los alimentos y otros componentes volátiles de las divisiones de Transporte y de Alojamiento, gas y electricidad y otros combustibles. Si bien ambas series muestran una evolución generalmente alineada, la estimación alternativa exhibe menor volatilidad a lo largo de toda la muestra, reflejando un comportamiento más estable y menos sensible a fluctuaciones transitorias en componentes de alta variabilidad. En particular, durante 2021–2023 la medida alternativa registró niveles de inflación inferiores a los de la inflación general. Esto sugiere que la exclusión de estos productos permite aislar mejor la tendencia persistente de la inflación, reforzando su utilidad como medida complementaria para el análisis de mediano plazo. Finalmente, la convergencia en torno a 2.9 por ciento confirma la coherencia de ambas aproximaciones en la estimación del nivel actual de inflación subyacente.
Conclusiones
Al analizar la inflación subyacente en conjunto con las medidas alternativas estimadas se observa una trayectoria descendente sostenida durante los últimos dos años. Si bien la inflación general constituye el principal referente para la comunicación de la política monetaria y el seguimiento del nivel general de precios, la inflación subyacente cumple un papel analítico al aproximar la tendencia inflacionaria de mediano plazo, al depurar efectos transitorios y shocks volátiles.
La convergencia descendente de estas medidas en años recientes a niveles de inflación más baja y estable es consistente con las acciones del Banco Central orientadas a reducir la tasa de deslizamiento cambiario, las políticas de estabilidad de precios implementadas por el Gobierno, la dinámica productiva doméstica y el contexto de menores presiones de precios internacionales. Lo anterior refuerza la evaluación técnica del proceso de estabilización, en línea con el mandato institucional de preservar la estabilidad de la moneda nacional y el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos.
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| 1.5. Sector fiscalPolítica Fiscal En 2025, el sector público registró superávit como consecuencia del incremento de los ingresos tributarios y un gasto público moderado. Este resultado permitió al Gobierno Central (GC) acumular reservas financieras y contribuir a la mejora del saldo en cuenta corriente de la balanza de pagos, configurando por tercer año consecutivo un escenario de superávits gemelos (fiscal y externo). Con ello, la política fiscal continuó fortaleciendo la estabilidad macroeconómica, mediante una efectiva coordinación con la política monetaria y cambiaria. Los ingresos fiscales se mantuvieron dinámicos, favorecidos por el crecimiento de la actividad económica y el fortalecimiento de la administración tributaria. A la vez, en el ámbito del gasto, prevaleció la prudencia. En consecuencia, la consolidación fiscal ha permitido al Gobierno contar con una posición financiera más sólida para enfrentar imprevistos. Además, el Gobierno garantizó la vigencia de la política de congelamiento de los precios de la gasolina, diésel y gas butano de uso domiciliar, junto con otras medidas de subsidios. Así, la política fiscal apoyó el cumplimiento de los objetivos de desarrollo económico y social establecidos en el Plan Nacional de Lucha Contra la Pobreza y para el Desarrollo Humano (PNLCP-DH), priorizando la política social orientada a reducir la pobreza y la desigualdad. Para ello, se canalizaron recursos hacia el gasto e inversión social. Dentro de las acciones de política fiscal adoptadas en 2025, se destacan (i) la ejecución del Presupuesto General de la República (PGR) 2025, en el cual se continuó priorizando el acceso gratuito a los servicios de salud y educación, la atención integral a las familias, la seguridad ciudadana y la lucha contra el crimen organizado y el narcotráfico, y la continuidad de los subsidios al transporte, energía, agua potable y alcantarillado sanitario; (ii) la aprobación de una reforma al PGR 2025 en noviembre de 2025 para incorporar ingresos por aumento de la recaudación tributaria, así como reasignaciones del gasto en áreas priorizadas; (iii) la aprobación y reformas a leyes relacionadas con el gasto público, tales como: la Ley No. 1238, Ley de Contrataciones Administrativas de Estado que fomenta la competencia y optimización del gasto público; Ley No. 1247, Ley de Reforma a la Ley de Seguridad Social acerca de las prestaciones en casos de maternidad; Ley No. 1253, reforma a la Ley No. 681, Ley Orgánica de la Contraloría General de la República; Ley No. 1256, reforma a la Ley No. 677, Ley Especial para el Fomento de la Construcción de Vivienda y Acceso a la Vivienda de Interés Social; y la Ley No. 1221, reforma a la Ley No. 89, Ley de Autonomía de las Instituciones de Educación Superior que asigna la responsabilidad sobre los servicios necesarios de sus funciones; (iv) la aprobación del PGR 2026; y (v) la aprobación de la Ley No. 1264, Ley de Zonas Económicas Especiales de la Franja y la Ruta (ZEE), que brinda beneficios fiscales y aduaneros a las empresas que operen dentro de Zonas Económicas Especiales, además de otros beneficios administrativos. Ejecución presupuestaria En lo que respecta a la ejecución del PGR 2025[6], aprobado por la Asamblea Nacional (AN) en noviembre de 2024, el crecimiento de la actividad económica y las exportaciones en un contexto de baja inflación condujeron a que el GC presentara una mayor disponibilidad de recursos internos, lo que hizo necesaria una reforma al PGR en noviembre de 2025[7]. La reforma presupuestaria incluyó incrementos tanto en los ingresos como en los gastos, y resultó en un mejor desempeño fiscal reflejado en un mayor superávit. Los ingresos adicionales se orientaron, en parte, hacia un aumento en la asignación de recursos al gasto social y al financiamiento de proyectos de inversión pública prioritarios. En cuanto a los egresos, en la reforma presupuestaria se destacaron las mayores asignaciones a AN, CSJ, MINT, MAG, MINSA, Policía Nacional, Ejército de Nicaragua, entre otras entidades, dirigidas a proyectos de infraestructura, salud y transferencias presupuestarias. Asimismo, se realizaron reducciones al CSE, Ministerio de Energía, MARENA, MTI, MIFIC, MHCP, y otras entidades. Además, se realizaron reasignaciones del gasto a nivel institucional y por proyectos. Respecto a los subsidios, la reforma incluyó ampliaciones, en particular las relacionadas con la tarifa de agua potable y transporte urbano colectivo de los municipios de Managua y Ciudad Sandino. Las modificaciones sobre los ingresos y egresos en la reforma presupuestaria llevaron a que el balance del GC después de donaciones registrara un mayor superávit respecto al previsto en el PGR original, pasando de 5,754.4 millones de córdobas a 9,985 millones de córdobas. Aun así, el superávit observado fue de 29,205.7 millones de córdobas, superior al contemplado en la reforma de noviembre. En línea con la reforma del PGR se realizaron modificaciones en el financiamiento, que reflejaron mayor acumulación de depósitos en las cuentas del GC en el Banco Central de Nicaragua (BCN) y ajustes en el financiamiento externo neto. Respecto a la política de ingresos, esta se orientó a fortalecer la recaudación tributaria a fin de garantizar los recursos necesarios para la continuidad de servicios públicos y el desarrollo de la infraestructura económica y social del país. Para ello, el GC continuó reforzando el sistema tributario, mediante la implementación de medidas de fiscalización y control para evitar la evasión, la utilización de procesos electrónicos y la ampliación de servicios en línea para los contribuyentes, así como el fortalecimiento del sistema aduanero en los puestos de control en el tránsito de mercancías, entre otras acciones. Además, en noviembre de 2025, se creó la administración de rentas Los Robles con el propósito de mejorar la atención de contribuyentes en la ciudad de Managua. La política de gasto público, durante el 2025, se siguió orientando en los principios de eficiencia, disciplina financiera y racionalización. En este sentido, se destinaron recursos al fortalecimiento de los sectores de salud y educación, la construcción de obras viales, la ampliación de los sistemas de agua potable y saneamiento, y la cobertura eléctrica, así como la ejecución de proyectos de viviendas y la entrega de títulos de propiedad. A su vez, se dirigieron recursos al apoyo y fortalecimiento de la producción, promoviendo el desarrollo agropecuario y la agroindustria, así como a enfrentar los riesgos fiscales derivados del cambio climático y desastres naturales, entre otros. ![]() En relación con la política de subsidios, se destacaron las subvenciones al transporte urbano colectivo en Managua y Ciudad Sandino, así como la continuidad en el congelamiento del precio de los combustibles (diésel, gasolina y gas licuado). Igualmente, se continuaron subsidiando las facturas de energía eléctrica y agua para los jubilados; así como el precio de compra de energía eléctrica de ENACAL para garantizar la continuidad de sus operaciones. En cuanto a la política salarial, en febrero de 2025 se aprobó un aumento del salario mínimo del GC y Municipal de 4.0 por ciento. Adicionalmente, con el fin de proteger el poder adquisitivo de los trabajadores del Estado, a partir de noviembre de 2025 se aprobó un ajuste salarial del 4.0 por ciento para los trabajadores del sector público. Por otra parte, durante 2025 se continuó priorizando los programas sociales educativos. En particular, se garantizó la alimentación saludable para los niños de educación primaria a través del Programa Integral de Nutrición Escolar (PINE) o merienda escolar. Igualmente, las modalidades de bachillerato comunitario, educación especial a personas con discapacidad auditiva, y educación secundaria en línea continuaron graduando a estudiantes. Además, el MINED continuó con la entrega del bono presidencial de promoción a bachilleres del ciclo escolar 2025, así como con la entrega del bono presidencial a niños y niñas de educación inicial, primero y segundo grado de primaria en el inicio del ciclo académico. En temas de salud, la gestión presupuestaria continuó con la ampliación y mejoramiento de puestos de salud en todo el país. Igualmente, se siguió con la ampliación de la red hospitalaria con la construcción de nuevas instalaciones. Sector Público No Financiero En 2025, se observó un superávit del Sector Público No Financiero (SPNF) después de donaciones por un monto de 25,802.2 millones de córdobas, lo que representó el 3.2 por ciento del PIB (2.4% en 2024). Este resultado se debió al mayor crecimiento de los ingresos y a una erogación moderada. A nivel institucional, se registraron superávits en el GC, INSS, TELCOR, ENEL, Lotería Nacional, EAAI y PETRONIC, que superaron los déficits de Alcaldía de Managua (ALMA), ENACAL, ENATREL, EPN y ENABAS. Los ingresos totales del SPNF ascendieron a 258,296.3 millones de córdobas, reflejando un aumento de 13.8 por ciento con relación a 2024. Este resultado se explicó principalmente por la recaudación tributaria del GC e ingresos por servicios de las empresas públicas. ![]() La erogación total del SPNF creció a un menor ritmo respecto al año anterior. Los mayores crecimientos en el gasto se observaron en la compra de bienes y servicios y en las transferencias, mientras, se presentaron menores pagos de intereses y otros gastos. Por su parte, la Adquisición Neta de Activos No Financieros (ANANF) creció 33.7 por ciento, debido a mayores asignaciones a proyectos de infraestructura a nivel nacional. Gobierno General El Gobierno General, integrado por el GC, INSS, ALMA y TELCOR, registró un superávit global después de donaciones de 28,481.7 millones de córdobas en 2025 (superávit de C$17,104 millones en 2024), equivalente a 3.5 por ciento del PIB (2.4% en 2024). Este balance positivo estuvo determinado principalmente por los resultados del GC, INSS y TELCOR, los cuales fueron contrarrestados parcialmente por el déficit de ALMA. El INSS presentó un superávit de 284 millones de córdobas (C$400.8 millones en 2024). Este resultado se dio en un contexto de incremento de las contribuciones sociales y afiliados a la seguridad social; no obstante, las prestaciones sociales y la compra de bienes y servicios también aumentaron. Durante 2025, el INSS recibió transferencias corrientes del GC de 3,800 millones de córdobas y un aporte estatal de 2,652.9 millones de córdobas. La erogación total del INSS estuvo concentrada en gastos en pensiones y prestaciones médicas, destacándose programas de atención médica complementaria y especializada, tales como el de Atención Integral Oncológica y el de Terapia Sustitutiva Renal. En tanto, ALMA registró un déficit de 1,048.6 millones de córdobas (déficit de C$610.5 millones en 2024). Este resultado está asociado a la ejecución de proyectos como la inauguración del tramo I de la Pista Héroes de la Insurrección, el inicio de construcción de pasos a desnivel en la Ciudad de Managua y construcción del acceso a la urbanización Camino del Río en Managua. El resultado global después de donaciones del GC fue positivo, como resultado de la mayor recaudación tributaria, asociada al crecimiento de la actividad económica y a la moderación del gasto público, alcanzando un superávit de 29,205.7 millones de córdobas en 2025, equivalente al 3.6 por ciento del PIB (2.3% en 2024). Los ingresos del GC fueron de 180,034.7 millones de córdobas en 2025, equivalentes a 22.1 por ciento del PIB, y presentaron un incremento de 16 por ciento (11.2% en 2024), reflejando aumentos en las distintas clasificaciones de tributos. Así, los mayores ingresos por IR y el IVA doméstico se asociaron al dinamismo de la actividad económica. En tanto, el IVA externo reflejó particularmente el comportamiento positivo de las importaciones. El mejor desempeño de los ingresos en concepto de ISC se explica por el incremento de las ventas internas y, en menor medida, por las importaciones. La erogación total del GC se ubicó en 151,406.5 millones de córdobas en 2025, equivalente a 18.6 por ciento del PIB (19.3% en 2024), reflejando una reducción de 0.7 puntos porcentuales respecto al año anterior. Este comportamiento del gasto se explicó principalmente por los siguientes factores: i) reducción de pagos de intereses de deuda interna y externa; ii) mayores transferencias de capital a instituciones y empresas públicas; iii) aporte estatal y pensiones especiales al INSS; iv) aumento en transferencias a las municipalidades, vivienda, entre otros. En 2025, se mantuvo la política de subsidios al transporte, congelamiento de los precios de los combustibles (diésel y gasolina) y gas licuado, así como los subsidios a las facturas de energía y agua potable para los jubilados y el transporte público nacional. En cuanto a la ANANF, el monto ejecutado reportó un incremento interanual de 17.2 por ciento, debido en mayor parte a las obras y construcciones, y el aumento en las compras de maquinaria y equipo. ![]() Por el lado del financiamiento, el Gobierno amortizó deuda externa por 15,926.6 millones de córdobas y deuda interna por 7,822.2 millones de córdobas. Adicionalmente, el Gobierno acumuló depósitos en sus cuentas en el BCN por un monto de 44,966.5 millones de córdobas. Los desembolsos de préstamos sumaron 18,786.5 millones de córdobas (equivalentes a 512.9 millones de dólares) y la emisión de Bonos de la República (BRN) fue por el equivalente a 15.4 millones de dólares. Empresas Públicas El consolidado de las empresas públicas registró un déficit de 2,679.5 millones de córdobas en 2025 (superávit de C$558.7 millones en 2024), equivalente a 0.4 por ciento del PIB (superávit de 0.1% en 2024). Este déficit fue explicado por un mayor gasto de capital, ya que la operatividad de dichas empresas reflejadas en el balance operativo mostró un resultado positivo, a excepción de ENABAS. En cuanto a ENACAL, se observó incremento en sus ingresos por servicios, mientras que los gastos se redujeron, principalmente por la menor compra de bienes y servicios, específicamente de energía eléctrica. En el caso de la ANANF se registró un incremento, principalmente por la continuación de la construcción de una planta fotovoltaica en el municipio de San Isidro en Matagalpa y Masaya, así como el mejoramiento de colectoras del sistema de alcantarillado sanitario y reemplazo de pozos de agua en la ciudad de Managua, mejoramiento y ampliación del sistema de agua potable y alcantarillado sanitario en Tipitapa, así como proyectos de infraestructura sanitaria. En tanto, ENEL registró un resultado superavitario que estuvo asociado principalmente a menores gastos operativos, ya que los ingresos se redujeron ligeramente con relación al periodo anterior. Por el lado de la ANANF, se destinaron recursos para el proyecto de reemplazo del canal de conducción de la planta Carlos Fonseca en el municipio de Ciudad Darío. ENATREL presentó un resultado deficitario en 2025, al igual que en 2024. A pesar del crecimiento de sus ingresos por servicios, la situación financiera fue contrarrestada por el incremento de gastos en concepto de compra de bienes y servicios e inversión. Con esto, la ANANF registró un aumento de 93.7 por ciento respecto a 2024, en concordancia con los proyectos del Programa Nacional de Electrificación Sostenible y Energía Renovable (PNESER), ampliación de la capacidad operativa del Centro Nacional de Despacho de Carga y continuación de la construcción de la subestación Bluefields II. La EPN, por su parte, registró déficit en 2025, explicado por las asignaciones de gastos de capital relacionadas al mejoramiento de las capacidades técnicas y operativas de puerto Corinto. Programa de Inversión Pública El Programa de Inversión Pública (PIP) alcanzó una ejecución de 55,754 millones de córdobas en 2025, reflejando un incremento de 17.9 por ciento respecto a 2024. Respecto al PIP anual, la ejecución representó un cumplimiento de 96.9 por ciento. Los mayores montos ejecutados correspondieron al MTI, Transferencias municipales a alcaldías, ENACAL y MINSA seguidos por ALMA, ENATREL y EPN. ![]() Con respecto al destino de las inversiones, estas se enfocaron en el mejoramiento de la infraestructura productiva y la atención social, particularmente en transporte, obras y servicios comunitarios, energía, salud, agua y saneamiento, entre otros. Así, el principal ejecutor del PIP fue el MTI, cuyo plan de desarrollo incluye proyectos de infraestructura vial de mejoramiento, construcción y ampliación de carreteras, así como rehabilitación de caminos. Por fuentes de financiamiento, se destacan los recursos internos del tesoro y recursos propios de las instituciones que, junto a los préstamos externos con organismos multilaterales, facilitaron la ejecución del PIP. Deuda Pública En diciembre de 2025, el saldo de deuda pública total representó el 48.1 por ciento del PIB, por debajo en 3.6 puntos porcentuales respecto a diciembre de 2024. El dinamismo de la actividad económica y la reducción de la deuda interna del GC llevaron a una menor relación de deuda a PIB, la cual se mantuvo en niveles sostenibles. Así, el saldo de la deuda pública total en 2025 ascendió a 10,692.7 millones de dólares (US$10,175.3 millones en 2024), registrando un incremento neto de 517.4 millones de dólares (aumento de US$83.9 millones en 2024). De forma desagregada, se observó que los saldos de deuda pública externa y doméstica totalizaron 8,836.6 y 1,856.1 millones de dólares, respectivamente, equivalentes a participaciones de 82.6 y 17.4 por ciento del total, respectivamente. En cuanto a la desagregación de la deuda externa por deudor, el GC continúo reflejando los mayores saldos (US$6,962.9 millones), seguido por el BCN (US$1,846.1 millones). Por su parte, los desembolsos de préstamos externos durante el año ascendieron a 564.1 millones de dólares, de los cuales el 61.5 por ciento correspondió a desembolsos de organismos multilaterales, principalmente del Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE), 27.4 por ciento a acreedores privados y 11.1 por ciento a acreedores bilaterales.
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Recuadro 4. Fortalecimiento de la política del gasto público
La política fiscal ha cumplido un papel central en el desempeño de la economía nicaragüense, principalmente por su incidencia en el crecimiento económico, la distribución del ingreso y la estabilidad macroeconómica, en el marco de una coordinación estrecha con la política monetaria y cambiaria. Considerando además que el Gobierno Central ha registrado un superávit fiscal por cuarto año consecutivo, este recuadro tiene como objetivo explicar el fortalecimiento de la política del gasto público en Nicaragua en el cuatrienio 2022-2025, mediante un análisis de la evolución de rigideces, utilizando una metodología del Fondo Monetario Internacional (FMI).
Rigideces del gasto público
Dentro de la literatura, existen diversas formas de definir las rigideces del gasto público, y a menudo se señala que la rigidez tiene una dimensión temporal, por arreglos institucionales que condicionan la capacidad de modificar el nivel o la estructura del presupuesto del gobierno dentro de un determinado período de tiempo, según Herrera y Olaberria (2020)[8]. En muchos casos, los arreglos institucionales se originan con la intención de asegurar el cumplimiento de algún objetivo que pueda no ser atendido debidamente por parte de la autoridad fiscal. Así, la existencia de rigideces fiscales no tiene una sola explicación, sino que intervienen varios elementos, tales como las diversas prioridades de las políticas públicas y las formas de financiamiento (CEPAL, 2009)[9].
Así pues, la existencia de rigideces en los presupuestos públicos suele tener dos caras: una negativa, vinculada con las limitaciones a los grados de libertad de la política fiscal, y otra positiva, que relaciona la inflexibilidad con la necesidad de contar con un marco institucional que ayude a alcanzar alguno de los múltiples objetivos de la política fiscal. Según Crispi (2004)[10], la existencia de la rigidez del gasto no es un mal en sí mismo; en muchos casos refleja la progresiva expansión de derechos económicos y sociales, y en otros, su crecimiento es el producto de la aplicación gradual de reformas de importancia social. Sin embargo, la rigidez presupuestaria en situaciones de estrés económico puede inducir a que el gasto sea incontrolable y consecuentemente iniciar una trayectoria fiscal insostenible, que en última instancia requiera realizar ajustes fiscales. Con esto, una menor rigidez se traduce como mayor margen para la discrecionalidad de la política fiscal y la generación de espacio fiscal. En este sentido, las rigideces serán “deseables” en tanto sean funcionales a los objetivos de desarrollo en beneficio de la sociedad.
En términos generales, la rigidez no es un fenómeno exclusivo de un país o región en particular, sino que es explicada por las características propias de los presupuestos públicos. De acuerdo al análisis del FMI (2025)[11], los países de ingresos altos cuentan con gastos más rígidos, comparados con economías emergentes y economías en desarrollo. Los resultados señalan que el gasto en salud, educación y protección social son más rígidos en economías avanzadas, mientras que la inversión pública, gasto en defensa y orden público son más rígidos en economías emergentes. En la misma línea, Herrera y Olaberria (2020) encuentran que la rigidez del gasto es mayor en las categorías de remuneraciones, pago de intereses y pensiones. Además, señalan que los países de América Latina que poseen mayor alcance de acciones de política son Argentina, Brasil, Ecuador y Nicaragua ya que presentan menos rigideces sobre pago de remuneraciones y pensiones, a diferencia de países como Chile, Panamá o Perú que son más rígidos. Sin embargo, advierten que los determinantes de la rigidez del gasto son heterogéneos entre países y un análisis local puede aclarar casos particulares.
