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Perspectivas Macroeconómicas 2025 - 2026
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Enero 2026

 

   Perspectivas Macroeconómicas 2025 - 2026

 

En esta nota se presentan los resultados de las proyecciones más recientes del Banco Central de Nicaragua (BCN) de las principales variables macroeconómicas, obtenidas a través de herramientas de programación financiera y con el uso de los datos disponibles a la fecha.

Contexto

Hacia finales de 2025, la economía nicaragüense había superado las expectativas de crecimiento iniciales, favorecida por factores que han dinamizado la demanda interna, por el aumento de las exportaciones y por la continuidad de la implementación de políticas macroeconómicas apropiadas. La actividad económica está afianzada en una senda de expansión robusta, determinada en gran parte por el impulso de la construcción, explotación de minas y canteras, y el comercio. Este desempeño ha sido respaldado por el incremento de las exportaciones y la evolución positiva de otros flujos externos, lo que sigue resultando en un superávit en la cuenta corriente de la balanza de pagos. En el ámbito interno, la estabilidad de precios se ha afianzado con una inflación que se ha desacelerado, protegiendo el poder adquisitivo de los hogares en el contexto de un mercado laboral que permanece estable, con una baja tasa de desempleo abierto. Asimismo, el sistema financiero continúa mostrando indicadores sólidos de solvencia y rentabilidad, lo que garantiza el flujo de crédito necesario para sostener el consumo y la inversión privada. Mientras que, la política de gasto focalizado por parte del Gobierno continúa generando espacios fiscales. Todo esto contribuye a justificar las cifras de las proyecciones para el cierre de 2025 y para 2026.

El entorno internacional continúa marcado por la incertidumbre, generada principalmente por ajustes en políticas arancelarias y conflictos geopolíticos, que constituyen un riesgo para los flujos globales de comercio y las cadenas de suministro, con potencial de desacelerar la economía global y reactivar presiones inflacionarias. Además, aunque las condiciones financieras internacionales continúan relajándose, aún permanecen restrictivas, y la inflación en economías avanzadas permanece por encima de la meta de los bancos centrales. No obstante, la economía nicaragüense se mantiene en una trayectoria estable de crecimiento y presenta fortalezas que se derivan de un marco de políticas macroeconómicas adecuadas, lo cual le permite estar preparada para enfrentar choques del entorno internacional.

De acuerdo con información del Producto Interno Bruto (PIB) al tercer trimestre, la economía ha acumulado un crecimiento de 4.9 por ciento, impulsada por la demanda interna, debido al dinamismo del consumo y de la inversión, lo que se vio atenuado por la disminución de la demanda externa neta. Por el lado de la producción, se destaca el desempeño de las actividades de construcción, explotación de minas y canteras, pecuario y del sector de los servicios (comercio, hoteles y restaurantes, transporte y comunicaciones e intermediación financiera).

En el mercado laboral, la tasa de desempleo permanece baja (2.4% en noviembre de 2025) y el empleo formal continúa creciendo, lo que se expresa a través de un aumento en la afiliación al Instituto Nicaragüense de Seguridad Social (INSS), que en diciembre de 2025 reflejó 7,825 asegurados más que en diciembre de 2024 (variación de 1% interanual), con un total de 810,197 afiliados.

La inflación doméstica se ha reducido, alcanzando los niveles más bajos en varios años, ubicándose en 2.89 por ciento interanual en noviembre de 2025, favorecida por la moderación en los precios de los alimentos, el descenso gradual de la inflación internacional, menores expectativas de inflación, deslizamiento cambiario en cero por ciento, continuidad de los subsidios a bienes y servicios clave, y la efectiva coordinación de políticas monetarias y fiscales. Se espera que la inflación continúe baja, consistente con una política monetaria y fiscal equilibrada, pero persisten riesgos de una mayor inflación importada si resurgen presiones sobre las cadenas de suministro globales.