Metodología
Se realizó un ejercicio mediante el cual la rigidez del gasto se cuantifica mediante autocorrelaciones de un año calculadas sobre ventanas móviles de cinco años utilizando la metodología del FMI, que amplía la metodología de Piguillem y Riboni (2024)[12]. La autocorrelación se define como la correlación de una serie consigo misma en distintos rezagos. Según esta metodología, las estimaciones de interés para el ejercicio oscilan entre 0 y 1, donde valores más altos indican mayor rigidez o persistencia de la variable. El periodo de análisis comprende desde 2010 hasta 2025, los resultados se presentan en periodos de cuatro años y se estudia el gasto presupuestario del Gobierno Central[13]. Por ejemplo, la estimación de rigidez para 2010 se obtiene a partir del promedio de la autocorrelación del gasto entre los períodos 2006–2010, y así sucesivamente. Además, los resultados se presentan mediante gráficos de caja y bigote, para evaluar la evolución temporal, de esta forma, una caja más grande muestra mayor volatilidad y una mediana más centrada indica una distribución simétrica.
Esta metodología utiliza ventanas móviles (rolling windows) para estimaciones de rigidez que varían en el tiempo. Así, una ventana móvil más larga puede ayudar a mitigar los efectos de choques locales, pero requiere mayor calidad de los datos del gasto (en otros casos se sugiere utilizar ventanas fijas o “expanding windows”). El enfoque implementado, se considera por encima de otros debido a la practicidad de no exigir supuestos a priori sobre la rigidez conceptual de las variables, permitiendo testear, si el gasto se encuentra en línea con la interpretación “positiva o negativa” acerca de las rigideces. Sin embargo, otros enfoques sugieren estudiar directamente las remuneraciones, pago de pensiones y pago de intereses de deuda; o bien, clasificar conceptualmente el gasto público en niveles de rigidez (en alto, medio y bajo) bajo criterios a priori de acuerdo con el Banco Mundial (2024).
Resultados
Los resultados indican que las rigideces del gasto público han mostrado un comportamiento relativamente similar entre los cuatrienios desde 2010 hasta 2021, mientras que en el cuatrienio reciente (2022-2025) se han reducido. Con ello, en el último periodo, se evidencia que el gasto ha sido menos volátil en comparación con el cuatrienio anterior (2018-2021) que fue el periodo donde se realizaron ajustes presupuestarios significativos. Además, se encuentra que la rigidez del gasto público de Nicaragua está dentro del rango de las estimaciones del FMI (2025) para el grupo de economías en desarrollo.

Además, se evidenció que el gasto corriente ha mostrado ser más rígido que el gasto de capital, confirmando las características de los compromisos presupuestarios y su capacidad de ajuste en el corto plazo. Sin embargo, la reducción en el tiempo de las rigideces ha sido explicada principalmente por una disminución de rigidez del gasto corriente, y en menor medida por la rigidez del gasto de capital.

En coherencia con los hallazgos anteriores, se exploró el gasto público desde el punto de vista de su clasificación económica y funcional. Así, desde la óptica de la clasificación económica se evidenció que las categorías de compras de bienes y servicios, remuneraciones de empleados públicos, transferencias corrientes y de capital, y en menor medida adquisición neta de activos no financieros redujeron sus rigideces en el último cuatrienio.
Así mismo, se observa que las remuneraciones se mantienen como el gasto más rígido del Gobierno. Mientras que, las transferencias han reducido sus rigideces en concordancia con medidas de asignación presupuestaria. No obstante, en el periodo reciente, se encuentra menor volatilidad de rigideces en el gasto de capital y compra de bienes y servicios, en línea con las decisiones de política presupuestaria y ejecución del gasto.

A nivel funcional, el gasto social ha mostrado un comportamiento más rígido en el tiempo, reflejando el compromiso del Gobierno en temas de educación, salud y provisión de asistencia social en los últimos años. Así pues, las clasificaciones del gasto en salud y educación continúan siendo rígidas. En general, la reducción de las rigideces muestra un fortalecimiento de las prioridades de la política de gasto, reasignando el gasto corriente principalmente y orientando sus esfuerzos sobre el gasto de capital en proyectos de infraestructura productiva.
Conclusiones
En resumen, el fortalecimiento de la política de gasto público en el último cuatrienio (2022-2025) ha sido explicado en parte por una flexibilización de las rigideces, mediante una gestión prudente de los recursos públicos bajo principios de eficiencia y racionalidad del gasto, coadyuvando a la solidez y estabilidad macroeconómica. Además, el compromiso del Gobierno de priorizar el gasto social en educación y salud, se ha consolidado como un lineamiento de política pública, reflejándose en la progresiva expansión de derechos económicos y sociales de la población.
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Recuadro 5. Desempeño de las exportaciones nicaragüenses en un contexto de cambios en la política comercial internacional
Durante 2025, el comercio internacional se caracterizó por una intensificación de las tensiones e incertidumbre comerciales y geopolíticas, lo que generó un entorno externo complejo a nivel global, y especialmente para economías pequeñas y abiertas como la nicaragüense. Sin embargo, las exportaciones nicaragüenses fueron favorecidas por el aumento de los precios internacionales y una mayor demanda externa. En este contexto, el presente recuadro examina el comportamiento de los principales productos de exportación, así como las implicaciones derivadas de los cambios en política comercial de los Estados Unidos, identificando algunos de los elementos que explicaron el buen desempeño exportador.
Desempeño de las exportaciones de mercancías y zona franca
En 2025, las exportaciones totales de mercancías y zona franca crecieron 15.4 por ciento, con contribuciones de 14.7 puntos porcentuales de las exportaciones de mercancías y de 0.7 puntos porcentuales de las exportaciones de zona franca. En particular, las exportaciones de mercancías aumentaron 27.1 por ciento, lo cual obedeció al dinamismo de los sectores minero y agropecuario que contribuyeron con 14.7 y 9.7 puntos porcentuales, respectivamente. De igual manera, el sector manufacturero y el pesquero aportaron 2.4 y 0.3 puntos porcentuales, respectivamente. A nivel de productos, el mayor impulso provino del oro, cuya contribución fue de 14.7 puntos porcentuales, seguido por el café (9.4 p.p.) y la carne (4.9 p.p.).

Por su parte, las exportaciones de zona franca registraron un crecimiento de 1.6 por ciento. Por rama de actividad, el sector de arneses (que representó 25.6 por ciento del total exportado) aportó 3.3 puntos porcentuales a dicho crecimiento. No obstante, este efecto fue contrarrestado parcialmente por el desempeño de las exportaciones de productos pesqueros y de aceite de palma, las cuales registraron contribuciones negativas de 0.7 y 0.6 puntos porcentuales, respectivamente.
Cambios en la política comercial y desempeño de las exportaciones hacia Estados Unidos
En abril de 2025, la política comercial de Estados Unidos incorporó medidas arancelarias de alcance global, invocando la “Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional” (IEEPA, por sus siglas en inglés). Con relación a Nicaragua, la medida implicó la imposición de un arancel inicial de 10 por ciento a las importaciones, con aplicación transversal sobre los productos exportados hacia ese mercado, efectivo a partir de abril de 2025 y, considerando la posición superavitaria del comercio de Nicaragua con Estados Unidos, un arancel general recíproco de 18 por ciento efectivo a partir de agosto de 2025. No obstante, la medida establecida en abril de 2025 bajo la ley IEEPA fue atenuada en noviembre de 2025, cuando se eliminaron los aranceles aplicables a determinados productos alimenticios, entre ellos café y carne. En términos de incidencia efectiva, las estimaciones con base en datos del U.S. Census Bureau, muestran que el arancel efectivo promedio aplicado a Nicaragua se incrementó gradualmente a partir del segundo trimestre del año, alcanzando un máximo del 16.2 por ciento hacia septiembre (1.1% a finales del primer trimestre), para posteriormente moderarse en diciembre, con 12.0 por ciento.

En cuanto a los principales productos de exportación de mercancías y de zona franca hacia Estados Unidos, la incidencia de las medidas arancelarias fue heterogénea y dependió de la proporción de bienes exentos o con beneficios arancelarios dentro de cada rubro. Entre agosto y octubre de 2025, los aranceles efectivos registraron sus niveles más altos; no obstante, a partir de noviembre se observó una reducción en los casos de café y carne, en línea con la eliminación global de aranceles para determinados bienes alimenticios. Al cierre del año, los productos con mayor tasa arancelaria efectiva fueron arneses (25.2%), langosta y camarón (18%), lácteos (17.7%) y puros, cigarros y sucedáneos (17.6%), mientras que los de menor tasa efectiva fueron café (0%), carne (0%) y oro (0%).

En diciembre de 2025, el arancel efectivo promedio[19] aplicado a Nicaragua a nivel de principales productos de exportación, se situó por debajo del correspondiente al promedio mundial, con excepción de los productos lácteos. Esta brecha a favor de Nicaragua fue más marcada en textiles y carne, donde los principales competidores[20] enfrentaron mayores aranceles unilaterales. No obstante, en comparación con la región de Centroamérica y República Dominicana (CARD) y México, los aranceles efectivos de Nicaragua fueron superiores, salvo en el caso de los productos alimenticios exentos; así como en lácteos y en puros, cigarros y sucedáneos, en los cuales México registró un arancel efectivo mayor que el de Centroamérica.

Factores asociados al desempeño de las exportaciones nicaragüenses
En 2025, la evolución de las exportaciones nicaragüenses respondió principalmente a tres factores: el comportamiento favorable de los precios internacionales, el dinamismo de la demanda externa y una incidencia arancelaria efectiva menor a la prevista. A nivel agregado, la descomposición precio-volumen indica que el crecimiento de las exportaciones totales y de mercancías fue explicado principalmente por el efecto precio, mientras que en el régimen de Zona Franca predominó el componente de volumen, asociado a una mayor demanda externa.

En cuanto a los precios, a nivel internacional, varios bienes primarios registraron aumentos relevantes en sus cotizaciones, como en el caso del café (55.9%), el oro (44.1%) y la carne (19.1%). Para Nicaragua, el precio promedio de exportación del café instantáneo pasó de 6.9 a 10.1 dólares por kilogramo, mientras que el café en grano aumentó de 193.6 a 272.5 dólares por quintal. En el caso del oro, el precio promedio se elevó de 2,340.7 a 3,319.7 dólares por onza troy. De esta forma, del crecimiento total observado en el valor exportado del café (75.1%) y el oro (45.6%), 50.7 y 42.9 puntos porcentuales se explican por efecto precio, respectivamente.

En el caso del oro, el aumento se debió a una mayor demanda internacional, impulsada por las compras de bancos centrales y el aumento de flujos hacia fondos cotizados en bolsa (ETF, por sus siglas en inglés). Este fenómeno ocurrió en un contexto de tensiones comerciales e incertidumbre geopolítica, lo que reforzó su papel como activo de refugio. Por otro lado, el incremento en el precio del café estuvo relacionado principalmente con restricciones de oferta global, a causa de condiciones climáticas adversas en países productores clave como Brasil, Indonesia y Vietnam. En el régimen de Zona Franca, los precios del tabaco y del aceite de palma también mostraron mejoras, aunque estas fueron en parte compensadas por menores volúmenes exportados.
A su vez, el dinamismo de la demanda externa también incidió en el desempeño de las exportaciones. En particular, el crecimiento en las exportaciones de carne y langosta se debió principalmente a mayores volúmenes, que aportaron 18.3 puntos porcentuales al crecimiento total de la carne (27.1%) y 21.8 puntos porcentuales en la langosta (23.9%). En el caso de la carne, este aumento está relacionado con una reducción de inventarios a nivel mundial, especialmente en EE. UU., donde las exportaciones hacia dicho destino crecieron 30 por ciento. Para la langosta, el incremento en volúmenes exportados se debió a una mayor demanda de mercados europeos, principalmente de Francia y España. En el régimen de Zona Franca, se registró un aumento en las exportaciones de arneses (14.4%) y accesorios médicos (23.3%), de los cuales 17.2 y 23.7 puntos porcentuales se deben a mayores volúmenes. El aumento en las exportaciones de arneses se relaciona con incrementos hacia México (7.9%), El Salvador (42.6%) y China (41%).
En términos de cuota de mercado, la incidencia efectiva de los aranceles fue menor de lo esperado. En este contexto, la presencia de Nicaragua en el mercado estadounidense se mantuvo en niveles similares a los del año anterior, representando 38 por ciento del valor total exportado en mercancías (38.7% en 2024) y 58.2 por ciento bajo el régimen de Zona Franca (59% en 2024). Cabe destacar que, aunque los arneses enfrentaron la tasa arancelaria más alta dentro del régimen de Zona Franca, este rubro continuó creciendo, en parte debido a que México concentra el 81.5 por ciento de su cuota de mercado. Además, se observó un aumento en la participación de China y El Salvador como mercados de destino en los últimos años.
Este contexto favorable se complementa con factores estructurales que impulsan las exportaciones de Nicaragua. Las condiciones salariales competitivas, una infraestructura de transporte eficiente y un entorno de negocios seguro, el cual facilita el tránsito comercial, han permitido que el país mantenga su competitividad. Por otra parte, la oferta exportable del país se caracteriza por productos de origen agropecuario y minero con estándares de calidad reconocidos internacionalmente. Entre estos productos sobresalen el café de especialidad, las exportaciones de carne bovina (en las que el país figura entre los principales proveedores de la región) y los puros y tabaco premium orientados a segmentos de mercado de mayor valor. A su vez, la composición de la canasta exportadora, dominada por bienes primarios generalmente considerados homogéneos, facilita la reorientación de los flujos comerciales hacia distintos mercados, contribuyendo a la estabilidad de las exportaciones ante cambios en las condiciones comerciales.
Conclusión
En el contexto de los cambios en la política comercial de Estados Unidos, que implicó la imposición de aranceles a las importaciones de ese país, las exportaciones de Nicaragua en 2025 mostraron dinamismo, sustentado principalmente en condiciones externas favorables en términos de precios y demanda. Este crecimiento también se vio respaldado por elementos clave como costos laborales competitivos, una infraestructura de transporte que facilita la logística y una canasta exportadora compuesta por bienes primarios. Además, la calidad de su oferta exportable ha permitido a Nicaragua adaptarse a las fluctuaciones del mercado, asegurando una mayor estabilidad en el sector exportador.
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| 1.7. Contexto internacionalDurante 2025, el crecimiento económico mundial mostró una resiliencia mayor a la prevista frente a las disrupciones comerciales y al aumento de la incertidumbre global. Este resultado respondió a la moderación de las tensiones comerciales en la segunda mitad del año, un impulso fiscal mayor al esperado en algunas economías avanzadas y emergentes, y la capacidad del sector privado para adaptarse a los retos enfrentados relacionados con el comercio internacional. Las condiciones financieras globales tendieron a mejorar, reflejando la moderación progresiva de la inflación, la estabilización de las expectativas de tasas de interés y una reducción relativa de la volatilidad en los principales mercados de activos. Este entorno se tradujo en menores presiones sobre las primas por riesgo y un comportamiento más estable de los rendimientos soberanos. No obstante, pese a la mejora en los indicadores agregados, persistieron focos de vulnerabilidad asociados a niveles elevados de deuda pública. El Fondo Monetario Internacional (FMI) destacó en su Informe de Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés), de enero de 2026, que uno de los factores que ha reforzado la resiliencia de la economía global fue el dinamismo de la inversión en tecnologías de la información, particularmente en el ámbito de la inteligencia artificial (IA). Por otra parte, si bien la incertidumbre relacionada con las políticas comerciales se mantuvo en niveles elevados, esta disminuyó durante el segundo semestre de 2025, en un contexto marcado por la suscripción de diversos acuerdos comerciales por parte de Estados Unidos con varios de sus principales socios, mediante los cuales se redujeron aranceles previamente establecidos. Asimismo, de manera unilateral, Estados Unidos rebajó o eliminó aranceles aplicados a distintos productos alimenticios. De acuerdo con el WEO de enero de 2026, la actividad económica global cerró el año 2025 con un crecimiento del 3.3 por ciento, mostrando estabilidad respecto a 2024. Por su parte, la Zona Euro, Japón y América Latina y el Caribe mostraron aceleraciones, mientras que Estados Unidos experimentó una moderación en su ritmo de crecimiento. A nivel global, la inflación mostró una trayectoria descendente, impulsada por la disminución de los precios de los combustibles y la relativa estabilidad de los precios de los alimentos, así como por la moderación en la dinámica de los salarios reales en algunas economías avanzadas y emergentes. En este contexto, la inflación global se desaceleró con respecto a los niveles registrados en 2024, situándose en torno al 4.1 por ciento en 2025. En cuanto al comercio mundial, en 2025 se observó una relativa estabilidad en los volúmenes transados de bienes y servicios, registrándose un crecimiento del 4.1 por ciento (3.6% en 2024). Este desempeño sugiere que la economía mundial ha logrado absorber el impacto inmediato del shock arancelario, manteniendo un dinamismo similar al del año anterior. Crecimiento Económico En 2025, la economía mundial continuó expandiéndose. En el caso de las economías avanzadas, el crecimiento se ubicó en 1.7 por ciento, 0.1 puntos porcentuales por debajo del registrado en 2024. Según la Oficina de Análisis Económico (BEA, por sus siglas en inglés), la economía de Estados Unidos registró un incremento del PIB real de 2.1 por ciento en 2025 (frente al 2.8% de 2024), impulsado por la demanda interna y externa, reflejada en aumentos del consumo privado, las exportaciones, el gasto público y la inversión; mientras que las importaciones disminuyeron. Por su parte, la economía de Japón registró una aceleración en su crecimiento, al alcanzar el 1.2 por ciento (frente al -0.2% de 2024); como resultado del dinamismo del consumo privado y del gasto público, que compensaron la contracción observada en la inversión residencial privada y en las exportaciones. En Reino Unido, la tasa de crecimiento del PIB real fue de 1.3 por ciento (frente al 1.1% del 2024), impulsada en parte por el aumento de la inversión, particularmente en el sector tecnológico. La zona euro mostró un repunte en su crecimiento del 1.4 por ciento (frente al 0.9% de 2024). A diferencia de lo ocurrido el año previo, en 2025 se observó una mayor convergencia entre las principales economías del bloque. Así, en Alemania e Italia, el PIB real registró un crecimiento moderado de 0.2 y 0.5 por ciento, respectivamente; mientras que en Francia y España la actividad mostró mayor dinamismo, con tasas del 0.8 y 2.8 por ciento, respectivamente. Este desempeño estuvo respaldado por el consumo privado y la inversión, así como por el impulso fiscal asociado al gasto público en defensa e infraestructuras.[21] Según el WEO de enero de 2026, las economías emergentes y en desarrollo mantuvieron un dinamismo similar al de 2024, concluyendo 2025 con un crecimiento del 4.4 por ciento (4.3% en 2024). Este desempeño respondió, en parte, a la disipación del impacto asociado a los cambios en las políticas comerciales durante la segunda mitad del año. En el caso de China, la economía creció un 5 por ciento en 2025 (5% en 2024), apoyada en una depreciación significativa del tipo de cambio efectivo real, un aumento de las exportaciones hacia socios asiáticos y europeos y una moderada expansión fiscal. En Europa, las economías emergentes desaceleraron su ritmo de expansión, al crecer a una tasa de 2.0 por ciento (frente al 3.5% en 2024). Este desempeño estuvo influido, en parte, por la persistencia del riesgo geopolítico en algunos países de la región. En particular, Rusia creció 1 por ciento en el año (frente al 4.3 por ciento de 2024). En América Latina y el Caribe el crecimiento se mantuvo estable, situándose en 2.4 por ciento en 2025 (2.3% en 2024), según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)[22]. Este desempeño estuvo impulsado por el lado de la demanda, en particular, por el dinamismo del consumo privado. Asimismo, el organismo destaca que las economías de México y Centroamérica superaron a las de América del Sur, impulsadas por un sector de servicios resiliente, lo que les permitió mantener un crecimiento robusto de la actividad económica. Inflación De acuerdo con el FMI, la inflación se mantuvo estable, con tasas más bajas de lo esperado y en línea con las tendencias generales de debilitamiento de la demanda y menores precios de la energía. No obstante, esta trayectoria ha sido heterogénea entre economías. Las economías avanzadas registraron una disminución al pasar de 2.6 por ciento en 2024 a 2.5 por ciento en 2025. En contraste, en las economías emergentes y en desarrollo, la inflación descendió de forma más marcada, situándose en 5.2 por ciento en 2025, frente al 7.9 por ciento registrado en 2024. Por su parte, con excepción de Estados Unidos, la inflación de bienes subyacentes se mantuvo relativamente estable, mientras que la inflación de los servicios se ubicó en niveles más elevados en la mayoría de las economías. China se destacó como la única economía en la que la inflación de servicios permaneció en niveles bajos. Según la CEPAL[23], en América Latina y el Caribe la inflación continuó mostrando una tendencia a la baja durante 2025, convergiendo a los objetivos de los bancos centrales. Así, la inflación promedio ponderada de la región para 2025 fue del 4.4 por ciento, mientras que la mediana se situó en 1.8 por ciento. Este panorama indica que, la inflación en la región ha logrado, en la mayoría de países, consolidarse cerca de la meta del 3 por ciento de varios de sus bancos centrales. Precios de materias primas[24] En 2025, los precios promedio de los productos primarios aumentaron un 1.3 por ciento respecto al 2024. Este resultado estuvo impulsado por los metales, que registraron un crecimiento de 2.1 por ciento. En contraste, el sector energético registró una reducción de 9.1 por ciento, mientras que los precios del sector de alimentos disminuyeron 4.5 por ciento. Por su parte, el índice del petróleo registró una disminución anual de 15.8 por ciento en 2025 (frente a -1.3% en 2024). En promedio, el precio spot del Brent se redujo un 15.5 por ciento, situándose en 68.3 dólares por barril, mientras que el WTI [25] descendió 14.5 por ciento, ubicándose en 65.5 dólares por barril en 2025. La baja de precios se explicó por una desaceleración del crecimiento de la demanda global (principalmente China) vinculada, en parte, a la expansión de los vehículos eléctricos; así como una elevada incertidumbre y la abundante oferta de países no miembros de la OPEP [26] como Brasil, Canadá, Guyana y Argentina. El índice de precios de los metales básicos elaborado por el FMI, que incluye mineral de hierro, cobre, aluminio, níquel, plomo, estaño, uranio, zinc y cobalto, registró un incremento de 23 por ciento en 2025. Este aumento se explicó por la aceleración de la demanda en las principales economías y diversos shocks de oferta relacionados con la regulación de la explotación minera. Por otro lado, el índice de precios de los metales preciosos, compuesto por el oro, plata, platino y paladio, registró un incremento significativo de 43.2 por ciento en 2025, según el FMI. En particular, los precios del oro y la plata alcanzaron niveles récord, impulsados por el auge en la demanda de inversión del metal, dada su función como activo refugio frente a la incertidumbre global y la estabilidad de la demanda de los bancos centrales. El índice de precios de alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) registró un crecimiento interanual del 4.3 por ciento en 2025, luego de la baja de un 2.1 por ciento en 2024. Esta evolución reflejó la normalización de las condiciones de oferta y de los precios de las materias primas. El comportamiento general del índice estuvo parcialmente influido por aumentos en los subíndices de aceites, lácteos y carnes, que crecieron 17.1, 13.2 y 5.1 por ciento interanual, respectivamente. Este desempeño respondió a la fuerte demanda global de aceites y carnes, así como la persistente incertidumbre del mercado. En contraste, algunos índices mostraron disminuciones. El índice de cereales registró una disminución del 4.9 por ciento, impulsado por una oferta global abundante y elevados inventarios; mientras que el del azúcar, un 17 por ciento, principalmente por la desaceleración de la demanda mundial y una sólida oferta. Estos movimientos indicaron una relativa estabilidad en los precios, aunque con riesgos a la baja en el corto y mediano plazo. |
Recuadro 6. Endeudamiento público global y sostenibilidad fiscal
En el contexto internacional actual, la dinámica de la deuda pública se ha convertido en un elemento central para evaluar la estabilidad macroeconómica y financiera. El endeudamiento público ha aumentado considerablemente en los últimos años, alcanzando una relación deuda/PIB del 94 por ciento a nivel global y del 110 por ciento en economías avanzadas, según estimaciones del Fondo Monetario Internacional (FMI)[27]. Las vulnerabilidades de deuda han aumentado en varios mercados emergentes y países de bajo ingreso, en los que algunos ya enfrentan situaciones de estrés de deuda o están en alto riesgo de sobreendeudamiento. Así, el objetivo de este recuadro es analizar la evolución y perspectivas de la deuda pública mundial, así como los retos para la sostenibilidad fiscal de largo plazo y la importancia de reconstruir buffers fiscales en un entorno caracterizado por márgenes de maniobra limitados.