En la balanza de pagos, se mantiene una dinámica positiva de los flujos externos hacia la economía, destacándose el incremento de las exportaciones de mercancías y zonas francas en 15.4 por ciento interanual en el acumulado enero-octubre. En particular, el desempeño de las exportaciones de mercancías ha sido propiciado por un contexto de precios favorables para los principales productos de exportación nacional y de una estructura productiva y exportadora capaz de responder a la demanda internacional de forma competitiva. A su vez, las importaciones crecen, dando impulso al consumo y a la actividad productiva. En lo relativo a otros flujos externos, se espera que estos continúen dinámicos, en particular, los ingresos por inversión extranjera directa (IED).

Los balances del sector público se mantienen equilibrados, reflejando superávits determinados principalmente por el crecimiento de los ingresos tributarios y una política de moderación y focalización del gasto público. En este contexto de superávit fiscal, el Gobierno ha acumulado reservas financieras y ha garantizado la sostenibilidad de la deuda, de tal manera que el saldo de la deuda pública a agosto se ubica en 50.3 por ciento del PIB (51.7% al cierre de 2024).

El proceso de intermediación financiera se ha consolidado, destacándose el desempeño de la actividad crediticia, apalancada en el crecimiento de los depósitos del público. Asimismo, se continúa observando niveles adecuados en la calidad del crédito y en la rentabilidad. La estabilidad financiera ha sido propiciada por el dinamismo de la actividad económica, que ha incidido positivamente sobre las expectativas de los agentes económicos y la capacidad de pago de los hogares y de las empresas. Adicionalmente, los indicadores de liquidez y de solvencia del sistema bancario y financieras se mantienen por encima de lo requerido.

En este contexto de desempeño favorable de la economía, pero con desafíos derivados del contexto internacional, la política monetaria y cambiaria del BCN sigue velando por la estabilidad de la moneda nacional, propiciando condiciones financieras apropiadas para impulsar el crecimiento económico y la intermediación financiera. Así, en correspondencia con la evolución de las tasas de interés internacionales y las condiciones monetarias internas, en 2025 el BCN redujo en dos ocasiones la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) en 25 puntos base, en enero y octubre, y redujo 25 puntos base adicionales en enero de 2026, situándola en 5.75 por ciento. A su vez, las principales variables monetarias continúan reflejando un comportamiento positivo, con el numerario y los agregados monetarios creciendo, en línea con la evolución de la actividad económica. También destaca el mayor uso de la moneda nacional en las transacciones, en el marco de las políticas para propiciar el uso del Córdoba.

El mercado cambiario continuó reflejando dinamismo y estabilidad, en un contexto de crecimiento económico y de factores que han favorecido la generación de flujos externos al país. Así, la mayor oferta de dólares, una política monetaria consistente con las condiciones domésticas y externas, y la posición en córdobas de los bancos y el Gobierno han propiciado que en las operaciones cambiarias del BCN se continúen registrando compras netas de divisas y que se mantenga una brecha cambiaria baja y estable. Esto ha contribuido al aumento de las reservas internacionales brutas (RIB), que al cierre de diciembre 2025 alcanzaron un saldo de 8,324.8 millones de dólares, consistente con una cobertura de 3.6 veces la base monetaria, fortaleciendo la capacidad para resguardar el régimen cambiario vigente.

Proyecciones 2025 - 2026

Dado los resultados positivos del desempeño de las principales variables de la economía nicaragüense hacia finales de 2025 (IMAE, empleo, inflación, exportaciones, recaudación, crédito, entre otras), se ha revisado el escenario macroeconómico respecto al presentado en la nota de Perspectivas Macroeconómicas de octubre de 2025. En particular, se han revisado al alza las proyecciones de crecimiento del PIB y del saldo de la cuenta corriente de la balanza de pagos, dado un comportamiento observado mejor al esperado.