Evolución de la deuda pública mundial y perspectivas
La deuda pública global ha seguido una trayectoria ascendente durante la última década, reflejando la persistencia de déficits fiscales, menores tasas de crecimiento económico y la materialización de shocks de alcance mundial, entre ellos la pandemia de COVID-19 y el posterior encarecimiento del financiamiento. Según datos del WEO de octubre de 2025, de mantenerse las tendencias recientes, la razón de deuda pública global del gobierno general podría alcanzar el 102 por ciento del PIB mundial en 2030, ubicándose incluso por encima del nivel observado durante la pandemia. Este aumento ha sido generalizado, aunque con diferencias entre grupos de países: las economías avanzadas mantienen niveles de endeudamiento más elevados, proyectando un 119 por ciento en 2030, mientras que las economías emergentes y en desarrollo presentan ratios de deuda menores, estimándose un nivel del 82 por ciento del PIB al 2030. A pesar que estas economías exhiben un nivel más moderado, presentan una dinámica más volátil y mayores restricciones de financiamiento, factores que podrían generar presiones sobre las holguras fiscales.

Retos para la sostenibilidad fiscal de largo plazo
Según el Informe de Estabilidad Financiera Global del FMI de octubre de 2025, el aumento de las tasas de interés reales de largo plazo (r), junto con perspectivas de crecimiento potencial (g) más moderadas en las economías emergentes, podría comprometer la sostenibilidad de la deuda en el largo plazo. Esta relación (r > g) presiona al alza el cociente deuda/PIB, obligando a los países a generar mayores balances primarios sostenidos y dejándolos vulnerables ante perturbaciones externas.
El análisis del balance fiscal primario ajustado cíclicamente permite evaluar la posición fiscal estructural de los gobiernos al excluir los pagos por intereses y los efectos transitorios del ciclo económico sobre los ingresos y el gasto. La evidencia muestra que una proporción significativa de países, en distintos bloques económicos, mantuvo balances primarios estructurales deficitarios en 2025, siendo más pronunciados en las economías emergentes y en desarrollo de Asia y Europa, lo que ha contribuido a la reducción de las holguras fiscales y al aumento de la deuda pública. Este patrón, junto con el incremento del servicio de la deuda, especialmente en economías emergentes, refleja un espacio fiscal limitado para absorber mayores costos de financiamiento y una mayor exposición a riesgos de contagio provenientes de shocks adversos.

Por otro lado, el Banco Internacional de Pagos (BIS)[28] advierte que los elevados niveles de deuda pública interactúan con un sistema financiero mundial en transformación, en el que los intermediarios financieros no bancarios han asumido un rol central en los mercados de deuda soberana. Esta mayor participación de inversionistas, sensibles a variaciones en precios, ha incrementado la vulnerabilidad de los mercados de bonos a episodios de volatilidad financiera, elevando el riesgo de ajustes abruptos en los rendimientos soberanos, incluso en ausencia de un deterioro fiscal observable de manera inmediata, amplificando el impacto del aumento del costo de endeudamiento.
Las experiencias recientes de diversas economías avanzadas ilustran estos desafíos. Según el FMI[29], en Japón, el aumento gradual del costo del servicio de la deuda ha reforzado la necesidad de estrategias sólidas de gestión de deuda y de consolidación fiscal a mediano plazo. En Europa, economías como Alemania, Francia e Italia enfrentan presiones crecientes derivadas del envejecimiento poblacional, mayores gastos en defensa y necesidades de inversión, lo que requiere ajustes fiscales sostenidos y marcos de política fiscal creíbles. Por su parte, en el Reino Unido y Estados Unidos, las condiciones financieras más restrictivas y la elevada incertidumbre en política económica continúan incidiendo sobre las perspectivas fiscales. Esta dinámica se refleja también en el nivel elevado de tasas soberanas, tanto en economías emergentes como desarrolladas.

En los países de bajo ingreso, los retos para la sostenibilidad fiscal suelen ser más agudos debido a una menor capacidad de absorción de shocks, bases tributarias estrechas y un acceso limitado a los mercados de capital. Según el Marco de Sostenibilidad de la Deuda para Países de Bajo Ingreso (LIC-DSF, por sus siglas en inglés), desarrollado por el FMI y el Banco Mundial, 42 por ciento de los países evaluados en 2025 se encontraban clasificados con alto riesgo de estrés de deuda, mientras que un 13 por ciento ya estaba en situación de estrés de deuda. Esta situación refleja la combinación de un mayor peso del servicio de la deuda, déficits fiscales persistentes y una alta exposición a riesgos cambiarios, en un contexto de tasas de interés globales más altas y elevada incertidumbre internacional.
En este escenario, los buffers fiscales constituyen el margen de maniobra necesario para que los Gobiernos absorban choques adversos sin comprometer su solvencia ni el acceso a los mercados, actuando como un amortiguador esencial frente a la volatilidad financiera. De acuerdo con las directrices del FMI[30], la reconstrucción de estos márgenes, mediante la reducción estratégica de la deuda, el fortalecimiento de los marcos fiscales de mediano plazo y la generación de balances primarios sólidos, debe ser una prioridad en 2026. Contar con estos buffers no solo mitiga el riesgo de ajustes abruptos ante el endurecimiento de las condiciones financieras globales, sino que preserva la capacidad de los Gobiernos para financiar políticas públicas críticas y responder a futuras crisis de manera sostenible, evitando que el incremento en el servicio de la deuda erosione definitivamente el espacio fiscal y ponga en riesgo la estabilidad macroeconómica y financiera.
Nicaragua en la región: desafíos comunes y perspectivas
Al cierre de 2025, y según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL)[31], los países de América Latina registraron, en promedio, un aumento de la razón de deuda bruta del gobierno central a PIB, la cual se situó en 51.8 por ciento del PIB, lo que representa un incremento de 0.3 puntos porcentuales frente al 51.5 por ciento observado al cierre de 2024. En este contexto, Brasil, Argentina y Colombia se posicionaron como las economías con los mayores niveles de endeudamiento de la región. En contraste, Nicaragua, Perú y Guatemala se destacan como las economías con los niveles más bajos de deuda pública del gobierno central en América Latina.

Los esfuerzos orientados a la reducción del déficit primario, a través de la contención del crecimiento del gasto primario, junto con el crecimiento del PIB en términos nominales, han contribuido a la estabilización de la deuda pública desde 2021. No obstante, la CEPAL advierte que los riesgos asociados a la acumulación de deuda pública continúan incidiendo sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas en el mediano plazo, principalmente debido al aumento del servicio de la deuda. Así, se estima que el costo por intereses continuó subiendo en 2025, impulsado por tasas nominales que permanecen elevadas tanto en los mercados externos como internos. Por su parte, las tasas de interés de los bonos soberanos colocados en moneda nacional se han estabilizado, en línea con las tasas de política monetaria, aunque, en países como Brasil y Colombia, se ha observado un incremento.
En la región de Centroamérica y República Dominicana (CARD), la deuda pública ha mostrado dinámicas heterogéneas; no obstante, se observa una consolidación de los niveles alcanzados tras la pandemia. En este contexto, desde 2011, Nicaragua se ha posicionado de manera consistente como una de las economías con menor nivel de endeudamiento del Gobierno General, registrando en 2025 una razón de deuda bruta a PIB de 39.3 por ciento. Este desempeño está respaldado por una política fiscal equilibrada con crecimiento de los ingresos tributarios y un gasto público moderado, financiado y destinado a cumplir con objetivos y prioridades contempladas en el Presupuesto General de la República (PGR) y el Marco Presupuestario de Mediano Plazo (MPMP). Así, las proyecciones del FMI sugieren que esta configuración se mantendría hacia 2030, con Nicaragua conservando niveles de deuda bruta a PIB relativamente bajos, en torno al 40 por ciento del PIB.
La región CARD enfrenta desafíos comunes asociados a elevados requerimientos de gasto social y de inversión, una alta exposición a shocks externos (incluidos fenómenos climáticos adversos y cambios en las condiciones financieras internacionales) y limitados márgenes de maniobra fiscales. En este entorno, la preservación de buffers fiscales adquiere particular relevancia donde el espacio fiscal es acotado y persisten requerimientos significativos de gasto en áreas prioritarias como infraestructura, salud y adaptación al cambio climático. En esta línea, el desempeño de los indicadores económicos y la consolidación significativa de la deuda pública en Nicaragua, contribuyen a la estabilidad macroeconómica y financiera, así como al fortalecimiento de holguras fiscales en el mediano plazo.

El Análisis de Sostenibilidad de la Deuda (ASD) del FMI[32] para Nicaragua es consistente con ejercicios internos; así, todos los indicadores de carga de la deuda se mantienen por debajo de sus respectivos umbrales a lo largo del horizonte de proyección de 10 años, lo que sustenta la clasificación del país en un nivel de riesgo moderado de dificultades de endeudamiento, sin cambios respecto del ASD anterior. En lo que respecta a la deuda pública total, en el escenario base, su valor presente se ubica, en promedio, en 33.8 por ciento del PIB durante 2025-2029, por debajo del umbral indicativo de la carga de la deuda de 70 por ciento. Asimismo, el servicio de la deuda pública a exportaciones se sitúa en un promedio de 11.0 por ciento durante el período 2025-2029 (14.0% en 2025), y se espera que su valor disminuya a 9.2 por ciento en 2029, permaneciendo en niveles inferiores al umbral de 23 por ciento. Estos resultados le confieren al país margen para absorber choques y una sólida capacidad de endeudamiento en el mediano plazo.
Conclusión
La trayectoria ascendente de la deuda pública global acompañada de un crecimiento económico más moderado y de crecientes presiones de gasto, plantea desafíos significativos para la sostenibilidad fiscal y la estabilidad financiera internacional. Así, la continuidad de políticas fiscales responsables a nivel mundial y la preservación de buffers fiscales resultan fundamentales para sostener la estabilidad macroeconómica y financiera y fortalecer el espacio fiscal en el mediano plazo. En este contexto global, Nicaragua se ha distinguido en los últimos años por mantener niveles de endeudamiento público bajos y una trayectoria descendente de la deuda pública. Mientras, las estimaciones a mediano plazo indican la preservación de la sostenibilidad de las finanzas públicas. Este desempeño ha estado respaldado por una combinación de crecimiento del PIB nominal, fortalecimiento de los ingresos tributarios y una gestión prudente del gasto público, contribuyendo a mejorar los balances fiscales y poder hacer frente a los impactos de los choques externos adversos.
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| Capítulo II Política monetaria y cambiaria
En 2025, conforme a su objetivo fundamental estipulado en el artículo 49 de la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero (Ley No. 1232), el Banco Central de Nicaragua (BCN) continuó orientando la conducción de su política monetaria a garantizar la estabilidad de la moneda nacional y el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos. Para lograr este objetivo, el BCN adecuó su marco normativo para incorporar los cambios establecidos en la ley y utilizó los instrumentos monetarios a su disposición. Así, el BCN propició el equilibrio entre la oferta y demanda de la moneda nacional, en un contexto de mayor oferta de divisas, dado el superávit de la cuenta corriente de la balanza de pagos, de forma tal que los niveles de reservas internacionales brutas (RIB) se fortalecieron. Lo anterior permitió niveles adecuados de cobertura de reservas a base monetaria e importaciones, que garantizan la estabilidad del régimen cambiario. Además, las acciones de política del BCN se enfocaron en apoyar la administración de liquidez del sistema financiero a través de los instrumentos monetarios, propiciar condiciones monetarias que favorecieran la intermediación financiera y fomentar el mayor uso de la moneda nacional. La política monetaria y cambiaria del BCN se desarrolló en un entorno doméstico caracterizado por la consolidación de la senda de crecimiento de la actividad económica, la disminución de la inflación doméstica y la continuidad de la entrada de flujos externos al país, a pesar de la incertidumbre originada en el entorno internacional, asociada principalmente a los cambios en políticas comerciales y acontecimientos geopolíticos. En este contexto macroeconómico y dado el marco adecuado de políticas, el tipo de cambio continuó siendo un ancla efectiva para la formación de precios en la economía nicaragüense. En este entorno, todos los agregados monetarios registraron crecimiento, en particular, la base monetaria, los depósitos y el agregado monetario más amplio (M3A) aumentaron a tasas de dos dígitos. Así, el numerario se incrementó en 16.4 por ciento en términos interanuales, observándose a finales del año un aumento de la demanda de dinero debido a factores estacionales. Por otra parte, a través de la política fiscal se redujo la oferta de dinero mediante la acumulación de depósitos del Gobierno en el BCN, mientras que la autoridad monetaria también absorbió liquidez a través de sus instrumentos. De esta forma, el crecimiento de los depósitos (tanto en moneda nacional, como en moneda extranjera), una política fiscal prudente que resultó en acumulación de depósitos del Gobierno en el BCN, y una política monetaria y cambiaria que propició la estabilidad de precios y la compra neta de divisas en las operaciones cambiarias del BCN, favorecieron un mayor nivel de RIB. Así, en términos netos, a lo largo de 2025, el BCN compró divisas a bancos y financieras por 821 millones de dólares (US$887.9 millones en 2024), manteniendo el equilibrio monetario y satisfaciendo la demanda por córdobas. Las políticas implementadas, el buen desempeño de las variables del sector monetario y la adecuada coordinación con la política fiscal propiciaron el fortalecimiento de reservas internacionales. Como resultado, en 2025 el BCN acumuló 2,219.7 millones de dólares en RIB, alcanzando un saldo de 8,324.8 millones de dólares (US$6,105.1 millones en 2024). Este nivel de RIB fue consistente con una cobertura de RIB a base monetaria de 3.6 veces y de 10.1 meses de importaciones de mercancías (excluyendo zona franca), permitiendo mantener una posición de reservas que favorece la capacidad para resguardar el régimen cambiario vigente. En términos de flujos, el aumento de las RIB fue determinado por el incremento en las cuentas del Sector Público no Financiero (SPNF) (US$1,420.3 millones), la compra neta de divisas en las operaciones cambiarias del BCN con bancos y financieras (US$821 millones), la transferencia de recursos externos del SPNF a sus cuentas en el BCN (US$307.3 millones), los intereses recibidos por las inversiones de reservas internacionales del BCN (US$242.2 millones), el aumento del encaje en dólares (US$64.2 millones), las cuentas corrientes de los bancos en el BCN (US$50.1 millones), el flujo positivo por otras operaciones (US$40.9 millones), la colocación neta de valores en moneda extranjera (US$26.9 millones) y el aumento del saldo de los Depósitos Monetarios (US$4 millones). Lo anterior fue parcialmente contrarrestado por el servicio de deuda externa (US$757.3 millones). La política monetaria implementada se enmarcó en los lineamientos de política estipulados en el Programa Monetario 2025 (PM 2025). Cabe destacar que el PM 2025 fue reformado en octubre, principalmente para incorporar una mayor acumulación de reservas internacionales, con base a lo observado al tercer trimestre del año. Así, los lineamientos de política monetaria fueron: i) mantener una política de señalización de tasas de interés consistente con la evolución de las tasas de interés internacionales y de las condiciones monetarias internas; ii) facilitar la administración de liquidez del sistema financiero a través de diversos instrumentos de política monetaria; iii) asegurar una cobertura adecuada de las RIB respecto a la base monetaria que soporten el tipo de cambio; y iv) propiciar un mayor uso de la moneda nacional a través de los instrumentos monetarios. Política de tasa de interés del BCN Las Operaciones de Mercado Abierto (OMA) continuaron siendo el principal mecanismo de gestión de liquidez agregada del BCN. Por medio de estas, el BCN participa en el mercado monetario, ya sea a través de sus mecanismos de inyección o de absorción de liquidez. De esta forma, el BCN evita períodos de escasez o exceso de córdobas y, así, contribuye a la estabilidad del tipo de cambio, que constituye el ancla nominal de la economía. Como parte de estas operaciones, el BCN establece una política de tasas de interés, por lo que las decisiones en este ámbito inciden también como señalización de política, la cual es relevante para todos los agentes económicos. En particular, la política de tasas de interés del BCN se ejecuta por medio de ajustes a la Tasa de Referencia Monetaria (TRM), que es la tasa de interés que utiliza el BCN como referencia para señalizar el costo en córdobas de las operaciones monetarias de liquidez a 1 día plazo. Adicionalmente, el BCN establece un corredor de tasas de interés asociado a la TRM, el cual sirve de guía para las demás operaciones de absorción e inyección de liquidez en moneda nacional. El límite superior del corredor es igual a la tasa de ventanilla de Reportos Monetarios a 1 día, mientras que, el límite inferior es la tasa de ventanilla de Depósitos Monetarios a 1 día. Además, el BCN también ajusta el nivel de tasas de interés de los instrumentos monetarios con plazos superiores a un día. Así, durante 2025, el BCN continuó con su política de señalización de tasas de interés. En este sentido, en un entorno macroeconómico favorable de crecimiento económico y reducción de la inflación, aunque bajo la incertidumbre derivada del contexto internacional, el BCN continúo encauzando sus decisiones de política monetaria a apoyar la administración de liquidez del sistema financiero y propiciar condiciones monetarias para favorecer la intermediación financiera, manteniendo a disposición sus instrumentos monetarios para atender las necesidades del mercado en cuanto a su gestión de liquidez e inversiones. Al considerar las condiciones monetarias internas y externas, el BCN redujo en dos ocasiones la TRM por un total de 50 puntos básicos, desde un 6.50 por ciento a inicios de año, aplicando reducciones de 25 puntos básicos en enero y octubre. Por tanto, al cierre de 2025 la TRM se ubicó en 6.00 por ciento. Asimismo, el BCN redujo en la misma magnitud las tasas conexas en moneda nacional, de modo que las tasas de interés a 1 día plazo de la ventanilla de Reportos Monetarios y de la ventanilla de Depósitos Monetarios se ubicaron en 7.25 por ciento y 4.75 por ciento, respectivamente. Por tanto, la amplitud del corredor de tasas de interés (el diferencial entre la tasa de ventanilla de Reportos Monetarios y la tasa de ventanilla de Depósitos Monetarios) se mantuvo invariable a lo largo del 2025. En cuanto a la política de tasas de interés asociada a los instrumentos en moneda extranjera, el BCN también decidió realizar reducciones en correspondencia con lo observado en el mercado monetario internacional. En este sentido, en 2025, el BCN redujo las tasas de interés de los Depósitos Monetarios en dólares en todos los plazos (desde 1 día hasta 30 días). Por otra parte, si bien, hasta septiembre se preservó el nivel de las tasas de interés de las Letras del BCN en moneda extranjera en todos sus plazos, entre octubre y diciembre se aplicaron reducciones. Adicionalmente, las tasas de interés en la subasta de Letras del BCN en moneda nacional disminuyeron en enero de 2025, asociado al proceso de reducciones graduales en las tasas de interés domésticas. Luego, considerando la dinámica del crédito al sector privado y la posición de los instrumentos monetarios del BCN, en febrero y abril se aplicaron incrementos en las tasas de Letras en moneda nacional. No obstante, a partir de agosto se retomó la postura de política de reducciones graduales, principalmente para los plazos de 3 a 12 meses, al considerarse las expectativas de las tasas de interés internacionales y las condiciones monetarias internas. Operaciones de Mercado Abierto del BCN Las operaciones de mercado abierto se fortalecieron en 2025 con mejoras en el ámbito normativo de las operaciones monetarias, en particular, en junio de 2025 el Consejo Directivo Monetario y Financiero (CDMF) aprobó la Norma sobre Emisión de Valores y Otras Operaciones Monetarias, en la que establece el marco legal para que el BCN emita, negocie y utilice valores (como letras, bonos u otros instrumentos) y realice operaciones monetarias para apoyar la política monetaria. Esta norma define los tipos de valores y otros instrumentos monetarios que pueden utilizarse, los términos y condiciones generales y los mecanismos de emisión (subastas, ventanillas o colocaciones directas), flexibilizando algunos aspectos operativos con respecto al marco anterior. Así, en 2025 el BCN utilizó las Letras a plazos desde 1 hasta 359 días para que los bancos gestionaran su liquidez de corto plazo y estructural. De esta forma, las Letras del BCN en moneda nacional continuaron siendo el principal instrumento para absorber los excedentes de liquidez en el mercado monetario durante 2025. En cuanto a las Letras a 1 día, para la gestión de la liquidez operativa del sistema financiero, el saldo promedio diario fue de 2,284.1 millones de córdobas, equivalente a una absorción de liquidez de 2.6 por ciento de los depósitos promedio en moneda