Con respecto a la actividad económica, en esta nota sobre Perspectivas Macroeconómicas 2025-2026, el BCN aumenta el rango de proyección del crecimiento esperado del PIB en 2025 de 3.0 – 4.0 por ciento a 4.5 – 5.0 por ciento. Esta decisión se fundamenta en los mejores resultados observados en la actividad económica de acuerdo al PIB del tercer trimestre, con lo cual las nuevas estimaciones sobrepasan el rango inicialmente calculado. En este sentido, se mantiene la expectativa de una dinámica positiva en la actividad económica, aún bajo el impacto de choques e incertidumbre del entorno externo. Respecto al mercado laboral, se prevé que el empleo continúe estable, con una tasa de desempleo promedio de entre 3.0 – 3.5 por ciento.

En lo que respecta a la inflación doméstica, se espera que se mantenga baja al cierre de 2025; por tanto, el BCN mantiene el techo del rango de proyección de la inflación, ajustándolo a 2.5 – 3.0 por ciento para 2025, sustentado en un marco de política fiscal, monetaria y cambiaria adecuado, con las políticas de subsidio del Gobierno para contener el incremento del costo de vida de la población y una tasa de deslizamiento cambiario de cero por ciento que también está atenuando la inflación.

Por el lado del sector externo, tomando en cuenta la evolución de los principales indicadores al tercer trimestre, se ha revisado al alza el superávit de cuenta corriente de la balanza de pagos de 2025, ubicándose en un rango de proyección de 7.0 – 8.0 por ciento del PIB (5.5 – 6.5% del PIB proyectado en octubre). Así, las reservas internacionales se fortalecieron, consistente con las proyecciones fiscales y monetarias y del resto de balances macroeconómicos, garantizando la estabilidad del régimen cambiario vigente.

Para el año 2026, el BCN estableció un rango de proyección del crecimiento de la actividad económica de 3.5 – 4.5 por ciento, con la expectativa que se mantenga la dinámica positiva sectorial, lo que a su vez permitiría estabilidad en el mercado laboral, manteniéndose una tasa de desempleo baja en un rango de 3.0 – 3.5 por ciento. En materia de inflación, el BCN estableció un rango de proyección de 2.5 – 3.5 por ciento, en un contexto de continuidad en la reducción de la inflación internacional, un marco de políticas monetaria y fiscal adecuado y el apoyo de la política cambiaria, la cual estableció mantener la tasa de deslizamiento cambiario en cero por ciento para el año 2026.

En el ámbito de la política monetaria, el BCN considera que el nivel actual de la Tasa de Referencia Monetaria (TRM) es consistente con los objetivos de crecimiento y de estabilidad de la intermediación financiera; no obstante, considerará ajustes en función de la evolución de las condiciones monetarias internas y externas. La política de tasas de interés del BCN, junto con el resto de sus instrumentos monetarios, continuará enfocada en favorecer la intermediación financiera y la movilización del crédito, con el propósito de apoyar el crecimiento económico.

Si bien las perspectivas macroeconómicas para el año 2026 son favorables, persisten riesgos que podrían incidir negativamente sobre la evolución de variables económicas, como el agravamiento de los choques comerciales que deriven en afectaciones a las cadenas de suministros, aumentos de precios, retrasos en la normalización de la política monetaria global y mayor desaceleración en la dinámica de producción mundial. En el país, también persisten los riesgos relacionados a los eventos climáticos, que pueden incidir sobre la evolución de variables macroeconómicas.

No obstante, la economía nicaragüense ha dado muestras de fortalezas que ayudan a mitigar los riesgos y propiciar un crecimiento mejor al previsto. Así, una fortaleza es el grado de apertura alcanzado, respaldada en parte por esfuerzos de mayor diversificación de socios comerciales. Adicionalmente, la estabilidad del sistema financiero, que ha aumentado la captación de recursos a través de los depósitos para canalizarlos hacia el crédito, en conjunto con la adecuada coordinación de las políticas fiscales, monetarias y financieras, también contribuyen al crecimiento económico esperado. Finalmente, es importante mencionar que el fortalecimiento del marco regulatorio monetario y financiero realizado a finales de 2024 y en 2025 aumentó el conjunto de herramientas a disposición de las autoridades monetarias y financieras para mitigar los riesgos a los que está expuesta la economía.