nacional, realizadas a una tasa promedio ponderada de 5.40 por ciento. De esta forma, en 2025, el BCN presentó una colocación neta de 2,334 millones de córdobas a este plazo, producto de colocar 490,934.6 millones de córdobas y redimir 488,600.6 millones de córdobas. Con respecto a las Letras para la gestión de la liquidez estructural (plazos de 7 hasta 359 días), se observó un aumento en la demanda por parte de los bancos en 2025. De esta manera, se realizaron colocaciones brutas por 85,876.8 millones de córdobas (C$73,683.9 millones de córdobas en 2024), observándose un saldo promedio diario de 36,244.6 millones de córdobas (C$32,772.9 millones en 2024). Del total de colocaciones de Letras para la gestión de liquidez estructural, el 29.2 por ciento correspondió a los plazos menores o iguales a 1 mes, y el 70.8 por ciento a plazos entre 3 y 12 meses. En particular, las colocaciones de Letras con plazos menores o iguales a 1 mes, emitidas en córdobas nominales, ascendieron a 25,066.9 millones de córdobas (C$24,737.7 millones en 2024), observándose una mayor demanda por Letras en el plazo de 14 días y 1 mes, y una reducción en la demanda a 7 días. Así, se registró un incremento en el plazo promedio de las colocaciones, ubicándose en 18.1 días (17 días en 2024). La tasa de rendimiento promedio ponderada fue 5.67 por ciento, siendo 102 puntos básicos por debajo de la registrada en 2024 (6.69%) para estos mismos plazos. Respecto al monto colocado en Letras a plazos menores e iguales a 1 mes, el BCN ofertó en sus subastas 24,000 millones de córdobas a valor facial, con el 30.4 por ciento convocado a plazo de 7 días, 31.3 por ciento a 14 días y el 38.3 por ciento a plazo de 1 mes. No obstante, las colocaciones fueron mayores ante la demanda de estos instrumentos, que alcanzó 25,139 millones de córdobas a valor facial, y que se adjudicaron en su totalidad. Por otra parte, las colocaciones brutas de Letras a plazos de 3 a 12 meses, emitidas con mantenimiento de valor, se ubicaron en 60,809.9 millones de córdobas a valor precio (C$48,946.2 millones en 2024), constituyendo una alternativa de inversión de la liquidez en moneda nacional del sistema financiero. Se observó un plazo promedio de 254.2 días (255.1 días en 2024) y una tasa de rendimiento promedio ponderada de 6.85 por ciento, la cual se ubicó 159 puntos básicos por debajo de la registrada en 2024 (8.44%). En Letras de 3 a 12 meses en moneda nacional, el BCN ofertó 52,600 millones de córdobas a valor facial, de los cuales el 22.1 por ciento fue convocado a plazo de 3 meses, 20.2 por ciento a 6 meses, 20.3 por ciento a 9 meses y el 37.5 por ciento a 12 meses. La demanda por estos instrumentos fue superior, situándose en 63,856.3 millones de córdobas a valor facial, adjudicándose el 100 por ciento. En el consolidado de las Letras en moneda nacional emitidas por el BCN (en todos los plazos), se presentó una colocación neta de 16,848.2 millones de córdobas, producto de colocar 576,811.4 millones de córdobas y redimir 559,963.3 millones de córdobas en 2025, en línea con las condiciones de liquidez en córdobas por parte de los bancos, la política de tasas de interés del BCN y la demanda de la moneda nacional. La colocación neta del total de Letras (a valor precio) en el primer trimestre fue de 933 millones de córdobas, fundamentalmente por las colocaciones netas de Letras a 1 día. Posteriormente, se observó un incremento de las colocaciones netas de Letras en el segundo y tercer trimestre, ascendiendo a 4,331 y 10,343.2 millones, respectivamente, principalmente por los plazos de 7 a 359 días, lo cual estuvo apoyado inicialmente a los aumentos en las tasas de interés para Letras en moneda nacional en febrero y abril, aunque posteriormente se realizaron reducciones graduales. Luego, durante el cuarto trimestre, se registraron colocaciones netas por 1,241 millones de córdobas, reflejando una reducción en la dinámica que se asoció en buena parte al incremento estacional de la demanda de dinero debido a las festividades de fin de año, de manera que la banca maneja mayor liquidez. Con relación a los instrumentos de las OMA para inyección de liquidez, el BCN cuenta con los Reportos Monetarios a través del mecanismo de subastas para atender requerimientos transitorios de liquidez de las instituciones bancarias. No obstante, las adecuadas condiciones de liquidez en córdobas durante 2025 permitieron prescindir de la habilitación de este mecanismo, y, por tanto, todas las operaciones de Reportos Monetarios se realizaron a través de ventanilla. Finalmente, con respecto a los Títulos de Inversión (TIN) en moneda nacional, se registró una demanda por 9 millones de córdobas, efectuada durante el segundo semestre de 2025. Así, se observó una posición contractiva en este instrumento. Ventanilla de Reportos Monetarios El volumen contratado en Reportos Monetarios a través del mecanismo de ventanilla ascendió a 26,760.8 millones de córdobas, en los plazos de 1 día (55.5% del total transado) y 7 días (44.5%). Particularmente, en el primer trimestre del año se concentró la mayor demanda de Reportos Monetarios por 10,945 millones de córdobas, seguido del último trimestre en el cual se contrataron 7,265.8 millones de córdobas. Las operaciones de ventanilla de Reportos Monetarios se realizaron a una tasa promedio ponderada de 7.54 por ciento y un plazo promedio de 4.1 días. A pesar de los volúmenes transados, dado el carácter transitorio de estos instrumentos, durante el año el saldo promedio diario fue de 295.9 millones de córdobas, y no se registraron saldos al cierre del año. Ventanilla de Depósitos Monetarios Adicionalmente, el BCN continuó poniendo a disposición de la banca los Depósitos Monetarios, con el objetivo de absorber los excedentes de liquidez en moneda nacional que no fueron drenados a través de las subastas de Letras. A través de la ventanilla, el sistema financiero realizó, en términos brutos, Depósitos Monetarios por 408,937.5 millones de córdobas, de los cuales el 99.6 por ciento se realizó al plazo de 1 día. Este volumen es equivalente a una absorción de 2 por ciento de los depósitos promedio diario en moneda nacional. La tasa promedio ponderada fue de 4.95 por ciento y el plazo promedio de 1.8 días. En términos netos, el BCN absorbió depósitos por 624 millones de córdobas, observándose así un saldo promedio diario de 1,726.2 millones de córdobas en 2025. De esta forma, a través de sus operaciones monetarias en moneda nacional, el BCN absorbió liquidez en términos netos por 17,703.4 millones de córdobas (absorción de C$10,718.3 millones en 2024).
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Instrumentos en moneda extranjera El BCN continuó ofreciendo Letras, Depósitos Monetarios y TIN denominados y pagaderos en dólares, los cuales continuaron teniendo un papel importante en la administración de liquidez en dólares de la banca. Cabe destacar que, en consonancia con el lineamiento del Programa Monetario de propiciar el mayor uso de los instrumentos en moneda nacional, los saldos de instrumentos en dólares se mantuvieron en niveles relativamente bajos. Así, en 2025, el BCN ofertó 628 millones de dólares a valor facial en Letras, de los cuales el 28.7 por ciento correspondió a Letras a plazos de 7, 18.2 por ciento a 14 días, 21.3 por ciento a 1 mes, y 8 por ciento para cada uno de los plazos de 3, 6, 9 y 12 meses. No obstante, la demanda fue mayor, reflejando posturas por 1,020.6 millones de dólares a valor facial, adjudicándose el 99.9 por ciento, e indicando la utilidad del instrumento para facilitar la administración de la liquidez en dólares de la banca. En términos netos, en el año se realizó una colocación de Letras por 26.9 millones de dólares. Estos valores fueron colocados a una tasa promedio ponderada de 4.14 por ciento y a un plazo promedio de 19.3 días. Con respecto a estas Letras, en 2025 se observó un saldo promedio diario de 51.6 millones de dólares, representando el 1.1 por ciento de los depósitos en dólares del público en las instituciones bancarias. Con relación a la ventanilla de Depósitos Monetarios en dólares, el BCN ofreció plazos desde 1 hasta 30 días. En términos brutos, el sistema financiero realizó Depósitos Monetarios por 8,604.1 millones de dólares, a una tasa promedio ponderada de 2.97 por ciento, registrándose depósitos en los plazos de 1 y 7 días. En el neto, el BCN absorbió depósitos por 4 millones de dólares, observándose así un saldo promedio diario de 35.4 millones de dólares en 2025, el cual representó el 0.7 por ciento de los depósitos en dólares del público en las instituciones bancarias. En cuanto a los TIN en moneda extranjera, se registró una posición neutral, producto de colocar 0.4 millones de dólares y redimir 0.4 millones de dólares. Las colocaciones se realizaron en los plazos de 1, 6 y 12 meses. En el agregado de sus operaciones monetarias en moneda extranjera, el BCN realizó una absorción neta de liquidez por 30.9 millones de dólares (expansión de U$119.4 millones en 2024).
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Encaje legal Como parte de la implementación de su política monetaria, el BCN continuó utilizando el encaje legal como un instrumento de control monetario y prudencial. No obstante, a fin de adecuar el encaje legal a lo establecido en la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero, en abril de 2025 el CDMF aprobó la Norma sobre el Encaje Legal, la cual establece que las instituciones financieras sujetas a requerimientos de encaje legal deben contar con una cuenta específica destinada para su constitución. En este sentido, en abril el CDMF aprobó la Norma para la Apertura y Manejo de Cuentas en el BCN a nombre de bancos y sociedades financieras, bajo la cual, además de regularse el proceso de apertura de cuentas para el encaje legal, también se habilitan cuentas corrientes, para las demás operaciones que los bancos y sociedades financieras realicen con el BCN. Si bien esto implicó un cambio operativo, la política de encaje legal se mantuvo sin modificaciones en 2025, en términos de tasas y períodos de cómputo (10% diaria y 15% catorcenal en ambas monedas). Durante 2025, los niveles de liquidez de los bancos y financieras propiciaron el sobrecumplimiento de los requerimientos de encaje legal, tanto en moneda nacional como moneda extranjera. En línea con lo anterior, la tasa efectiva de encaje diario al cierre de 2025 fue 16.2 por ciento en moneda nacional y 15.6 por ciento en moneda extranjera, de manera que finalizaron el año por encima de la tasa de encaje requerida (10%) en 6.2 y 5.6 puntos porcentuales, respectivamente. Consistente con lo anterior, el exceso de encaje diario en moneda nacional se situó en 5,963.3 millones de córdobas, y en moneda extranjera fue de 277.4 millones de dólares. En términos de flujo, el saldo de encaje en moneda nacional disminuyó en 2,602.3 millones de córdobas (aumento de C$3,792.2 millones en 2024). En tanto, el saldo de encaje en moneda extranjera aumentó en 64.3 millones de dólares (reducción de US$80.9 millones en 2024). En este sentido, la posición de encaje resultó en una expansión de liquidez en moneda nacional y una absorción de liquidez en moneda extranjera. En cuanto al encaje catorcenal, la tasa efectiva al cierre de 2025 se ubicó en 16 por ciento en moneda nacional y 15.6 por ciento en moneda extranjera, por encima de la tasa de encaje requerida (15%) en 1 y 0.6 puntos porcentuales, respectivamente. El exceso de encaje catorcenal en moneda nacional fue 989.8 millones de córdobas, y en moneda extranjera ascendió a 28.5 millones de dólares. Préstamos de liquidez y financiamiento excepcional Además de los Reportos Monetarios, el BCN dispone de los préstamos de liquidez y financiamiento excepcional como instrumentos de inyección, que contribuyen a atender necesidades de liquidez bajo condiciones particulares. Así, los préstamos de liquidez tienen el propósito de asistir a los bancos y sociedades financieras reguladas cuando experimenten disminución en su liquidez, siempre y cuando se mantengan solventes. No obstante, ante las condiciones adecuadas de liquidez que prevalecieron durante 2025, esta facilidad permaneció sin uso por parte de la banca. Por otra parte, el financiamiento excepcional es una nueva herramienta que tiene el BCN conferida en la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero aprobada en diciembre de 2024. Mediante este instrumento, bajo situaciones excepcionales que pongan en riesgo la estabilidad económica y/o la estabilidad financiera, el BCN puede otorgar financiamiento excepcional a bancos y sociedades financieras reguladas. En consecuencia, este tipo de financiamiento se aprobará cuando sea necesario. Posición neta de instrumentos monetarios En el agregado, en 2025, el resultado neto de los instrumentos de política monetaria en moneda nacional resultó en una absorción de liquidez por 15,101.1 millones de córdobas, asociada a las OMA (C$17,079.4 millones) y los Depósitos Monetarios (C$624 millones), lo cual fue contrarrestado parcialmente por la disminución del encaje del sistema financiero (C$2,602.3 millones). A su vez, los instrumentos de política monetaria en moneda extranjera mostraron una posición de absorción de liquidez por 95.2 millones de dólares, mediante el aumento del encaje legal (US$64.3 millones), la colocación neta de OMA (US$26.9 millones) y los Depósitos Monetarios (US$4 millones).
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Recuadro 7. Actualización del marco operativo de los instrumentos de política monetaria y cambiaria
Durante 2025, en el marco de la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero (LASMF), el Banco Central de Nicaragua (BCN) realizó actualizaciones a diversas normas financieras con el propósito de reforzar la efectividad de la política monetaria, resguardar la estabilidad del mercado cambiario y robustecer la estabilidad financiera, a través del fortalecimiento operativo de sus instrumentos de política monetaria y cambiaria. En este recuadro se resumen los aspectos más importantes incorporados en las principales normas y disposiciones complementarias, entre las cuales destacan la regulación del encaje legal, el mercado de cambio, y la emisión de valores y otras operaciones monetarias del BCN.
1. Norma sobre el Encaje Legal
En abril de 2025, el Consejo Directivo Monetario y Financiero (CDMF) aprobó la Norma sobre el Encaje Legal, en la cual, se define al encaje legal como un instrumento de política monetaria, que consiste en la obligación de los bancos y sociedades financieras de mantener en el BCN un porcentaje de los depósitos, otras obligaciones con el público u otras operaciones pasivas, en moneda nacional y extranjera. Un aspecto nuevo en la norma es que, según lo establecido en la LASMF, el encaje se constituirá mediante depósito de dinero en efectivo en cuentas corrientes destinadas exclusivamente para este fin, las cuales no devengarán intereses. También, se indica que el BCN es la entidad encargada de determinar los pasivos sujetos a esta obligación y de aprobar los términos y condiciones del encaje, incluyendo las tasas obligatorias, que pueden ser diferenciadas según el tipo de entidad, moneda, riesgo sistémico o tipo de pasivo y el método de cálculo del encaje requerido y observado. La norma también aborda el régimen de incumplimiento y sanciones.
Para la aplicación de esta norma, se aprobó la respectiva normativa en la que se establecieron los aspectos operativos, destacándose que se mantuvo la medición diaria y catorcenal del encaje obligatorio, con tasas de 10 y 15 por ciento respectivamente, para ambas monedas. Complementariamente, en abril el CDMF aprobó la Norma para la Apertura y Manejo de Cuentas en el BCN y la Administración Superior del BCN, la normativa para su aplicación. Para el caso de bancos y sociedades financieras, se establece que, además de abrirse cuentas para el encaje legal, también se habilitan cuentas corrientes para las operaciones que estos realicen con el BCN.
2. Norma sobre Mercado de Cambio y Operaciones con Divisas
En abril el CDMF aprobó la Norma sobre el Mercado de Cambio y Operaciones con Divisas, la cual tiene como objeto establecer las regulaciones aplicables al mercado de divisas en el territorio nacional y a las operaciones con divisas del BCN, buscando resguardar la estabilidad del mercado cambiario, fomentar la estabilidad financiera y promover el fortalecimiento de las reservas internacionales. En esta norma se determina quienes pueden ser los participantes del mercado de cambio, siendo estos el BCN, el Gobierno, los bancos y sociedades financieras, los proveedores de servicios de compraventa y/o cambio de moneda regulados por el BCN y Otras entidades o personas que el BCN autorice. Así, el BCN está facultado para autorizar a otras entidades o personas a formar parte de este mercado si ello contribuye al cumplimiento de su objetivo fundamental. La norma también dispone que las personas naturales y jurídicas pueden comprar y vender divisas libremente; no obstante, quienes ofrezcan servicios de cambio como actividad principal deberán sujetarse a la regulación emitida por el BCN.
Un aspecto novedoso de la Norma, es que establece que el BCN puede ejecutar diversos tipos de operaciones con los participantes del mercado, tales como la compraventa de divisas de contado y a futuro, y subastas, y que la institución aprobará los términos y condiciones que regirán sus operaciones con los participantes del mercado, incluyendo la determinación de los diferentes mecanismos de operación y sus modalidades, los participantes por mecanismo, los tipos de cambio y comisiones a aplicar, el régimen de sanciones y multas de cada mecanismo, entre otros. Así, en el marco de esta norma, el BCN estableció en septiembre de 2025 el mecanismo de Otras Operaciones de Compra y Venta de Dólares en el Mercado Interbancario (OMI), mediante el cual el BCN tiene una participación más activa en el mercado cambiario.
3. Norma sobre Emisión de Valores y otras Operaciones Monetarias del BCN
En junio de 2025 el CDMF aprobó la Norma sobre Emisión de Valores y otras Operaciones Monetarias del BCN, con el objetivo de establecer el marco regulatorio para la emisión de valores y la ejecución de operaciones monetarias del BCN, a fin de fortalecer los instrumentos monetarios. La norma establece que los valores que el BCN emitirá y negociará para sus operaciones (en mercado abierto o directo) incluyen Letras, Bonos y cualquier otro valor que se determine, pudiendo ser emitidos de forma física o desmaterializada. Adicionalmente, se indica que el BCN podrá utilizar valores emitidos por el Gobierno, como Letras de Tesorería y Bonos de la República, para operaciones en el mercado secundario, con montos ajustados a la programación monetaria.
La norma establece que el BCN podrá rescatar valores emitidos por el mismo, en una fecha anterior a su vencimiento, ya sea mediante el mecanismo de compra directa, subasta u otro mecanismo. Para ejecutar sus operaciones monetarias, el BCN podrá utilizar reportos y depósitos monetarios, reportos inversos y otros instrumentos, los cuales podrá colocar a través de Subastas, Ventanillas y Colocaciones directas. En el caso de las Ventanillas, se simplificó el procedimiento para la colocación de instrumentos a través de ese mecanismo, facilitando aspectos operativos. Finalmente, la norma mantiene la facultad del BCN de aprobar los términos y condiciones aplicables a los valores e instrumentos monetarios, a la vez que actualizó el régimen de sanciones y multas. Por su parte, en julio se aprobó el Reglamento para la aplicación de la referida Norma, estableciéndose las regulaciones aplicables a la emisión y negociación de valores del BCN.
En conclusión, las normas aprobadas en 2025 fortalecen el marco operativo de la política monetaria y cambiaria, al dotar al BCN de instrumentos más claros, flexibles y eficaces para la gestión de la liquidez y la estabilidad del mercado cambiario. Con ello, se refuerza la capacidad institucional para preservar la estabilidad monetaria y cambiaria y para contribuir a la solidez del sistema financiero.
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Recuadro 8. Desarrollos recientes del mercado cambiario
En los últimos años, el Banco Central de Nicaragua (BCN) ha venido impulsando un proceso de fortalecimiento del marco normativo y operativo del mercado cambiario, orientado a consolidar la supervisión, mejorar la calidad y oportunidad de la información disponible y robustecer los instrumentos de intervención. Este esfuerzo ha abarcado tanto la actualización de la regulación aplicable a los distintos participantes, como la modernización de la infraestructura estadística, incluyendo la implementación de un sistema de recopilación diaria de datos y la incorporación de nuevos mecanismos operativos. En este contexto, el presente recuadro analiza los principales desarrollos recientes observados en la operatividad del mercado cambiario.
Fortalecimiento del marco normativo del mercado cambiario
En 2025, el Consejo Directivo Monetario y Financiero (CDMF) actualizó la norma relativa a la regulación de proveedores mediante la aprobación de la Resolución CDMF-XXIII-1-25, denominada Norma de los Proveedores de Servicios de Pago de Remesas y Servicios de Compraventa y/o Cambio de Monedas, la cual reformó y sustituyó la norma emitida en 2020. Adicionalmente, mediante la resolución GG-16-AGOSTO-2025-LASMF-DO se aprobó el Reglamento para la aplicación de dicha Norma. En la Norma, se estableció que las personas jurídicas y naturales distintas a los bancos supervisados por la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) y las instituciones de microfinanzas supervisadas por la Comisión Nacional de Microfinanzas (CONAMI) que deseen prestar dichos servicios deben obtener una licencia de operación otorgada por el BCN. Asimismo, los bancos y las instituciones de microfinanzas deben realizar el trámite de registro correspondiente, aunque no requieren licencia de operación. Al cierre de 2025, el BCN tenía autorizados 32 proveedores de servicios de compraventa y/o cambio de monedas. Adicionalmente, tenía registrados a 851 personas naturales que operan como proveedores de estos servicios, comúnmente denominados cambistas.
Asimismo, en abril de 2025, mediante la Resolución CDMF-XIV-3-2025, el CDMF aprobó la Norma sobre el Mercado de Cambio y Operaciones con Divisas, cuyo objeto fue establecer las regulaciones aplicables al mercado cambiario nacional y a las operaciones con divisas del BCN. Esta norma determinó que podían participar en el mercado de cambio el BCN, el Gobierno, los bancos y sociedades financieras supervisadas por la SIBOIF, así como los proveedores de servicios de compraventa y/o cambio de monedas regulados por el Banco. Además, se facultó al BCN para autorizar la participación de otras entidades o personas cuando ello contribuyera al cumplimiento de su objetivo fundamental, así como para realizar operaciones con los participantes del mercado, tales como compraventa de divisas al contado, a futuro, mediante subastas u otros mecanismos.
Introducción del nuevo mecanismo de compra y venta de dólares del BCN
En el contexto del nuevo marco normativo, en septiembre de 2025 el BCN estableció el mecanismo de Otras Operaciones de Compra y Venta de Dólares en el Mercado Interbancario (OMI), el cual permite a los bancos y sociedades financieras reguladas vender y comprar dólares al Banco Central ofertando cantidades y el tipo de cambio. Las entidades envían sus ofertas por correo institucional, las cuales se analizan en dos cortes diarios (10:30 a. m. y 2:30 p. m.). El BCN puede adjudicar total o parcialmente las ofertas y la liquidación se realiza mediante transferencias electrónicas o movimientos en cuentas corrientes. Para estas operaciones, se requiere el registro previo de correos electrónicos autorizados y se establecen multas por incumplimiento de ofertas adjudicadas.
La evaluación del funcionamiento de este mecanismo, entre el 22 de septiembre y el 31 de diciembre de 2025, muestra que el mismo se integró de forma ordenada al mercado cambiario. En ese periodo se recibieron 205 ofertas de venta de divisas por parte de los bancos, de las cuales se aceptó la mayoría, adquiriéndose US$825.3 millones. El tipo de cambio promedio ponderado de las OMI en el periodo fue 36.8869 córdobas por dólares, el cual se mantuvo estable, resultando en que las brechas entre tipos de cambio permanecieron por debajo del 2 por ciento.
En términos de impacto, este mecanismo permitió a la banca vender y al sector público adquirir divisas con mayor eficiencia. Así, las operaciones de este mecanismo pasaron a ser el segundo mayor volumen transado en el mercado, después de las operaciones con el público, sin reducir la actividad con empresas y personas naturales, lo que indica que el mercado absorbió este nuevo mecanismo. Asimismo, la convergencia y estabilidad de los tipos de cambio sugiere que el mecanismo ajustó parcialmente la dinámica interbancaria, manteniendo la estabilidad general del mercado cambiario.
Mejoras estadísticas en la recopilación de datos
En años recientes, el BCN llevó a cabo un análisis del mercado de divisas para evaluar mejorar sus operaciones cambiarias y procedimientos, identificándose la necesidad de avanzar hacia sistemas automatizados que facilitaran la compilación diaria de estadísticas, así como la estandarización mediante plantillas y cuestionarios que permitieran una comprensión más precisa del mercado.
Como resultado de esta iniciativa, en el segundo trimestre de 2025 se implementó un sistema de estadísticas del mercado cambiario diario, capaz de recopilar información de todos los agentes registrados en el BCN con mayor oportunidad. Este sistema no solo automatiza el proceso de recolección de datos, reduciendo los tiempos de reporte y procesamiento, sino que también amplía el nivel de desagregación disponible. De esta manera, el BCN ahora cuenta con información diaria sobre transacciones de compra y venta de bancos, financieras, casas de cambio y otras personas jurídicas registradas. Estas mejoras sientan las bases para continuar perfeccionando el seguimiento cambiario y avanzar hacia un sistema estadístico más robusto, confiable y adaptado a las necesidades actuales del mercado financiero nicaragüense.
Algunos resultados a destacar, haciendo uso de la nueva información disponible, son que se identificó a las personas jurídicas no financieras (las empresas) como los principales participantes del mercado cambiario en términos de montos (55.4% del total de operaciones de abril a diciembre); seguidas por las personas naturales (28% del total), de esta forma, las transacciones con el público representan la mayor proporción del mercado (83% del total).
Por otra parte, las nuevas estadísticas muestran que el mayor monto transado se concentró en operaciones a través de sucursales electrónicas o carteras digitales, que representaron el 63.4 por ciento del total. Este comportamiento se explica principalmente por la participación de las personas jurídicas no financieras, que concentran el 74.8 por ciento del flujo de operaciones en este canal.
En cuanto al número de transacciones, de los 46.2 millones de operaciones registradas, 45.5 millones corresponden a personas naturales. No obstante, el 98.9 por ciento de estas operaciones se ubica en montos entre 0 y 1,000 dólares, lo que evidencia que las personas naturales realizan principalmente transacciones de bajo valor. En línea con lo anterior, se estima que el monto promedio por transacción de las operaciones de las personas naturales fue de 111 dólares, mientras que el monto promedio de las personas jurídicas no financieras fue de 13,764 dólares. Lo anterior guarda correspondencia con el hecho de que el tipo de cambio al que los bancos venden dólares a las personas naturales es superior al aplicado a las personas jurídicas no financieras, quienes tienen mayor poder de negociación como resultado de los mayores montos transados.
Conclusiones
Los desarrollos recientes del mercado cambiario reflejan las diferentes iniciativas impulsadas por el BCN, enfocadas en la actualización del marco normativo, la implementación de nuevos mecanismos operativos y la modernización de la infraestructura estadística. Estos avances han permitido fortalecer la supervisión, incorporar nuevas herramientas para operar en el mercado y mejorar la calidad, oportunidad y desagregación de la información. Lo anterior se ha realizado en un entorno de dinamismo en las transacciones del mercado cambiario, dada la adecuada oferta de dólares, la mayor demanda de moneda nacional y la política de deslizamiento oficial del 0 por ciento, lo que ha contribuido a que la evolución del mercado de divisas continúe alineada con los objetivos de estabilidad monetaria y cambiaria del país.
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Recuadro 9. Resultado de las medidas implementadas para propiciar el mayor uso del córdoba
La economía nicaragüense ha mantenido un alto grado de dolarización financiera, la cual ha planteado desafíos asociados a la capacidad de realizar política monetaria en caso de que la economía sufra un choque relevante, pudiéndose suponer una dependencia importante de los cambios en la política monetaria externa.
Por tanto, las medidas dirigidas a reducir la dolarización financiera y/o a fomentar el uso de la moneda nacional (MN), tienen una connotación amplia en términos de una mayor independencia de la política monetaria doméstica. En este sentido, el Banco Central de Nicaragua (BCN) ha impulsado diferentes medidas de política para propiciar un mayor uso de la moneda nacional. Así, el objetivo del presente recuadro es describir las medidas de políticas implementadas durante los últimos años para fortalecer el uso de la moneda nacional y mostrar sus resultados a través de información estadística que puede inferir su efectividad.
i) Reducciones en la tasa de deslizamiento cambiario
Desde 2019, el BCN inició una senda gradual de reducción de la tasa de deslizamiento cambiario, que pasó del 5 al 3 por ciento en noviembre de ese año, luego a 2 por ciento en diciembre de 2020 y a 1 por ciento en febrero de 2023. Finalmente, en agosto de 2023 se decidió establecer una tasa de deslizamiento de 0 por ciento para 2024, esquema que se mantuvo en 2025. Esta fijación de la tasa de deslizamiento respondió a fundamentos macroeconómicos sólidos y condiciones de mercado que habilitaron una trayectoria gradual a la baja sin comprometer la estabilidad y confianza en el régimen cambiario.
La reducción de la tasa de deslizamiento cambiario ha reforzado la previsibilidad cambiaria en un entorno de estabilidad macrofinanciera. A su vez, ha contribuido a disminuir los incentivos a la dolarización de portafolios mediante el suavizamiento gradual de la depreciación esperada del tipo de cambio, lo que fortalece la preferencia por instrumentos en moneda nacional. Esto porque el desarrollo de mecanismos de indexación de precios al dólar bajo el esquema cambiario de crawling peg pudo haber contribuido a la persistencia del grado de dolarización de los depósitos y activos del sistema financiero. Adicionalmente, la dinámica de la inflación doméstica se ha mantenido cercana a los fundamentos de mediano plazo, de forma que el esquema cambiario ha contribuido a alcanzar la estabilidad de precios, indicando el cumplimiento del objetivo fundamental de estabilidad de la moneda nacional.
Así, la política de reducciones graduales al deslizamiento cambiario contribuyó al fortalecimiento de la moneda nacional y a compensar los efectos de la elevada inflación internacional en la economía nacional, mediante la reducción del piso para la inflación doméstica, ante el alto passthrough de tipo de cambio a precios, favoreciendo de esta manera el poder adquisitivo de la población e incidiendo en una mayor demanda de córdobas para realizar transacciones.
ii) Incentivar el uso de instrumentos monetarios en moneda nacional
Desde el 2023, el BCN ha incorporado dentro del Programa Monetario anual el lineamiento de propiciar el mayor uso de los instrumentos monetarios en moneda nacional, lo que ha coincidido con un contexto de mayor entrada de flujos externos a la economía doméstica que resultó en la formación de superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos. El cumplimiento de este lineamiento ha llevado al fortalecimiento de las operaciones monetarias en moneda nacional, las cuales también han servido como operaciones de esterilización para mantener el equilibrio monetario consistente con la política cambiaria.
En cuanto a la implementación del lineamiento, el BCN ha optado por utilizar una política de tasa de interés diferenciada a fin de hacer más atractivo el uso de sus instrumentos monetarios en moneda nacional con respecto a los instrumentos en dólares, principalmente en las operaciones de subastas competitivas de Letras. Dicha política se ha mantenido aun cuando el BCN inició un proceso gradual de disminución de sus tasas de interés a partir de marzo de 2024. También se respalda en la flexibilidad para ajustar plazos y tipos de instrumentos, según las necesidades de la coyuntura monetaria.
En general, esta política ha sido efectiva para propiciar el uso del córdoba, induciendo a una recomposición en la demanda de instrumentos monetarios por parte del sistema financiero, al observarse un aumento sustancial en el saldo promedio de instrumentos en moneda nacional en conjunto con una reducción en instrumentos en moneda extranjera (ME), cumpliendo con el objetivo de promover el uso del córdoba en el mercado monetario.
iii) Expresión y liquidación de pagos en córdobas
En noviembre de 2024, el BCN estableció que a partir del 1 de enero de 2025 todos los agentes económicos que oferten sus bienes y servicios dentro del territorio nacional deberían indicar los precios de estos en la moneda nacional, el Córdoba, así como, todos los pagos que se liquiden en Nicaragua a través de tarjetas de crédito, tarjetas de débito y cualquier otro tipo de tarjetas, físicas y electrónicas, aun cuando estén referidos en moneda extranjera, deberían ser efectuados en córdobas[34]. Esto es consistente con lo establecido en el artículo 106 de la Ley No. 1232, Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero, aprobada en diciembre de 2024, que establece que “los precios, impuestos, tasas, tarifas, honorarios, sueldos, salarios, contratos y obligaciones de cualquier clase o naturaleza que deban ser pagados, cobrados o ejecutados en el territorio nacional se expresarán y liquidarán en córdobas.”
Como resultado de esta medida, se observó durante 2025 un aumento de los depósitos en moneda nacional, una reducción de la dolarización de la cartera de crédito y mayores operaciones en moneda nacional en los sistemas de pagos.
Aumento de los depósitos en moneda nacional
La dinámica de los depósitos en córdobas muestra un aumento de su participación dentro de los depósitos totales en los últimos años. Específicamente, al cierre de 2025, el saldo total de depósitos ascendió a un equivalente a 275,238.4 millones de córdobas, de los cuales el 34.5 por ciento estaba denominado en córdobas, por encima en 5 puntos porcentuales con relación al cierre de 2019. Esta tendencia de incremento del nivel de cordobización se ha reflejado en todas las modalidades de depósitos, principalmente en depósitos a la vista, que ha registrado un aumento de 8.4 puntos porcentuales con relación a finales de 2019.
En particular, con relación a finales de 2024, la participación de los depósitos en córdobas aumentó en 1.5 puntos porcentuales, destacándose principalmente el ascenso en los depósitos a la vista (+4.9 p.p.), y en menor medida en depósitos a plazo (+1.3 p.p.) y de ahorro (+0.2 p.p.). Asimismo, en 2025, incrementó el porcentaje de cuentas denominadas en córdobas (+0.6 p.p.) con relación a diciembre de 2024.
En cuanto al incremento de la cordobización de los depósitos por sectores institucionales, registrada a diciembre de 2025 con relación a finales de 2024, se observó mayor incremento en las Sociedades No Financieras (+6.4 p.p.), es decir, las empresas, aunque también incrementó en los Hogares (+1.9 p.p.).
Reducción de la dolarización de la cartera de crédito
Por otra parte, en los últimos años, se había observado un mayor aumento de los créditos en dólares con relación a los otorgados en córdobas, implicando un aumento en el grado de dolarización del crédito con respecto al cierre de 2019. No obstante, a diciembre de 2025, el nivel de dolarización del crédito se redujo en 4.1 puntos porcentuales con relación a 2024. En línea con las medidas aplicadas, las tarjetas de crédito son el sector con mayor reducción en la dolarización (-13.7 p.p. con respecto a diciembre 2024).
Adicional al rubro de tarjetas de crédito, se registraron disminuciones significativas en la dolarización del crédito dirigido al sector comercial (-4.8 p.p.) e industrial (-3.6 p.p.), los que explican la mayor parte de la diferencia en el agregado. Cabe destacar que, el sector menos dolarizado es el de tarjeta de créditos (29.7%), mientras que el crédito hipotecario y de vehículos continúan registrando una dolarización del 100 por ciento.
Mayores operaciones en moneda nacional por instrumento de pago
La participación de la moneda nacional en las operaciones realizadas a través de los instrumentos de pago incrementó en 2025, destacando tarjetas de crédito (+11.7 p.p.), transferencias ACH (+5.5 p.p.) y cheques (+4.3 p.p.). En particular, el valor de las operaciones con tarjetas de crédito en moneda nacional pasó de un 60.8 por ciento en 2024, a representar el 72.5 por ciento durante el 2025.
Además, los datos al cierre de 2025 indican que el mayor incremento en el uso del córdoba mediante tarjetas de crédito o débito se explica por la compra de bienes y servicios en el territorio nacional, donde el valor de las operaciones realizadas en córdobas representa un 97.5 por ciento para tarjetas de crédito (84% en cuarto trimestre 2024) y 93.3 por ciento para tarjetas de débito (81.4% en cuarto trimestre 2024).
Conclusiones
Nicaragua ha avanzado de manera gradual en aumentar la participación del uso de la moneda nacional mediante un conjunto de medidas cambiarias, monetarias y regulatorias que han fortalecido el papel del córdoba en la economía. En este sentido, la política de reducciones al deslizamiento cambiario, la promoción de instrumentos monetarios en moneda nacional con tasas de interés atractivas y la obligatoriedad de expresar precios y realizar pagos en córdobas han contribuido a mejorar la previsibilidad, reducir presiones inflacionarias y consolidar la confianza en la moneda nacional. En particular, estos avances se han reflejado en una mayor participación del córdoba en los instrumentos monetarios, los depósitos, el crédito y las transacciones a través de los sistemas de pagos.
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Recuadro 10. Nuevo marco legal para resguardar la estabilidad financiera
A finales de 2024 e inicios de 2025 la Asamblea Nacional aprobó reformas a las principales leyes financieras, a fin de fortalecer el marco jurídico que regula la política financiera del país. Así, en 2024 se aprobó la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero (LASMF), y en 2025 los cambios legales incluyeron al Comité de Estabilidad Financiera, al Fondo de Garantía de Depósitos (FOGADE) y a la Ley General de Bancos.
Complementariamente durante 2025, se realizaron los ajustes necesarios al marco regulatorio prudencial para la implementación de las reformas a las principales leyes financieras, para lo cual se realizó la emisión de nuevas normas, reglamentaciones y ajustes a disposiciones normativas anteriores. En este recuadro se resume los aspectos más relevantes de las reformas aprobadas durante el año. Asimismo, se presentan nuevas regulaciones implementadas por parte de la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) en 2025.
1. Reformas legales para el fortalecimiento de la estabilidad financiera
El 5 de febrero de 2025 la Asamblea Nacional aprobó la Ley No. 1235, Ley del Comité de Estabilidad Financiera (CEF). Dicho órgano fue constituido en 2018 por la Ley No. 979, Ley de Creación de los Bonos para el Fortalecimiento de la Solidez Financiera y del Comité de Estabilidad Financiera y con esta nueva ley aprobada en 2025 se refuerza su papel, ya que ahora el CEF será responsable de vigilar y recomendar acciones para proteger la estabilidad financiera de Nicaragua. Así, las funciones del CEF incluyen: (i) identificar los riesgos para la estabilidad financiera dentro y fuera del sistema financiero; (ii) elaborar recomendaciones a los entes reguladores; (iii) requerir a los entes reguladores una mayor supervisión de sus regulados que puedan representar riesgos para la estabilidad financiera; y (iv) facilitar la cooperación en la supervisión, vigilancia e intercambio de información entre los entes reguladores.
La ley establece que el CEF desarrollará una metodología para identificar los riesgos a la estabilidad financiera y podrá recomendar a los entes reguladores, para su debida adopción, la implementación de una supervisión especial y/o reformas de normas prudenciales. Adicionalmente, el CEF está facultado para identificar las instituciones financieras, grupos financieros, sistemas de pagos e infraestructuras del mercado financiero que puedan presentar riesgos para la estabilidad financiera, quienes se deberán sujetar a las regulaciones del ente regulador en esta materia. Finalmente, el Comité se fortalece ya que, en adición a las instituciones que inicialmente lo conformaban, como el Banco Central de Nicaragua (BCN), la Superintendencia de Bancos y Otras Instituciones Financieras (SIBOIF), el Ministerio de Hacienda y Crédito Público (MHCP) y la Comisión Nacional de Microfinanzas (CONAMI), ahora se incorporan dos nuevos miembros: la Unidad de Análisis Financiero (UAF) y el Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC).
Posteriormente, el 12 de febrero de 2025 la Asamblea Nacional aprobó la Ley No. 1236, Ley de Reformas y Adiciones a la Ley No. 551, Ley del Sistema de Garantía de Depósitos, con el objetivo de continuar asegurando la restitución de los depósitos y dar mayor seguridad a los depositantes, mediante el aumento de la contribución y cobertura del fondo de garantía de depósitos, así como la adecuación de la función de liquidación e intervención de instituciones bancarias que, a partir de la vigencia de la Ley No. 1232, pasó a ser asumida por la SIBOIF. Entre los principales cambios del nuevo marco legal se destacan los siguientes:
- Incrementa el monto de la cobertura de la garantía de depósitos de US$10,000 a US$ 12,000;
- Incrementa el porcentaje fijo de la prima anual de las instituciones financieras de 0.25 a 0.30 por ciento;
- Suprime el proceso de liquidación, el cual pasa a estar a cargo de la SIBOIF, de conformidad con la Ley No. 1232; y
- Establece la inversión de los recursos del FOGADE en instrumentos nacionales, en adición a los extranjeros, con el objetivo de diversificar riesgos y mejorar los rendimientos.
Finalmente, el 13 de febrero de 2025, la Asamblea Nacional aprobó la Ley No. 1237, Ley de Reformas y Adiciones a la Ley No. 561, Ley General de Bancos, Instituciones Financieras No Bancarias y Grupos Financieros. La reforma introduce mejoras en la regulación del sector financiero, a fin de incrementar la supervisión, transparencia y solidez de las instituciones financieras, así como para la protección de los usuarios de dichas instituciones. Dentro de los aspectos a destacar de esta reforma, se encuentran:
- Se establecen nuevos requisitos de capital inicial y adecuación de capital para bancos;
- Adiciona tres nuevas reservas de capital en la ley: reserva de conservación de capital, reserva temporal de capital anticíclica y reserva de riesgo sistémico;
- Incorpora nuevas disposiciones en materia de regulación de las instituciones sistémicamente importantes, supervisión consolidada de grupos financieros, planes de recuperación y de resolución, supervisión basada en riesgos y pruebas de resistencia;
- Refuerza el papel de la SIBOIF en los procesos de disolución y liquidación de entidades financieras;
- Delimita la responsabilidad de los accionistas mayoritarios frente a procesos de resolución y liquidación bancaria, para que respondan con su patrimonio en la entidad y con su patrimonio personal;
- Se amplía el ámbito de supervisión de la SIBOIF a cooperativas de ahorro y crédito y a proveedores de tecnología financiera en intermediación y financiamiento;
- Fortalece la composición del Gobierno corporativo de las entidades financieras mediante la integración de directores independientes;
- Establece que, por razones prudenciales, la Superintendencia podrá determinar límites a las tasas de interés, comisiones, tarifas o cualquier otro concepto de cobro de las operaciones que las entidades financieras efectúen con sus clientes; y
- Se prohíbe la entrega de financiamiento sin garantías, sin perjuicio de aquellas actividades autorizadas por la Superintendencia en esta materia para créditos que no excedan los cinco millones de córdobas.
Dos aspectos a destacar de la Ley No. 1237 que se implementaron en 2025 fueron aquellos relacionados con el capital de los bancos y las operaciones crediticias de los bancos con sus partes relacionadas y no relacionadas. Así, con el objetivo de aumentar la capacidad del sistema financiero a absorber pérdidas, el nuevo marco legal establece que el capital secundario a considerar en la base de capital de las instituciones financieras no podrá ser mayor a un tercio (1/3) del monto de capital primario de estas. De la misma forma, el monto de la deuda subordinada en el capital secundario, no podrá ser mayor a un tercio (1/3) del monto considerado como capital secundario (anteriormente, la ley establecía que esta proporción era de 100 y 50 por ciento respectivamente).
Adicional al capital requerido del diez por ciento (10%), se establecieron tres nuevas reservas de capital a fin de crear colchones financieros y fortalecer la solvencia bancaria: i) Reserva de conservación de capital de dos puntos cinco por ciento (2.5%) de los activos ponderados por riesgo, ii) Reserva temporal de capital anticíclica de dos punto cinco por ciento (2.5%) de los activos ponderados por riesgo, y iii) Reserva de riesgo sistémico del tres por ciento (3%) de los activos ponderados por riesgo.
Así mismo, se aprobó una nueva Norma para la Distribución de Utilidades de las Instituciones Financieras, en la que se establece como uno de los requisitos para aquellas instituciones que deseen distribuir utilidades el cumplir con la reserva de conservación de capital, la reserva temporal de capital anticíclica y la reserva de riesgo sistémico, según corresponda. Las instituciones financieras que cumplan con todas las condiciones necesarias podrán distribuir un máximo del 20 por ciento de sus utilidades retenidas.
En el caso de la reserva temporal de capital anticíclica y la reserva de riesgo sistémico, estas se acumularán de forma gradual mientras que la reserva de conservación se aplicó inmediatamente después de la aprobación de la Ley No. 1237 en febrero de 2025. Además, en julio de 2025 se aprobó la Norma sobre Activación o Desactivación de la Reserva Temporal de Capital Anticíclica, en la que se establece que, para la activación/desactivación de esta reserva la SIBOIF tomará una decisión con base en las condiciones económicas y financieras prevalecientes en Nicaragua. Para ello, la SIBOIF solicitará al BCN un análisis de estas condiciones, que incorpore sus recomendaciones.
Por su parte, a fin de reducir el riesgo de crédito, se fortalecieron las limitaciones a las operaciones crediticias de los bancos con sus partes relacionadas y no relacionadas. Así, la ley estableció que el monto de las operaciones activas realizadas por un banco con todas sus partes relacionadas o el saldo ponderado por riesgo de dichas operaciones activas, el mayor de los dos, no podrá exceder el veinticinco por ciento (25%) de la base de cálculo de la adecuación de capital. De la misma forma, los bancos no podrán otorgar créditos a partes no relacionadas, por el saldo de las operaciones otorgadas o por el saldo ponderado por riesgo de dichas operaciones, el mayor de los dos, que exceda en conjunto el veinticinco por ciento (25%) de la base de cálculo de la adecuación de capital. Anteriormente, el límite establecido era del treinta por ciento (30%) para ambos casos.
2. Otras regulaciones de entidades supervisadas por la SIBOIF
Durante 2025, el Consejo Directivo Monetario y Financiero (CDMF), a propuesta de la SIBOIF y con base a las funciones de esta en las reformas de la Ley No.977, Ley Contra el Lavado de Activos, el Financiamiento al Terrorismo y el Financiamiento a la Proliferación de Armas de Destrucción Masiva y la Ley General de Bancos, Instituciones Financieras No Bancarias y Grupos Financieros, aprobó una serie de normas a fin de establecer regulaciones a nuevas instituciones que no son bancos ni sociedades financieras, tales como: i) Norma sobre Autorización y Regulación de las Entidades de Factoraje, ii) Norma sobre Autorización y Regulación de las Entidades de Arrendamiento Financiero, iii) Norma sobre Autorización y Regulación de Proveedores No Bancarios de Servicios Fiduciarios y iv) Norma para la Autorización y Regulación de las Cooperativas de Ahorro y Crédito. Además, se actualizaron las tablas de categorías de calificaciones de riesgo incorporadas en la Norma sobre Límites de Depósitos e Inversiones aplicables a los almacenes generales de depósito y a las sociedades de seguros, reaseguros y fianzas.
El objetivo de las normas mencionadas es regular las operaciones de las instituciones, para lo cual se establecen los requisitos para constituirse e iniciar operaciones, temas de control interno y externo, capital mínimo requerido, entre otros. Hay que señalar que, en el caso de las empresas de factoraje y las entidades de arrendamiento financiero el capital mínimo requerido es de 20 millones de córdobas, mientras que para los proveedores no bancarios de servicios fiduciarios el requerimiento es de 5.5 millones de córdobas. En el caso de las cooperativas de ahorro y crédito, se establecen los requisitos y lineamientos para la constitución, autorización, regulación y funcionamiento de las cooperativas de ahorro y crédito, con un mínimo de activos totales de cien millones de córdobas.
Conclusión
En conjunto, las reformas legales y regulatorias adoptadas durante 2025 fortalecen de manera integral el marco de política financiera, al robustecer la supervisión, elevar los estándares prudenciales y ampliar el perímetro regulatorio del sistema financiero. Estas medidas contribuyen a consolidar la solvencia de las instituciones, mitigar riesgos sistémicos y salvaguardar la estabilidad financiera en Nicaragua.
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| 3.3. Evolución del Sistema Bancario y FinancierasFuentes y usos En 2025, la captación de recursos del Sistema Bancario y Financieras (SBF) estuvo impulsada mayoritariamente por el aumento de las obligaciones con el público (C$36,409.5 millones) y, en menor medida, del patrimonio (C$5,948.5 millones). El uso principal de estos fondos estuvo dirigido al financiamiento de la cartera bruta (crecimiento de C$25,579.7 millones), al incremento de las inversiones (C$14,411.8 millones) y del efectivo (C$7,393.8 millones). Activos Las principales cuentas del balance general y del estado de resultados del SBF mostraron un desempeño favorable durante 2025. Los activos totales ascendieron a 390,697.8 millones de córdobas, lo que representó un crecimiento interanual del 13.9 por ciento (7.9% en 2024). Del total de activos, el componente más dinámico correspondió a las inversiones, con una tasa de variación del 25.7 por ciento (en contraste con la reducción del 9.3% en 2024). Asimismo, la cartera de crédito y el efectivo registraron incrementos interanuales del 12 y 10.2 por ciento, respectivamente. Al cierre de 2025, la estructura de los activos se distribuyó de la siguiente manera: la cartera de créditos representó el 60.9 por ciento del total (62% en 2024), el efectivo el 20.4 por ciento (21.1% en 2024) y las inversiones el 18 por ciento (16.3% en 2024). El portafolio de inversiones se concentró en valores del BCN, los cuales pasaron a representar el 74.3 por ciento del total (62.6% en 2024). Este comportamiento obedeció principalmente al crecimiento interanual del 49.3 por ciento de dichas inversiones, combinado con una reducción del 44 por ciento en los valores del MHCP. Por otro lado, las inversiones en el exterior disminuyeron 2.1 por ciento, mientras que las destinadas a otros acreedores nacionales aumentaron 31.4 por ciento. Asimismo, se debe destacar que el 79.7 por ciento del total de inversiones está denominado en córdobas (73.6% en 2024 y 57.1% en 2023). Por su parte, la cartera de créditos bruta ascendió a 238,105.3 millones de córdobas, mostrando una moderación en su ritmo de crecimiento respecto al año anterior. El financiamiento aumentó en la mayoría de los sectores, con la excepción del agropecuario, que experimentó una contracción del 4.2 por ciento. El crecimiento fue impulsado principalmente por los créditos de consumo (21.2%) e industriales (20.4%). Hay que destacar que la cartera hipotecaria continuó reflejando recuperación en su desempeño (aumento del 8.3%), siendo el único sector que registró un crecimiento superior al observado en 2024.
Pasivos Los pasivos del Sistema Bancario y Financieras ascendieron a 323,896.8 millones de córdobas, registrando un crecimiento interanual del 14.8 por ciento (7.4% en 2024). Este dinamismo fue impulsado mayoritariamente por las obligaciones con el público, las cuales aumentaron un 15.2 por ciento y constituyeron el 85.3 por ciento del total de pasivos. Asimismo, se observaron incrementos en las obligaciones con instituciones financieras y otros financiamientos (8.8%), así como en los depósitos de instituciones financieras y organismos internacionales (20.7%). En cuanto a los depósitos del público, el saldo totalizó 275,238.4 millones de córdobas, lo que representó un alza interanual del 15.2 por ciento. Por tipo de depósito, destacaron el ahorro y los depósitos a plazo, con variaciones del 20.9 y 16.6 por ciento respectivamente, mientras que los depósitos a la vista crecieron 8.1 por ciento. Por moneda, los depósitos en córdobas mostraron mayor dinamismo, con una tasa de crecimiento del 20.5 por ciento (superando el 18.8% de 2024), en tanto que los depósitos en moneda extranjera aumentaron un 12.5 por ciento (6.5% en 2024). Como resultado, el coeficiente de dolarización se redujo al 65.5 por ciento, continuando su tendencia a la baja respecto al 67.1 por ciento de 2024 y el 69.4 por ciento de 2023. Patrimonio El patrimonio de las instituciones financieras registró un crecimiento del 9.8 por ciento (10.4% en 2024), finalizando el año con un saldo de 66,801 millones de córdobas. Este comportamiento situó el ratio de apalancamiento (activos sobre patrimonio) en 5.85 veces, un nivel superior al indicador de 5.64 veces registrado el año anterior. En cuanto a los resultados del ejercicio, las utilidades ascendieron a 8,426.8 millones de córdobas (C$7,933.6 millones en 2024). |
Recuadro 11. Recomposición del balance del Sistema Bancario ante cambios regulatorios en 2025
En febrero de 2025, la Asamblea Nacional aprobó la Ley No. 1237, Ley de Reformas y Adiciones a la Ley No. 561, Ley General de Bancos, Instituciones Financieras No Bancarias y Grupos Financieros y posteriormente, durante el año, se aprobaron diversas normativas prudenciales[36]. Estas modificaciones, cuyo objetivo es robustecer la resiliencia del sistema y afianzar la estabilidad financiera, introdujeron cambios importantes relacionados con el capital de los bancos y las operaciones activas con partes relacionadas y no relacionadas.
En este contexto, el Sistema Bancario[37] realizó un ajuste en su estructura de activos y pasivos que dio como resultado una moderación en la tendencia creciente que la participación del crédito venía mostrando hasta 2024. A pesar de que el crecimiento del pasivo se aceleró hasta ubicarse en un 15.8 por ciento (8.8% en 2024) impulsando los activos totales a un alza del 14.9 por ciento, la expansión crediticia se alineó a una tasa cercana al crecimiento de los depósitos, pasando de un crecimiento del 19.5 por ciento en 2024 al 13.3 por ciento en 2025. Estos recursos se canalizaron hacia inversiones, las cuales experimentaron un aumento del 25.9 por ciento y se concentraron principalmente en Letras del Banco Central de Nicaragua[38] (BCN) en moneda nacional.
En consecuencia, la participación de la cartera bruta de créditos en el activo total presentó una reducción de 0.8 puntos porcentuales durante 2025 (pasó de 61.6 a 60.8 por ciento de los activos), contrastando con el aumento gradual observado desde 2022. Como contraparte, las inversiones aumentaron su peso relativo, alcanzando un 18.2 por ciento de los activos (16.6% en 2024). A partir de este contexto, el presente recuadro profundiza en la reciente reestructuración del balance bancario, ante cambios en el marco normativo.
Principales cambios regulatorios
1. Fortalecimiento de la solvencia mediante nuevas reservas de capital
De manera general, las instituciones bancarias deben mantener una base de capital superior a una proporción mínima de sus activos de riesgo (AR), siendo el requerimiento regulatorio base del 10 por ciento. A partir de la reforma a la Ley General de Bancos, este esquema se robusteció con la adición de tres reservas de capital: i) Reserva de conservación de capital (2.5% de los AR), ii) Reserva temporal de capital anticíclica[39] (2.5% de los AR), y iii) Reserva de riesgo sistémico (3.0% de los AR).
Esta última reserva se aplica exclusivamente a las instituciones sistémicamente importantes, definidas como aquellas con activos totales superiores a los cincuenta mil millones de córdobas o que cumplan con otros criterios de impacto. Bajo este nuevo marco, durante 2025, la Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras (SIBOIF) clasificó a tres bancos dentro de esta categoría.
En cuanto a su exigibilidad, la reserva de conservación entró en vigor de forma inmediata, mientras que para la reserva anticíclica y la de riesgo sistémico se estableció un calendario de aplicación, mediante incrementos semestrales de 0.5 puntos porcentuales. Como resultado de esta gradualidad, al cierre de 2025 el requerimiento de adecuación de capital se situó en 13.5 por ciento para las instituciones sistémicas y en 13.0 por ciento para las no sistémicas. Una vez que concluya el periodo de implementación y todas las reservas estén plenamente vigentes, el requerimiento final alcanzaría un 18.0 por ciento y un 15.0 por ciento, para instituciones sistémicas y no sistémicas, respectivamente.
2. Aumento de la calidad en el capital requerido
La base de capital de las instituciones financieras se compone esencialmente de capital primario y secundario, cuya principal diferencia radica en su calidad estructural y en su capacidad para absorber pérdidas. El capital primario, integrado por los recursos de mayor solidez y disponibilidad permanente (como el capital social pagado y las reservas legales), es el que garantiza la continuidad operativa de la institución frente a posibles eventualidades. Por su parte, el capital secundario actúa como un respaldo complementario, constituido principalmente por las utilidades del ejercicio y las acumuladas disponibles para distribución, junto con otros instrumentos de menor calidad.
Bajo un enfoque prudencial, resulta preferible que la adecuación de capital esté sustentada mayormente en capital primario. Por ello, el marco legal establece un límite a la proporción de capital secundario que puede computar dentro de la base de capital total. Previamente, este límite permitía computar hasta el equivalente al 100 por ciento del capital primario; sin embargo, la nueva normativa lo restringió a una tercera parte con una implementación gradual. Como resultado, si una institución supera este umbral, el excedente de capital secundario (como las nuevas utilidades generadas) no se reconoce ni computa para el cálculo de su base de adecuación de capital.
Frente a esta restricción, y con el objetivo de evitar un deterioro en sus índices de solvencia o limitar su capacidad de crecimiento en activos, los bancos tienen un claro incentivo para capitalizar formalmente utilidades (trasladándolas al capital primario) en lugar de mantenerlas como cuentas distribuibles. Esta dinámica, en la práctica, fortalece la resiliencia y la capacidad real de absorción de pérdidas del sistema financiero en su conjunto.
3. Reducción del riesgo de concentración
La ley estableció límites a las operaciones activas que un banco puede realizar, con el objetivo de mitigar el riesgo de concentración. Para las partes relacionadas, el mayor valor entre el monto de las operaciones activas y su saldo ponderado por riesgo no podrá exceder el veinticinco por ciento (25%) de la base de cálculo de la adecuación de capital. Para las partes no relacionadas se estableció un límite similar, que aplica exclusivamente al saldo de los créditos. Previo a la reforma, estos límites se calculaban usando el saldo sin ponderar y eran del treinta por ciento (30%) de la base de cálculo de la adecuación de capital para ambos casos (relacionadas y no relacionadas).
Desde la perspectiva de las instituciones financieras, esto permite una mayor diversificación de su cartera de créditos. Por otro lado, para los grandes deudores, conglomerados o grupos corporativos, el límite de financiamiento con un solo banco podría implicar que estos requieran estructurar su financiamiento a través de múltiples entidades.
Respuesta del Sistema Bancario
El indicador de adecuación de capital está dado por el siguiente ratio:
Para fortalecer esta métrica, una institución financiera debe garantizar que el crecimiento de sus activos de riesgo no sea superior al crecimiento de su base de adecuación de capital. Por el lado de los activos, la estrategia se centró en reducir la densidad de riesgo del balance, de tal manera que el crecimiento de su activo estuviera concentrado en instrumentos con menor perfil de riesgo.
Las instituciones sistémicas lideraron este ajuste al moderar la expansión de su cartera de crédito, el componente con mayor ponderación de riesgo. Así, su tasa de variación se desaceleró del 21.9 por ciento en 2024 al 13.7 por ciento en 2025, mientras que la de los bancos no sistémicos[40] se mantuvo relativamente estable en torno al 15 por ciento.
Paralelamente, los recursos derivados de la aceleración de los pasivos se canalizaron hacia inversiones financieras (principalmente títulos del Banco Central con ponderación cero) y, en menor medida, hacia créditos en córdobas sin mantenimiento de valor, los cuales requieren menor capital. Esta recomposición desaceleró los activos de riesgo totales y redujo levemente la participación del crédito en el activo total, interrumpiendo la tendencia creciente de años previos.
Por el lado de la base de adecuación de capital, el comportamiento fue heterogéneo. Si bien el sistema bancario en su conjunto mantuvo un sólido crecimiento patrimonial impulsado por la acumulación de utilidades, las instituciones sistémicas experimentaron limitaciones en la expansión de su base de adecuación de capital. Dado que estos bancos ya superaban la nueva restricción que limita el peso del capital secundario respecto al primario, sus utilidades recientes no computaron automáticamente para fortalecer su índice de solvencia, requiriendo ser formalmente capitalizadas para tal fin.
En contraste, las instituciones no sistémicas llevaron a cabo una reestructuración más directa de sus cuentas patrimoniales. Al trasladar recursos del capital secundario hacia el capital primario, estas entidades lograron que la continua generación de utilidades se tradujera de manera efectiva en un incremento de su base de cálculo de adecuación de capital, optimizando así su posición frente al nuevo marco prudencial.
Como resultado de esta gestión prudencial de activos y patrimonio, la adecuación de capital del sistema se fortaleció a lo largo de 2025, cumpliendo con el objetivo central de las reformas de afianzar la resiliencia financiera. Tras el ajuste inicial registrado en febrero, las instituciones sistémicas lograron elevar su indicador de adecuación de capital desde 16.7 por ciento en febrero hasta un máximo de 18.3 por ciento en junio 2025. Si bien a final de año su adecuación de capital se ubicó en 17.1 por ciento, esta todavía se puede fortalecer mediante la capitalización de utilidades, reduciendo la proporción de capital secundario a primario. De igual forma, las instituciones no sistémicas mostraron una mejora progresiva, incrementando su ratio de adecuación de capital del 13.5 por ciento en febrero al 14.3 por ciento al cierre de diciembre.
Finalmente, cabe destacar que el crédito bancario mantuvo un ritmo de expansión robusto y guardó más correspondencia con el crecimiento de los depósitos. Como evidencia de ello, la cartera bruta de créditos del Sistema Bancario creció un 13.3 por ciento en 2025, ubicándose por encima de su promedio histórico[41] de 10.7 por ciento (período 2002-2025), lo que resultó en que se observara también un leve incremento del ratio crédito/PIB.
En este sentido, la reciente moderación crediticia refleja una convergencia hacia tasas de crecimiento más sostenibles para la economía. Esta trayectoria resulta favorable, ya que se encuentra respaldada por una adecuada generación de capital por parte de las instituciones financieras. De este modo, en lugar de representar una debilidad, esta normalización del ritmo de colocación afianza y fortalece la estabilidad financiera del sistema a largo plazo.
Conclusión
Durante 2025 el Sistema Bancario reestructuró estratégicamente su balance, principalmente sus activos, en respuesta a las reformas del marco legal y prudencial. Así, para cumplir con los nuevos requerimientos, las instituciones sistémicas priorizaron reducir la densidad de riesgo de sus activos, lo que se materializó en una moderación de las tasas de crecimiento de la cartera de crédito y un redireccionamiento de los recursos hacia inversiones financieras. Como resultado de esta gestión prudencial, el sistema fortaleció su adecuación de capital y se cumplió el objetivo de afianzar su resiliencia.
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| Capítulo IV Operaciones del BCN
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| 4.2. Sistemas de pagosEn cumplimiento de su objetivo de garantizar el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos, en 2025 el Banco Central de Nicaragua (BCN) se enfocó en asegurar la continuidad de las operaciones en los sistemas de pagos y en ejercer las funciones de vigilancia y supervisión sobre dichos sistemas. Durante el año, dentro de las acciones del BCN destacan el fortalecimiento del marco normativo de los sistemas de pagos y del proceso de autorización y registro de proveedores de servicios de tecnología financiera, activos virtuales, remesas y compraventa y/o cambio de monedas. Lo anterior, en el contexto de buen dinamismo de las transacciones, las que alcanzaron el equivalente a 3.5 veces el PIB de 2025 (3.1 veces en 2024). Complementariamente, en 2025 se llevó a cabo la conclusión del proyecto del estándar internacional de cuenta bancaria IBAN (Código Internacional de Cuenta Bancaria, por sus siglas en inglés). Así mismo, continuando con las medidas adoptadas en 2024 para incrementar los montos sujetos al truncamiento de cheques, en octubre de 2025 el BCN incrementó nuevamente el valor máximo de los cheques sujetos a este mecanismo. Así, a partir del 10 de diciembre de 2025, se truncan todos los cheques iguales o menores a cinco millones córdobas, cien mil dólares de los Estados Unidos de América, o cien mil euros, según la moneda del cheque. Esta decisión tiene como objetivo reducir el intercambio físico de cheques, disminuir el tiempo de pago a los beneficiarios y crear las condiciones hacia el truncamiento del cien por ciento de los cheques. En 2025, se llevaron a cabo operaciones de pago a través del Sistema Interbancario Nicaragüense de Pagos Electrónicos (SINPE), administrado por el BCN; el Sistema de Interconexión de Pagos (SIPA), sistema de pagos regional operado por los Bancos Centrales de Centro América y República Dominicana; la Cámara de Compensación Automatizada (ACH, por sus siglas en inglés), administrada por ACH de Nicaragua S.A. (UNIRED, por su nombre comercial); y el sistema de mensajería financiera internacional SWIFT, utilizado por el BCN. En este período, las operaciones liquidadas a través de estos sistemas, totalizaron 2.8 billones de córdobas, lo que reflejó un incremento del 25.2 por ciento con respecto a 2024. Del valor total de operaciones, el 59 por ciento se realizó en moneda nacional (57.3% en 2024). A través de SINPE se liquidó la mayor parte del valor de las operaciones, con un 75 por ciento del monto transado, seguido por ACH que concentró el 21.5 por ciento. Operaciones a través del SINPE[45] En 2025, el valor de las transacciones realizadas a través del SINPE fue de 2.1 billones de córdobas, lo que representó un incremento de 24.9 por ciento respecto a lo registrado en 2024. Este incremento se reflejó principalmente en Transferencias Electrónicas de Fondos (TEF) y en el módulo de liquidación de operaciones de ACH. Los servicios de pago del SINPE con mayor participación en el valor de las operaciones fueron las TEF (52.4% del total transado), seguido de la liquidación de operaciones de ACH en el BCN (28.7%), y la compensación y liquidación electrónica de cheques a través de la CCE[46] (12.2%). A través de TEF, se procesaron 60,685 transferencias en córdobas, dólares y euros, lo que representó un crecimiento interanual de 2.8 por ciento. El monto transado totalizó 1.1 billones de millones de córdobas, lo que representó un incremento de 33.6 por ciento con relación al año anterior. El monto promedio diario transado en el sistema fue de 4,451.7 millones de córdobas y el valor promedio por transferencia de 18.4 millones de córdobas (C$14.2 millones en 2024). En la CCE se compensaron y liquidaron 2,753,506 cheques denominados en córdobas, dólares y euros, lo que representó un aumento interanual de 15.9 por ciento en el volumen de operaciones. El valor total compensado ascendió a 259,086.5 millones de córdobas, registrándose un incremento interanual de 6.4 por ciento en el valor transado. Asimismo, el monto promedio diario compensado fue de 1,032.2 millones de córdobas (C$966.7 millones en 2024), equivalente a 94,093.3 córdobas por cheque. Durante el 2025, se truncaron 2,685,241 cheques (denominados en córdobas, dólares y euros) por un valor de 55,848 millones de córdobas. Los cheques truncados representaron el 97.5 por ciento del volumen y 21.6 por ciento del valor total de los cheques truncados en la CCE. En su papel de liquidador de las operaciones de UNIRED[47], el BCN ejecutó órdenes de liquidación en dólares y córdobas por el equivalente a 611,397.6 millones de córdobas, lo que representó un incremento interanual de 29 por ciento. Asimismo, el monto promedio diario liquidado se ubicó en 2,435.8 millones de córdobas (C$1,880.8 millones en 2024). Las operaciones de depósito y retiro de efectivo en dólares y córdobas realizadas por los bancos en el BCN, a través del Módulo de Administración de Efectivo (MAE), ascendieron a 101,206.9 millones de córdobas, lo que representó un aumento interanual de 0.6 por ciento. Por tipo de operación, los depósitos concentraron el 51.3 por ciento del valor total (C$51,886.8 millones), mientras que los retiros representaron el 48.7 por ciento (C$49,320.1 millones). Asimismo, el monto promedio diario operado fue de 403.2 millones de córdobas, en comparación con 408.7 millones de córdobas en 2024. En 2025, a través del Módulo de Mesa de Cambio (MMC) del BCN, se liquidaron 512 operaciones de compra y venta de dólares y euros con los bancos, el Gobierno y otras entidades, por un monto equivalente a 43,291.9 millones de córdobas. Este resultado representó una disminución interanual de 13.1 por ciento en el valor transado. El BCN realizó 46 operaciones de venta de divisas (9% de las transacciones del MMC), las que totalizaron el equivalente a 631.8 millones de córdobas (1.5% del monto total); y 466 transacciones de compra (91% del total de operaciones) por un monto de 42,660.1 millones de córdobas (98.5% del monto total de las operaciones). El monto promedio transado diariamente fue de 172.5 millones de córdobas (C$197.6 millones en el 2024). Operaciones SIPA[48] A través de este sistema, se liquidaron 10,467 transferencias electrónicas de fondos en dólares con el resto de países de Centroamérica y República Dominicana, las que totalizaron el equivalente a 4,096 millones de córdobas, lo que representó un crecimiento interanual de 23.8 por ciento en el valor transado. Desde Nicaragua se originaron 318 transacciones, por un monto equivalente a 310.6 millones de córdobas, lo que representó un incremento interanual de 55.9 por ciento en el volumen y de 230.4 por ciento en el valor. Por su parte, desde el resto de países de Centroamérica y República Dominicana se recibieron 10,149 transferencias, equivalentes a 3,785.4 millones de córdobas, registrándose un aumento interanual de 34.1 por ciento en el volumen y de 17.7 por ciento en el valor. Operaciones ACH[49] A través de la Cámara de Compensación Automatizada, administrada por ACH de Nicaragua S.A., se procesaron 10,371,929 operaciones por un monto total de 611,556 millones de córdobas. Esto representó un incremento interanual de 74.8 por ciento en la cantidad de operaciones y de 29.2 por ciento en el valor transado. Asimismo, el monto promedio diario transado en el sistema ascendió a 1,675.5 millones de córdobas en 2025, superior a los 1,293.1 millones de córdobas registrados en 2024. No obstante, el monto promedio por operación fue de 58,962.6 córdobas, en comparación a los 79,768.6 córdobas observados en 2024. Las transferencias de cuenta a cuenta representaron 98.2 por ciento del monto total transado (88.3% del volumen), seguido del pago de tarjetas de crédito con 1.7 por ciento (10.7% del volumen de operaciones), y los pagos de préstamos (0.1% del valor y 0.9% del volumen total). En las operaciones de ACH en el año destaca el mayor crecimiento de las operaciones en moneda nacional, las que crecieron en 44.1 por ciento, lo que fue mayor al crecimiento de las transacciones en moneda extranjera (15.7%). Operaciones SWIFT A través del sistema de mensajería financiera internacional SWIFT, el Banco Central ordenó 102 transferencias, por un monto de 217 millones de dólares (equivalente a C$7,948.5 millones), y recibió 256 transferencias, que sumaron 2,339.3 millones de dólares (equivalente a C$85,675.7 millones). En conjunto, el total de operaciones en 2025, ascendió al equivalente de 93,624.1 millones de córdobas, en comparación con 85,918.9 millones de córdobas en 2024, lo que representó un incremento interanual de 9 por ciento. Autorizaciones y supervisiones a proveedores de servicios de pagos En cuanto a la regulación, autorización y operación de los servicios que prestan los proveedores, durante 2025, el BCN otorgó cuatro registros a instituciones de microfinanzas y una licencia de operación a una persona jurídica, que habitualmente realizan la actividad de compraventa y/o cambio de monedas. En este ámbito, también se canceló una licencia de operación a una persona jurídica y se hizo un cambio de razón social a una institución de microfinanzas, que implicó la sustitución de una licencia de operación por un registro. Al cierre de 2025, estaban autorizados 32 proveedores de Servicios de Compraventa y/o Cambio de Monedas, de los cuales, 10 corresponden a licencias y 22 a registros y 851 personas naturales (cambistas). Adicionalmente, el BCN registró a 1 banco como proveedor de servicios de pago de remesas. También, se cancelaron los registros a 1 banco y 3 instituciones de microfinanzas y las licencias de operación de 1 financiera (conforme al nuevo marco regulatorio ya no requiere autorización por parte del BCN) y 1 persona jurídica. Además, se hizo un cambio de razón social a una institución de microfinanzas, que implicó la sustitución de una licencia de operación por un registro. Así, al finalizar 2025, estaban autorizados 12 proveedores de Servicios de Pago de Remesas, de los cuales 4 corresponden a licencias y 8 a registros. Por otra parte, el BCN otorgó 2 licencias de operación a una persona jurídica y registró a 1 banco y 1 institución de microfinanzas, como proveedores de tecnología financiera de servicios de pago. También autorizó la suspensión temporal de las licencias de operación de 2 personas jurídicas. Dado lo anterior, al finalizar 2025, estaban autorizados 17 proveedores de tecnología financiera de servicios de pago (6 con licencias y 11 registros). Estos proveedores ofrecen los servicios de ejecución de órdenes de pago, emisión de instrumentos de pago, emisión y administración de dinero electrónico, administración de redes de cajeros automáticos, compraventa e intercambio de divisas de forma electrónica y aceptación de pagos para comercios. Finalmente, el BCN realizó supervisiones a un banco autorizado como proveedor de servicios de tecnología financiera de servicios de pago y a una cámara de compensación automatizada (administrador de un sistema de pagos). Estas supervisiones se realizaron con el objetivo de verificar el cumplimiento de las obligaciones establecidas en el marco normativo correspondiente y evaluar el funcionamiento, operatividad y medios utilizados en la prestación de los servicios de pago ofrecidos por estas entidades. |
Recuadro 12. Fortalecimiento del marco normativo para el funcionamiento, supervisión y vigilancia de los sistemas de pagos
Durante 2025, el Banco Central de Nicaragua (BCN) continuó fortaleciendo el marco normativo aplicable a los sistemas de pagos —en materia de operación, supervisión y vigilancia— mediante la aprobación de regulaciones orientadas a ordenar la operativa, definir requisitos para los distintos participantes y reforzar los mecanismos de control y monitoreo del sistema. Si bien ya existían normativas para algunos de estos aspectos, esta fue actualizada y robustecida en el marco de las atribuciones del BCN establecidas en la Ley No. 1232, Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero (LASMF). Así, en este recuadro se presentan las principales normas aprobadas con el objetivo de promover la eficiencia, seguridad y estabilidad del sistema de pagos.
1. Norma de los Administradores de Sistemas de Pagos Electrónicos
En abril de 2025 el Consejo Directivo Monetario y Financiero (CDMF) aprobó la Norma de los Administradores de Sistemas de Pagos Electrónicos, la cual regula la organización, funcionamiento y prestación de servicios de los administradores de sistemas de pagos electrónicos y sus participantes. En el mismo mes, mediante resolución administrativa GG-02-ABRIL-2025-LASMF-DO se aprobó el reglamento para la aplicación de dicha norma.
Un Administrador de un Sistema de Pagos es una entidad autorizada por el BCN para operar estos sistemas, los cuales son el conjunto de instrumentos, procedimientos y normas para la transferencia de fondos entre participantes. Únicamente las entidades con una licencia emitida por el BCN podrán administrar tales sistemas. Para obtener esta licencia, deben constituirse como sociedad anónima cuya actividad principal sea administrar y operar un sistema de pagos electrónico, demostrar viabilidad técnica, operativa y financiera; asegurar la participación de al menos tres entidades; contar con una plataforma tecnológica robusta y segura; y cumplir con requerimientos de capital social. Esta licencia tendrá vigencia indefinida, pero será intransferible y sujeta a suspensión o revocación.
La norma establece principios rectores de seguridad, eficiencia, continuidad, transparencia y protección; y ámbitos de obligación que deben guiar la actuación de los administradores. Además, establece que cuando el BCN administre sistemas de pagos, podrá requerir la participación obligatoria de instituciones financieras reguladas si es adecuado para el funcionamiento o estabilidad del sistema de pagos. Asimismo, indica que el BCN podrá operar como participante en sistemas de pagos administrados por terceros y faculta al Banco a exigir la interoperabilidad tecnológica y operativa entre los distintos sistemas de pagos a fin de facilitar la transferencia de fondos entre clientes de participantes de distintos sistemas, bajo condiciones equitativas, transparentes y no discriminatorias.
2. Norma de los Proveedores de Tecnología Financiera de Servicios de Pago (PSP) y de los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales (PSAV)
Adicionalmente, en abril se aprobó la Norma de los Proveedores de Tecnología Financiera de Servicios de Pago y de los Proveedores de Servicios de Activos Virtuales, la cual regula la organización, funcionamiento y prestación de servicios de estas entidades. En mayo, mediante resolución administrativa GG-08-MAYO-2025-LASMF-DO se aprobó el reglamento de dicha norma.
Esta norma se basa en el principio de neutralidad tecnológica a fin de regular la función del servicio de pago independientemente de la tecnología o el canal utilizado, lo que contribuye a garantizar adaptabilidad regulatoria hacia futuras innovaciones tecnológicas. Además, amplía el alcance del BCN, incorporando bajo su regulación la actividad de adquirentes, agregadores de pago, emisores de instrumentos de pago y de dinero electrónico, y los administradores de redes de cajeros automáticos. Así mismo, define una serie de términos relevantes, incluyendo los Activos Virtuales como representaciones digitales de valor utilizables para pagos o inversiones, que excluyen la moneda fíat o valores financieros, y el Dinero Electrónico como valor monetario almacenado que representa un crédito exigible al emisor y es convertible en efectivo a la par, sin constituir un depósito.
La norma establece que, para operar legalmente como proveedor de tecnología financiera, las entidades deben contar con una Licencia o Registro emitido por el BCN[50], que serán independientes para PSP o PSAV (aunque una misma entidad podrá solicitar y obtener ambas licencias o registros si cumple con los requisitos exigidos para cada una) y define los servicios autorizados que se pueden ofrecer. Para operar, las entidades deben constituirse como sociedades anónimas y demostrar viabilidad técnica, operativa y financiera. Asimismo, en la norma se establecen los principios rectores para operar, el capital social mínimo requerido (el cual se determinará según el servicio autorizado), y los rangos de multas por infracciones, en concordancia con las sanciones de la LASMF, entre otros.
3. Norma de los Proveedores de Servicios de Pago de Remesas (PSPR) y Proveedores Servicios de Compraventa y/o Cambio de Monedas (PSCM)
En julio se aprobó la Norma de los Proveedores de Servicios de Pago de Remesas y Proveedores de Servicios de Compraventa y/o Cambio de Monedas, con el objetivo de regular la organización, funcionamiento y prestación de estos servicios. En agosto, mediante resolución administrativa GG-16-AGOSTO-2025-LASMF-DO se aprobó el reglamento de dicha norma.
La norma establece que solo podrán operar como PSPR o PSCM quienes obtengan la Licencia o Registro correspondiente del BCN, autorización que tendrá una vigencia de 5 años, pero serán intransferibles y sujetas a suspensión o revocación. En este sentido, las personas jurídicas, distintas de bancos e instituciones de microfinanzas, y las personas naturales deben tramitar licencia, mientras que los bancos y microfinancieras solo necesitan registrarse.
Así mismo, dicha norma reconoce en la definición del servicio de remesas, que estas pueden enviarse en distintos tipos de valor —efectivo, transferencias, cheques o activos virtuales— y a través de múltiples canales físicos y digitales, utilizando tecnologías tradicionales o emergentes. Este enfoque flexible permite adaptar la regulación a la diversidad de modelos operativos en el mercado de pagos. Además, se incluye la obligación de contar con un capital social mínimo para la obtención de licencia (este capital mínimo difiere si es PSPR o PSCM y si se es persona natural o jurídica), con el objetivo de garantizar un nivel básico de solvencia y asegurar la disponibilidad de recursos para la operación y la atención de eventuales fallas operativas. Asimismo, se exige la presentación de un plan de negocios que demuestre la viabilidad técnica, financiera y operativa del solicitante, establece principios rectores que guían la actuación de los proveedores, incluyendo gobernanza y gestión de riesgos, transparencia, atención al usuario, seguridad operativa básica, y cumplimiento con el marco de prevención de LA/FT/FP; y alinea las multas con las sanciones establecidas en la Ley No. 1232.
4. Norma de Supervisión y Vigilancia de los Sistemas de Pagos
Finalmente, en septiembre de 2025 el CDMF aprobó la Norma de Supervisión y Vigilancia de los Sistemas de Pagos, la cual tiene por objeto regular la supervisión y vigilancia que ejerce el BCN sobre los sistemas de pagos con el fin de promover su fluidez, eficiencia y seguridad, contribuyendo así a la estabilidad del sistema financiero. En el mes de noviembre, mediante resolución administrativa GG-21-NOVIEMBRE-2025-LASMF-DO se aprobó su reglamento.
Bajo esta norma están sujetas a la supervisión y vigilancia del BCN, los Administradores de sistemas de pagos electrónicos, Proveedores de tecnología financiera de servicios de pago, Proveedores de servicios de activos virtuales, Proveedores de servicios de pago de remesas, y Proveedores de servicios de compraventa o cambio de monedas, así como cualquier entidad o participante que se considere relevante para el sistema de pagos. La norma diferencia entre la supervisión, que evalúa el cumplimiento normativo y los riesgos a nivel individual de cada entidad, y la vigilancia, que tiene un enfoque macroprudencial destinado a monitorear la seguridad, eficiencia y resiliencia del sistema de pagos en su conjunto para mitigar el riesgo sistémico.
De esta manera, se fortalecen las facultades del BCN en materia de supervisión, permitiéndole al Banco realizar inspecciones ordinarias y extraordinarias, revisar la gobernanza corporativa, evaluar la capacidad operativa y financiera de las entidades, requerir información relevante y ordenar medidas correctivas, como la modificación de procedimientos o la suspensión de operaciones específicas hasta la subsanación de las deficiencias identificadas. Por su parte, en el ámbito de la vigilancia, las acciones del Banco se orientan a la recopilación y análisis de información agregada del sistema de pagos, la evaluación de riesgos sistémicos, la promoción de estándares de seguridad e interoperabilidad, así como la emisión de recomendaciones y directrices de carácter general.
La norma incorpora además los principios aplicables tanto a las entidades sujetas a supervisión y vigilancia como al propio Banco Central. Para las entidades, se establecieron principios de seguridad, solidez, eficiencia, transparencia y cumplimiento regulatorio. Para el BCN se definieron criterios de proporcionalidad en la aplicación de las medidas y confidencialidad en el manejo de la información.
En conclusión, durante el 2025, en el marco de aplicación de la LASMF, el CDMF aprobó diversas normas que consolidan un marco integral para la administración, supervisión y vigilancia de los sistemas de pagos, ampliando el perímetro regulatorio y fortaleciendo los mecanismos de control sobre sus participantes. Estas acciones contribuyen a mejorar la seguridad, eficiencia y resiliencia del sistema de pagos, reforzando su papel en la estabilidad del sistema financiero.
| 4.3. Gestión de Reservas InternacionalesEn cumplimiento de su objetivo fundamental de preservar la estabilidad de la moneda nacional y asegurar el normal desenvolvimiento de los pagos internos y externos, el Banco Central de Nicaragua (BCN) administró las reservas internacionales con el propósito principal de respaldar la política monetaria y cambiaria del país. Asimismo, durante 2025, en atención a lo dispuesto en la Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero (Ley No. 1232), se actualizó el marco normativo relativo a las operaciones internacionales y a la administración de las reservas internacionales del BCN. Dicho marco establece los principios, disposiciones y procedimientos aplicables a las operaciones con instituciones y entidades del exterior, contribuyendo al fortalecimiento de la gestión de estas operaciones. Las acciones del BCN en el ámbito de la administración de las reservas internacionales se dieron en un contexto de balances macroeconómicos sólidos, que propiciaron la acumulación de reservas. Así, durante 2025, las Reservas Internacionales Brutas (RIB) del BCN continuaron fortaleciéndose, alcanzando niveles históricos, lo que permitió garantizar la cobertura de las mismas frente a los compromisos en divisas de los diferentes agentes económicos en el país. Al cierre del año, las RIB totalizaron 8,324.8 millones de dólares (incremento de US$2,219.7 millones respecto al cierre de 2024) y estuvieron conformadas por los siguientes rubros:
La gestión de las reservas internacionales se centró en garantizar la liquidez de las inversiones, lo que permitió respaldar las decisiones de política monetaria y, al mismo tiempo, fortalecer la estabilidad del régimen cambiario. En este contexto, al cierre de 2025, se obtuvo una cobertura de 3.6 veces la base monetaria y la relación entre reservas e importaciones alcanzó el equivalente a 10.1 meses de importaciones de mercancías[51], mientras que la razón de reservas respecto al PIB se situó en 37.4 por ciento. Gestión del portafolio de inversión En un contexto de crecimiento sostenido de las reservas internacionales y el comportamiento de los mercados financieros internacionales, el BCN continuó implementando un marco de acción orientado a incrementar gradualmente el monto máximo de inversión a mediano plazo, así como a incorporar nuevos productos financieros al portafolio. Estas acciones tuvieron como propósito procurar tasas de interés más favorables a mediano plazo y contribuir al fortalecimiento de la posición financiera del BCN. Como resultado, los intereses devengados totalizaron 253.4 millones de dólares, con un rendimiento promedio anual de las inversiones de 4.02 por ciento. En cuanto a la inversión promedio, esta alcanzó 6,263 millones de dólares, es decir 1,236.1 millones de dólares más que el promedio invertido en 2024 (US$5,026.9 millones). Tramos de inversión y manejo de riesgo de liquidez Para cumplir con las obligaciones de pago al exterior y gestionar el riesgo de liquidez, el BCN distribuyó las inversiones de sus reservas internacionales en tres tramos:
En particular, el Tramo de Liquidez estuvo constituido principalmente por depósitos a plazo, el efectivo en divisas en bóveda en el BCN y las cuentas de trabajo en el exterior, que incluyen las inversiones overnight. En 2025, el monto promedio invertido en el Tramo de Liquidez fue de 3,733.8 millones de dólares (US$3,636.6 millones en 2024), con un vencimiento promedio remanente al cierre de año de 4.7 meses. Por otra parte, el Tramo de Inversión estuvo conformado por instrumentos de mediano plazo emitidos por entidades soberanas y supranacionales, con un monto promedio de 2,114.7 millones de dólares (US$979.4 millones en 2024) y una duración promedio de 2.01 años. Finalmente, el Tramo de Otros Activos estuvo constituido por los activos de reserva en el FMI, con un saldo promedio anual de 414.5 millones de dólares (US$410.9 millones en 2024). Gestión de riesgos La exposición de las reservas internacionales a los diferentes tipos de riesgo se mantuvo en línea con los parámetros establecidos en la Normativa para las Operaciones Internacionales y la Administración de las Reservas Internacionales del BCN, la cual fue actualizada en 2025. Así, al finalizar el año, la mayor exposición del portafolio del BCN se registró en instituciones supranacionales (99.1%). En este mismo ámbito, el perfil de vencimientos reflejó que el 47 por ciento del portafolio tiene vencimientos de hasta 6 meses. Con respecto al riesgo crediticio, durante 2025, no se registraron eventos de riesgo que pudieran afectar la exposición de las reservas. En general, al cierre del año, la mayor parte del portafolio estaba colocado en instituciones financieras e instrumentos que tienen la máxima calificación crediticia (“Aaa” para largo plazo, y “P-1” para corto plazo, según la agencia calificadora Moody’s) [52].
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Recuadro 13. Resultados de la Encuesta de Efectivo a personas naturales y establecimientos con actividad económica
Como parte de los esfuerzos para asegurar el adecuado abastecimiento de efectivo en la economía, el Banco Central de Nicaragua (BCN) en coordinación con el Instituto Nacional de Información de Desarrollo (INIDE), llevó a cabo en 2025 la Encuesta de Efectivo (EE) dirigida a personas naturales y a establecimientos económicos. Entre 2016 y 2025 se han realizado cinco rondas de estas encuestas, las cuales han mantenido una estructura metodológica comparable, incluido el período de levantamiento, lo que permite analizar la evolución de las principales variables investigadas a lo largo del tiempo.
Para 2025, se procesaron 5,073 boletas de personas naturales y 4,533 boletas de establecimientos económicos. En términos de cobertura geográfica, la encuesta a personas naturales abarcó diez de los principales departamentos del país, mientras que la de establecimientos económicos se distribuyó en todos los departamentos. En este recuadro se presentan los resultados concernientes a la tenencia de efectivo y a su uso como medio de pago.
Tenencia de efectivo
La Encuesta de Efectivo 2025 mostró que el córdoba continúa siendo la moneda predominante para la realización de transacciones en efectivo. Del total de boletas analizadas, el 90.6 por ciento de las personas naturales y el 86.8 por ciento de los establecimientos económicos declararon portar córdobas (90.6% y 94.3% en 2023, respectivamente). En cuanto al dólar, el 4.1 por ciento de las personas naturales y el 8.3 por ciento de los establecimientos económicos reportaron portar esta moneda (5.9% y 4.5% en 2023, respectivamente).
La portación promedio de efectivo aumentó con respecto a 2023 para los tres grupos de agentes encuestados. Así, en 2025, la portación promedio de efectivo de las personas naturales aumentó en 16.7 por ciento ubicándose en 848.9 córdobas. Por su parte, el efectivo promedio mantenido por comerciantes en mercados fue de 5,272 córdobas, para un incremento del 8.8 por ciento y, en el caso de los establecimientos económicos, el promedio de efectivo fue de 6,082.7 córdobas, para un aumento del 1.5 por ciento.
No obstante, estos promedios se ven influenciados por personas, comerciantes o establecimientos que portan valores muy elevados de efectivo. De esta manera, y de acuerdo con la mediana de la tenencia de efectivo, la mitad de las personas naturales reportó un monto inferior a 315 córdobas (C$400 en 2023), los comerciantes en mercados indicaron cifras por debajo de 1,470 córdobas (C$2,500 en 2023) y los establecimientos encuestados registraron menos de 1,840 córdobas (C$2,185 en 2023).
Además, en 2025, los billetes más portados fueron los de denominaciones de 10 y 20 córdobas. Respecto a la cantidad total de piezas en portación, estas denominaciones representaron el 49.8 por ciento de los billetes en manos de las personas naturales, el 56.7 por ciento para los comerciantes en mercados y el 69.3 por ciento en las empresas. Cabe destacar que la participación de los billetes con una denominación mayor o igual a 100 córdobas en el efectivo de las personas naturales aumentó de 36 por ciento en 2023 a 40.4 por ciento en 2025, mientras que la participación de estas denominaciones se mantuvo relativamente estable para los comerciantes en mercados (32.5% en 2025 vs. 32.8% en 2023) y las empresas (24.7% en 2025 vs. 25.3% en 2023). Por otro lado, las monedas de 1 córdoba siguen representando el mayor porcentaje dentro del rubro de monedas para las tres categorías de agentes económicos.
Medio de pago
Adicionalmente, los resultados de la EE indican que el efectivo continúa siendo el medio de pago más utilizado. En 2025, el 94.6 por ciento de los pagos realizados por las personas naturales se reportó como efectuado en efectivo, y el 4.2 por ciento mediante tarjeta de débito. A la vez, los entrevistados declararon una mayor tenencia de otros medios de pago en comparación con encuestas previas. En particular, el 28.7 por ciento de las personas naturales indicó poseer al menos un instrumento de pago distinto del efectivo (19.7% en 2023). En cuanto al uso de cajeros automáticos, el 29.6 por ciento reportó utilizarlos (23.2% en 2023).
Por su parte, los comerciantes en mercados señalaron que en 2025 el 96.2 por ciento de sus ingresos se recibe en efectivo (97.2% en 2023), el 2.1 por ciento mediante tarjeta de débito (0.8% en 2023), el 0.6 por ciento a través de tarjeta de crédito (0.2% en 2023) y el 1.1 por ciento mediante otros medios de pago distintos a tarjetas (1.8% en 2023). En el caso de las empresas, indicaron que el 83.2 por ciento de sus ingresos se recibe en efectivo (85.3% en 2023), el 4.7 por ciento mediante tarjeta de débito (4.4% en 2023), el 2.5 por ciento a través de tarjeta de crédito (3.9% en 2023) y el 8.2 por ciento mediante otros medios distintos a tarjetas de pago (7.8% en 2023).
Conclusión
Los resultados de la encuesta de efectivo de 2025, dirigida a personas naturales y establecimientos económicos, confirman la relevancia del efectivo en córdoba como el principal medio de pago para las transacciones realizadas por individuos, comerciantes y empresas. Asimismo, las preferencias de los agentes respecto a las denominaciones de billetes y monedas mostraron una estabilidad relativa, manteniéndose alineadas con las tendencias observadas en ediciones anteriores de la encuesta. Por otra parte, los entrevistados declararon una mayor tenencia de otros medios de pago en comparación con encuestas previas y un mayor uso de cajeros automáticos, respecto a 2023.
Anexos estadísticos
Siglas, acrónimos y abreviaturas
$/b | Dólares por barril |
a/d | Antes de donaciones |
d.e. | Desviaciones Estándar |
p.p. | Puntos Porcentuales |
d/d | Después de donaciones |
ACH | Cámara de Compensación Automatizada (por sus siglas en inglés) |
ACP | Análisis de Componentes Principales |
ADN | Activos Domésticos Netos |
ALMA | Alcaldía de Managua |
AN | Asamblea Nacional |
ANANF | Adquisición Neta de Activos No Financieros |
AR | Activos de Riesgo |
ASD | Análisis de Sostenibilidad de la Deuda |
BCIE | Banco Centroamericano de Integración Económica |
BCN | Banco Central de Nicaragua |
BVN | Bolsa de Valores de Nicaragua |
BEA | Oficina de Análisis Económico de Estados Unidos (por sus siglas en inglés) |
BFP | Banco de Fomento a la Producción |
BID | Banco Interamericano de Desarrollo |
BIS | Banco de Pagos Internacionales (por sus siglas en inglés) |
BLS | Bureau of Labor Statistics |
BM | Base Monetaria |
BRN | Bonos de la República de Nicaragua |
CAPARD | Centroamérica, Panamá y República Dominicana |
CARD | Centroamérica y República Dominicana |
CCE | Cámara de Compensación Electrónica de Cheques |
CD | Consejo Directivo |
CDMF | Consejo Directivo Monetario y Financiero |
CEF | Comité de Estabilidad Financiera |
CEPAL | Comisión Económica para América Latina y el Caribe |
CIF | Costo, Seguro y Flete (por sus siglas en inglés) |
CMT | Exportaciones de servicio de manufactura (Cut, Make and Trim) |
CNSM | Comisión Nacional de Salario Mínimo |
CNZF | Comisión Nacional de Zonas Francas |
CONAMI | Comisión Nacional de Microfinanzas |
CSE | Consejo Supremo Electoral |
CSJ | Corte Suprema de Justicia |
DAI | Derecho Arancelario a las Importaciones |
DEG | Derechos Especiales de Giro |
DGA | Dirección General de Servicios Aduaneros |
DGME | Dirección General de Migración y Extranjería |
DSP | Desempleo, subempleo y presión |
EAAI | Empresa Administradora de Aeropuertos Nacionales e Internacionales |
EE | Encuesta de Efectivo |
EEM | Encuesta de Empleo Mensual |
EIA | Administración de Información Energética de EE.UU. (por sus siglas en inglés) |
ENABAS | Empresa Nicaragüense de Alimentos Básicos |
ENACAL | Empresa Nicaragüense de Acueductos y Alcantarillado |
ENATREL | Empresa Nacional de Transmisión Eléctrica |
ENEL | Empresa Nicaragüense de Electricidad |
EPN | Empresa Portuaria Nacional |
ETF | Fondos Transados en la Bolsa (por sus siglas en inglés) |
FAO | Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (por sus siglas en inglés) |
FBK | Formación Bruta de Capital |
FD | Factores Dinámicos |
FMI | Fondo Monetario Internacional |
FOB | Libre de costos de exportación, como seguros y fletes (por sus siglas en inglés) |
FOGADE | Fondo de Garantía de Depósitos de las Instituciones Financieras de Nicaragua |
FP | Financiamiento a la Proliferación de Armas |
FT | Financiamiento al terrorismo |
GC | Gobierno Central |
GLP | Gas Licuado de Petróleo |
GPR | Riesgo Geopolítico (por sus siglas en inglés) |
IA | Inteligencia Artificial |
IBAN | Código Internacional de Cuenta Bancaria (por sus siglas en inglés) |
ICIF | Índice de Condiciones de Intermediación Financiera |
ICML | Índice de Condiciones para el Mercado Laboral |
IED | Inversión Extranjera Directa |
IEEPA | Ley de Poderes Económicos de Emergencia Internacional (por sus siglas en inglés) |
INEGI | Instituto Nacional de Estadística y Geografía de México |
INIDE | Instituto Nacional de Información de Desarrollo |
INSS | Instituto Nicaragüense de Seguridad Social |
INTUR | Instituto Nicaragüense de Turismo |
IPC | Índice de Precios al Consumidor |
IPMC | Índice de Precios de Materiales de Construcción |
IPP | Índice de Precios al Productor |
IR | Impuesto sobre la Renta |
ISC | Impuesto Selectivo al Consumo |
IVA | Impuesto al Valor Agregado |
LA | Lavado de Activos |
LASMF | Ley de Administración del Sistema Monetario y Financiero |
LATAM | Latinoamérica |
MAE | Módulo de Administración de Efectivo |
MAG | Ministerio Agropecuario |
MARENA | Ministerio Ambiente y de los Recursos Naturales |
ME | Moneda Extranjera |
MHCP | Ministerio de Hacienda y Crédito Público |
MIFIC | Ministerio de Fomento, Industria y Comercio |
MINED | Ministerio de Educación |
MINSA | Ministerio de Salud |
MINT | Ministerio del Interior |
MITRAB | Ministerio del Trabajo |
MMC | Módulo de Mesa de Cambio |
MN | Moneda Nacional |
MPMP | Marco Presupuestario de Mediano Plazo |
MTI | Ministerio de Transporte e Infraestructura |
NBS | National Bureau of Statistics of China |
NF | No Financieros |
NIC | Nicaragua |
OIT | Organización Internacional del Trabajo |
OMA | Operaciones de Mercado Abierto |
OMI | Otras Operaciones de Compra y Venta de Dólares en el Mercado Interbancario |
OPE | Ocupación, participación, empleo formal y empleo de la zona franca industrial |
OPEP | Organización de Países Exportadores de Petróleo |
PETRONIC | Empresa Nicaragüense de Petróleo |
PGJ | Procuraduría General de Justicia |
PGR | Presupuesto General de la República |
PIB | Producto Interno Bruto |
PINE | Programa Integral de Nutrición Escolar |
PIP | Programa de Inversión Pública |
PM | Programa Monetario |
PNESER | Programa Nacional de Electrificación Sostenible y Energía Renovable |
PSAV | Proveedores de Servicios de Activos Virtuales |
PSCM | Proveedores de Servicios de Compraventa y/o Cambio de Monedas |
PSP | Proveedores de Tecnología Financiera de Servicios de Pago |
PSPR | Proveedores de Servicios de Pago de Remesas |
RCL | Ratio de Cobertura de Liquidez |
RIB | Reservas Internacionales Brutas |
RIN | Reservas Internacionales Netas |
RINA | Reservas Internacionales Netas Ajustadas |
ROA | Resultado Neto sobre Activos (por sus siglas en inglés) |
ROE | Resultado Neto sobre el Patrimonio (por sus siglas en inglés) |
RPM | Reforma al Programa Monetario |
SBF | Sistema Bancario y Financieras |
SECMCA | Secretaría Ejecutiva del Consejo Monetario Centroamericano |
SIBOIF | Superintendencia de Bancos y de Otras Instituciones Financieras |
SIEPAC | Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central |
SINPE | Sistema Interbancario Nicaragüense de Pagos Electrónicos |
SIPA | Sistema de Interconexión de Pagos |
SPNF | Sector Público No Financiero |
SVAR | Vectores Autorregresivos Estructurales (por sus siglas en inglés) |
SWIFT | Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales (por sus siglas en inglés) |
TC | Tarjetas de Crédito |
TEF | Transferencias Electrónicas de Fondos |
TELCOR | Instituto Nicaragüense de Telecomunicaciones y Correos |
TGR | Tesorería General de la República |
TI | Términos de Intercambio |
TIN | Títulos de Inversión |
TLC | Tratado de Libre Comercio |
TPU | Incertidumbre de política comercial (por sus siglas en inglés) |
TRM | Tasa de Referencia de Monetaria |
UAF | Unidad de Análisis Financiero |
WEO | Perspectivas de la Economía Mundial (por sus siglas en inglés) |
WTI | Petróleo Crudo West Texas Intermediate |
WUI | Índice de Incertidumbre Mundial (por sus siglas en inglés) |
ZEE | Zonas Económicas Especiales |
[1] “Sources of Real Exchange Rate Fluctuations: How Important are Nominal Shocks? National Bureau of Economic Research. Working Paper N.º 4658. Se utilizó la información contenida en el PIB observado, la inflación y el tipo de cambio real para estimar el PIB potencial.
[2] Considera el crédito de bancos, financieras y microfinancieras.
[3] De acuerdo con INIDE, la tasa de presión laboral mide el porcentaje de personas que ejercen presión sobre el mercado laboral demandando empleo o buscando mejorar su situación laboral, respecto a la fuerza total disponible para trabajar.
[4] Se promedió el salario mínimo pagado por actividad económica por el número de personas empleadas formalmente (los inscritos al INSS) por actividad económica.
[5] La mediana es un parámetro que divide en partes iguales a un conjunto de datos, donde la mitad están por encima de la mediana y el restante 50 por ciento está por debajo de la mediana.
[6] Aprobado mediante la Ley No. 1225 del 26/11/24 y publicado en la Gaceta No. 221 del 28/11/24.
[7] Ley No. 1265, aprobada por la Asamblea Nacional el 28/11/25 y publicada en la Gaceta No. 225 del 02/12/25.
[8] Herrera y Olaberria (2020). Rigidez presupuestaria en América Latina y el Caribe. Banco Mundial.
[9] CEPAL (2009). Rigideces y espacio fiscal en América Latina: un estudio de experiencias comparadas. Serie Macroeconomía del desarrollo No. 97.
[10] Crispi, Vega, Cooper y Roeschmann (2004). Reasignaciones presupuestarias en Chile. DIPRES.
[11] FMI (2025). Monitor Fiscal: Uso inteligente de los recursos – El gasto público eficiente y bien asignado puede estimular el crecimiento económico.
[12] Piguillem y Riboni (2024). Rigidez del gasto, secuestro fiscal, y deuda del gobierno. American Economic Review 114(11): 3513–550.
[13] Los resultados podrían diferir respecto al FMI, por diferencia de cobertura institucional.
[14] Según el informe de Perspectivas de la economía mundial del FMI (WEO, siglas en inglés) de enero 2026.
[15] Se considera únicamente comercio de mercancías. Metodología de cálculo año de referencia 2019.
[16] CAFTA-DR, México, Panamá, Chile, Centroamérica, Unión Europea, República Dominicana, Corea del Sur, Reino Unido y China.
[17] Full Package (Paquete Completo): modalidad en la que la fábrica se encarga de todo el proceso productivo, desde el diseño y compra de materiales hasta la entrega del producto final. CMT (Cut, Make, Trim): modalidad en la que la fábrica solo realiza el proceso de manufactura, mientras el cliente suministra los insumos y diseños.
[18] Considerando bienes y servicios.
[19] El arancel efectivo se calcula como la recaudación en concepto de aranceles efectivamente pagada dividida entre el valor total importado por Estados Unidos, excluyendo cargos por fletes.
[20] Vietnam, China, India y Bangladés en el caso de textiles y arneses; y Australia en el caso de la carne, respectivamente.
[21] Proyecciones macroeconómicas e informe trimestral de la economía española. Diciembre de 2025. Banco de España.
[22] CEPAL. Estadísticas e indicadores económicos. Marzo 2026. Corresponde a un promedio ponderado por tamaño de la economía.
[23] CEPAL. Balance preliminar de las economías de América Latina y el Caribe. Diciembre 2025.
[24] FMI. Base de datos. Precio de materias primas a diciembre de 2025.
[25] Petróleo Crudo West Texas Intermediate.
[26] Organización de Países Exportadores de Petróleo.
[27] Informe de Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) de octubre de 2025.
[28] BIS (2025). Fiscal threats in a changing global financial system. Noviembre de 2025.
[29] Revisión de Artículo IV de 2025 de Alemania, Italia, Japón y Francia.
[30] FMI (2025). Monitor Fiscal: Uso inteligente de los recursos. Octubre de 2025.
[31] CEPAL (2025). Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe. Diciembre de 2025.
[32] Último análisis disponible en Artículo IV: Nicaragua de 2025, publicado en enero de 2026.
[33] En las estadísticas del mercado cambiario se incluye las transacciones de las instituciones financieras con el público, las transacciones del BCN con las instituciones financieras y Gobierno y las transacciones de bancos y financieras con casas de cambio y otros agentes (incluyendo al Gobierno y operaciones interbancarias).
[34] Este conjunto de disposiciones se enmarca en la Ley No. 842, Ley de Protección de los Derechos de las Personas Consumidoras y Usuarias, aprobada en junio de 2013, que establece que los proveedores tienen prohibido cobrar o facturar precios en monedas o divisas extranjeras, así como en cualquier unidad de pago distinta del córdoba. Esta disposición tiene como objetivo asegurar que la moneda nacional sea el medio de pago en todas las transacciones realizadas en el país, salvo las excepciones expresamente contempladas por la normativa.
[35] Incluye información de la cartera del SBF, microfinancieras y fideicomisos destinados al crédito hipotecario.
[36] Por ejemplo: Norma para la Distribución de Utilidades de las Instituciones Financieras, la Norma sobre Activación o Desactivación de la Reserva Temporal de Capital Anticíclica y la Norma de Reforma al Artículo 4 de la Norma Sobre Adecuación De Capital.
[37] Se considera únicamente bancos, se excluyen las financieras.
[38] Se debe señalar que el BCN aumentó la tasa de interés de letras estructurales durante el primer semestre, lo que pudo incentivar la inversión en letras.
[39] La activación o desactivación de la Reserva Anticíclica es dictaminada por la Superintendencia con base en un análisis macrofinanciero elaborado por el Banco Central. Al desactivarse, el regulador debe notificar a los bancos la forma y los plazos de ejecución, los cuales son prorrogables según el entorno económico.
[40] Dado que BFP y Atlántida registran adecuaciones de capital excepcionalmente elevadas se excluyen del análisis.
[41] Cartera bruta expresada en dólares, para evitar la influencia de las reducciones de la tasa de deslizamiento.
[42] Definido como la tasa de rendimiento implícita de la cartera menos el costo implícito de obligaciones con el público.
[43] No incluye al Fondo de Garantía de Depósitos (FOGADE).
[44] Sociedad para las Comunicaciones Interbancarias y Financieras Mundiales, por sus siglas en inglés.
[45] El SINPE es un sistema de pagos de alto valor administrado por el BCN a través del cual los bancos liquidan transacciones entre ellos y entre sus clientes. Este sistema conecta al Gobierno, a los bancos, a entidades financieras y a los administradores de sistemas de pagos privados, a través de una red de telecomunicaciones que les permite realizar la movilización electrónica de fondos.
[46] La compensación y liquidación electrónica de cheques es realizada en la Cámara Interbancaria de Compensación Electrónica de Cheques (CCE). Este es un servicio de compensación multilateral neta en forma diferida a través de la cual se realiza el proceso de compensación y liquidación de las órdenes de pagos que resulten de cheques presentados y recibidos por todos los participantes (bancos y BCN), en nombre propio o por órdenes de terceros. En la CCE se pueden negociar cheques de alto o bajo valor.
[47] UNIRED por su nombre comercial, es una Cámara de Compensación Automatizada de bajo valor administrada por la empresa “ACH de Nicaragua S.A.”, autorizada por el BCN en diciembre de 2015.
[48] El SIPA es un sistema electrónico de pagos regional, por medio del cual, los clientes de las entidades financieras participantes pueden realizar transferencias electrónicas de fondos, en dólares de los Estados Unidos de América, a Centroamérica y República Dominicana.
[49] A través de la plataforma de UNIRED, los usuarios envían en tiempo real desde una cuenta bancaria, transferencias a cuentas constituidas en cualquier otro banco del Sistema Financiero Nacional. También se pueden realizar pagos de tarjetas de crédito y préstamos, y transferencias a tarjetas prepagadas.
[50] Los bancos sujetos a la regulación y supervisión de la SIBOIF no requerirán tramitar la licencia PSP o PSAV, no obstante,deberán registrarse ante el BCN antes de iniciar la prestación de dichos servicios.
[51] En términos de Costo, Seguro y Flete (CIF, por sus siglas en inglés).
[52] Las obligaciones calificadas en “Aaa” son de la más alta calidad crediticia, con un riesgo mínimo. Por su parte, los emisores (instituciones) calificados en Prime-1 o P-1 tienen una capacidad superior para pagar obligaciones de deuda de corto plazo.











































































































































































































